Job 42: Confesión y justificación de JobJob 42

Job 42:1 Job reconoce la sabiduría de Dios[a] Respondió Job a Jehová y dijo:

A lo largo del libro, los amigos de Job le pidieron que admitiera su pecado y que pidiera perdón. Y finalmente, Job sí se arrepintió. Irónicamente, el arrepentimiento de Job no era la clase de arrepentimiento que sus amigos querían. No pidió perdón por pecados secretos, sino por poner en duda la soberanía y la justicia de Dios. Job se arrepintió de su actitud y reconoció el gran poder y la perfecta justicia de Dios. Pecamos cuando preguntamos enojados «si Dios tiene el control, ¿por qué permite que esto suceda?» Debido a que estamos atrapados en el tiempo, y no somos capaces de ver más allá del día de hoy, no podemos conocer las razones de todo lo que pasa. ¿Confiará en Dios aun cuando sus preguntas no sean contestadas?

Job 42:2 «Yo reconozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que te sea oculto.

Job 42:3 “¿Quién es el que, falto de entendimiento, oscurece el consejo?”. Así hablaba yo, y nada entendía;[b] eran cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:4 Escucha, te ruego, y hablaré. Te preguntaré y tú me enseñarás.[c]

Job citaba las preguntas que el Señor le había hecho anteriormente. Abierta y sinceramente admitió que él había sido el necio. ¿Está usando lo que no puede comprender como una excusa para su falta de confianza? Admita delante de Dios que ni siquiera tiene la fe suficiente para confiar en El. La verdadera fe comienza con ese tipo de humildad.

Job 42:5 De oídas te conocía, mas ahora mis ojos te ven.[d]

Job 42:6 Por eso me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza».[e]

Job responde con humildad. Compara su anterior conocimiento de Dios, que debe a otros —de oídas te había oído—, con su conocimiento actual, superior porque lo ha recibido directamente: mas ahora mis ojos te ven . Ahora ve distinto a Dios porque éste se le ha revelado personalmente.

Job 42:7 EPÍLOGO (42.7-17) Aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz, el temanita: «Mi ira se ha encendido contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.[f]

Entonces Dios reivindica a Job delante de sus tres amigos, Elifaz, Bildad y Zofar, a quienes reprende e invita a traerle ofrendas para que éste, actuando como sacerdote, las presente en su nombre. Entonces Dios declara su aprobación de Job (a él atenderé), porque Job había hablado rectamente. Dios da más crédito a la fe de Job, quien buscaba respuestas, que a la de sus amigos. Con claridad afirma que lo dicho por los tres amigos sobre Job era falso, pero se mantiene silente en torno a lo dicho por Eliú. Ni confirma sus palabras, ni las refuta, ni se refiere a ellas. Ello subraya el tema central del libro de Job: Dios es soberano, y sus caminos son insondables.

Job 42:8 Ahora, pues, tomad siete becerros y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros.[g] Mi siervo Job orará por vosotros y yo de cierto lo atenderé para no trataros con afrenta por no haber hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job».

Dios dejó muy claro que los amigos de Job estaban equivocados. El hecho de que Dios no mencionara ningún pecado específico muestra que confirmaba la afirmación de Job de haber llevado una vida devota y obediente. Los amigos de Job habían cometido el error de suponer que su sufrimiento era originado por un gran pecado. Lo estaban juzgando sin saber lo que Dios estaba haciendo. Debemos ser cuidadosos y evitar hacer juicios acerca de una persona, porque Dios puede trabajar en formas que desconocemos.

Job 42:9 Fueron, pues, Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, y Zofar, el naamatita, e hicieron como Jehová les había dicho. Y Jehová aceptó la oración de Job.[h]

Job 42:10 Nueva prosperidad de Job. Cuando Job hubo orado por sus amigos, Jehová le quitó la aflicción; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.[i]

Job se ha reconciliado totalmente con Dios; ha mostrado que sirve a Dios con un corazón puro, solamente porque ama a Jehová. Satanás estaba equivocado. Su prosperidad restaurada demuestra que una relación correcta con Dios asegura una vida abundante.

…hubo orado, palal : Orar, rogar, interceder, suplicar. Este verbo aparece más de 80 veces. Palal nos habla de la oración como intercesión, o sea, el pedirle a alguien con más poder y sabiduría que intervenga a favor de la persona que ora. Por ejemplo, Ana oró por un hijo; Ezequías oró porque se extendiera su vida; y Jonás oró desde el vientre del pez. Además, palal se encuentra en la promesa de 2 de Crónicas 7:14 : «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren… entonces yo oiré desde los cielos…»

Después de recibir mucha crítica, Job todavía era capaz de orar por sus tres amigos. Es muy difícil perdonar a alguien que lo ha acusado de malas acciones, pero Job lo hizo. ¿Está orando por aquellos que le han hecho daño? ¿Puede perdonarlos? Siga las acciones de Job, a quien Dios llamó un hombre bueno, y ore por aquellos que le han hecho daño.

Job 42:11 Todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que antes lo habían conocido vinieron a él y comieron pan con él en su casa. Se condolieron de él, lo consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él y cada uno le dio una moneda de plata y un anillo de oro.

¿Hubiera cambiado el mensaje de Job si Dios no lo hubiera restaurado a sus bendiciones anteriores? No. Dios sigue siendo soberano. Jesús dijo que cualquiera que renunciare a algo por el Reino de Dios sería recompensado. Nuestra restauración puede o no ser igual a la de Job, que fue tanto espiritual como material. Nuestra restauración completa puede no ser en esta vida, pero sucederá. Dios nos ama y es justo. No sólo restaurará lo que hemos perdido injustamente, sino que nos dará más de lo que podamos imaginar cuando vivamos con El eternamente. Tómese fuertemente de su fe a lo largo de sus pruebas, y también será recompensado por Dios, si no ahora, en el más allá.

Job 42:12 Jehová bendijo el postrer estado de Job más que el primero, porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.[j]

Este texto ofrece la definición bíblica de restauración.

Job 42:13 También tuvo siete hijos y tres hijas.

La aflicción de Job y su completa recuperación. Sanidad Divina. Algunos señalan a Job para probar que la enfermedad obedece, en muchos casos, a la voluntad de Dios. Es cierto que Dios permitió la enfermedad de Job para mostrarle a Satanás que aquel no se apartaría de su Protector ante la adversidad. Sin embargo, vale la pena observar que la aflicción de Job se debía directamente al diablo. Además, la enfermedad sólo era una de las aflicciones que sufría. Más tarde, cuando Dios le sanó y le restauró, resarciéndole con creces de todas sus pérdidas, el texto hebreo literalmente se refiere a su recuperación como un retorno de la cautividad. Esto constituye una evidencia de que toda su restauración consistió en un rechazo de la maldad; la recuperación de cosas «que habían sido de Job». Pero, este complicado caso requiere que se reconozca también que la sanidad de Job parece coincidir con su arrepentimiento. El capítulo 29 parece revelar que Job estaba excesivamente ensimismado, de lo cual se arrepintió más tarde. Hay una vinculación entre el cambio de actitud de Job y la restauración divina.

Antes de comenzar a «filosofar» en cuanto a la voluntad divina en relación con la enfermedad, sería sabio notar cómo Dios corrigió a los amigos de Job, quienes habían argumentado que sus aflicciones se debían al juicio de Dios. Pero el espíritu de perdón de Job hacia sus amigos fue algo decisivo para su propio bienestar y el de ellos.

Job 42:14 A la primera le puso por nombre Jemima;[k] a la segunda, Cesia,[l] y a la tercera, Keren-hapuc.[m]

Job 42:15 Y no había en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job, a las que su padre dio herencia entre sus hermanos.[n]

Job 42:16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años,[ñ] y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.

Job 42:17 Job murió muy anciano, colmado de días.

Verdad en acción a través de Job

Pasos para conocer a Dios y sus caminos El conocimiento de que Dios es soberano como creador y sustentador del mundo físico y espiritual debe regir la forma como pensamos. Dios está íntimamente vinculado a nuestras vidas de una forma que no somos capaces de comprender. Toda sabiduría que conduce a la verdad viene del Señor. La única manera en que una persona puede conocer y comprender a Dios es a través de la revelación, Comprender la verdadera naturaleza de Dios nos conduce a esperar la redención y la vida eterna.

Opta por confiar en la absoluta soberanía de Dios en cualquier adversidad.

Comprende que, si bien Dios puede permitir que se nos someta a prueba, establece límites estrictos a ello.

Cree que El Señor examina todo cuanto hacemos.

Conoce que las obras de Dios son a menudo incomprensibles para la mente humana.

Comprende que Cristo es nuestro abogado ante el Padre (véase 1Jo_2:1). Comprende, además, que sin Dios nuestro caso es desesperado.

Comprende que Dios es el Creador de todos los seres humanos.

Comprende también que Dios es absolutamente justo en sus relaciones con las personas.

Conoce y comprende que Dios es el creador y sustentador del universo. No olvides que es él y no tú quien determina lo que es correcto.

Orientaciones para crecer en piedad La piedad es fruto del verdadero conocimiento de Dios. La vida santa no da cabida a las malas actitudes y busca a Dios en todas las circunstancias.

Evita El resentimiento, la ingratitud y la envidia. Piensa que estas son actitudes autodestructivas.

Acepta la corrección del Señor. Considérala una bendición. Conoce que ella pone en evidencia el amor de Dios por ti.

Pasos para alcanzar la humildad El verdadero conocimiento de Dios conduce a la humildad. La humildad no equivale a la falta de autoestima que muchos de nosotros conocemos. Más bien, constituye un rechazo a la autosuficiencia y una expresión de nuestra dependencia de Dios.

Comprende que justificarse a sí mismo es unavana esperanza. Cree que solamente la justicia que Cristo nos imputa hace posible que permanezcamos en pie delante de Dios.

Evita diligentemente toda manifestación deautosuficiencia. Comprende que ella impide que seamos educados y formados por la mano de Dios.

Humíllate con frecuencia en la presencia de Dios. No te atrevas a replicarle.

Claves para una vida sabia El sabio vive de acuerdo con las verdades que conoce sobre Dios, el mundo y sí mismo. Se acerca a Dios humilde y sinceramente, negándose a culparlo de cualquier error o adversidad de que sea víctima. Por tanto, el sabio está en condiciones de enfrentar y soportar el sufrimiento, en el conocimiento de que la mano amorosa de Dios prevalecerá al final. También el sabio conoce que aun cuando busquemos vivir rectamente, nuestra rectitud no puede ganarnos el favor de Dios: la gracia es un regalo, no una concesión.

Comprende que acusar a Dios es blasfemar. No cuestiones ninguna de las acciones del Señor.

No te sorprendas de encontrar dificultades. Conoce y acepta que ello forma parte de la vida, y que la fe siempre las vence.

Reconoce El valor de la sabiduría de quien tiene más edad.

Convéncete del hecho de que Dios tiene la palabra final en todas las cosas.

Acepta la naturaleza transitoria y problemática de la vida humana.

Comprende que la adversidad es como un fuego por medio del cual Dios nos purifica.

Reflexiona sobre si la presente adversidad, oposición o limitaciones, son parte de la acción disciplinaria de Dios. Toma conciencia rápidamente de qué se trata, y arrepiéntete.

Lecciones clave en la fe El temor es el reverso de la fe: no creer a lo que dice Dios. Dios nos manda a no temer. La fe nos pone en condiciones de confiar en Dios y a no actuar por temor.

Conoce y comprende que el temor evidencia falta de fe en Dios y en sus promesas.

Descansa en la protección del Señor contra los ataques verbales y no les temas.

Cree que Dios honra la fe que es más fuerte que la muerte.

Claves para la pureza moral La impureza puede nacer de una actitud negligente a la hora de asumir un compromiso moral.

Haz un compromiso de pureza moral. Mantén tus ojos, manos y cuerpo libres de pecado.

La pregunta principal del libro de Job no tiene vencimiento: «¿Por qué los creyentes experimentan problemas y sufrimientos?» A través de un largo debate, los amigos de Job, supuestamente sabios, no pudieron contestar esta pregunta. En lugar de eso cometieron un error serio por lo que Dios los reprendió. Pensaron que los problemas surgían por el pecado de las personas. Vemos el mismo error hoy en día en aquellos que aseveran que la enfermedad y la falta de bendiciones materiales son señales de pecados no confesados y de falta de fe. Aunque normalmente (pero no siempre) seguir a Dios conduce a una vida más feliz, y que rebelarse contra Dios normalmente (pero no siempre) conduce a una vida infeliz, Dios está en control. En nuestro mundo invadido por el pecado, calamidades y sufrimientos pueden venir a los buenos y a los malos por igual.

Esto no quiere decir que Dios sea indiferente, despreocupado, injusto y poco poderoso para protegernos. Las cosas malas suceden porque vivimos en un mundo caído, un mundo en el que tanto creyentes como inconversos son golpeados por las consecuencias trágicas del pecado. Dios permite el mal por un tiempo, aunque a menudo lo convierte en bien para nosotros. Quizá no tengamos respuestas de por qué Dios permite el mal, pero podemos estar seguros de que es Todopoderoso y sabe lo que está haciendo. La próxima vez que se enfrente a pruebas y dilemas, véalas como oportunidades para buscar la fortaleza de Dios. Encontrará a un Dios que sólo desea mostrarle su amor y compasión. Si puede confiar en El en su dolor, confusión y soledad, tendrá la victoria y eliminará la duda, uno de los más grandes obstáculos de Satanás en su vida. Si Dios es su cimiento, nada lo apartará de su amor.

Cuando sufrimos

Aquí hay seis preguntas que nos debemos hacer cuando sufrimos, y lo que debemos hacer si la respuesta es afirmativa.

¿Me está castigando Dios por algún pecado? Confiese el pecado conocido

¿Está atacándome Satanás mientras trato de sobrevivir como cristiano? Clame a Dios para que le dé fortaleza

¿Es esta una preparación para un servicio especial, donde puedo aprender a ser compasivo con otros que sufren? Resista la autocompasión. Pida a Dios que abra puertas de oportunidad y lo ayude a descubrir a otros que sufren al igual que usted

¿He sido seleccionado específicamente para ser probado, como Job? Acepte la ayuda del cuerpo de creyentes. Confíe en que Dios llevará a cabo su propósito a través suyo

¿Es mi sufrimiento resultado de consecuencias naturales por las cuales no soy directamente responsable? Reconozca que en un mundo pecaminoso, tanto las personas buenas como las malas sufrirán. Pero las personas buenas tienen la promesa de Dios de que su sufrimiento llegará un día a su fin

¿Sufro por alguna razón desconocida? No se retraiga por el dolor. Proclame su fe en Dios, sepa que El se interesa por usted, y espere pacientemente su ayuda

Reivindicación pública

Job ya ha sido reivindicado a los ojos de sus amigos, pero a los ojos de sus parientes y conciudadanos la señal de su reivindicación por parte de Dios debe ser la restauración de sus bienes. Son restaurados en doble porción; quizá eso signifique compensación por la pérdida inmerecida que había sufrido Job. El consuelo que Job ha recibido de su encuentro con Dios (ver nota anterior sobre el v. 6) se ve enriquecido por el consuelo que recibe de sus parientes. Los regalos de dinero y de pendientes de oro son muestras de estima más que obsequios para restaurar su riqueza, porque él ya había vuelto a prosperar. Tan rico vuelve a ser que hay bastante herencia aun para que la compartan sus hijas (por lo general las hijas heredaban únicamente cuando no había herederos varones). El epílogo concluye con una nota típica de las narraciones patriarcales del Génesis.: Su muerte en la ancianidad, lleno de años, es la bendición final de Dios. Con esta escena volvemos al tono pastoril idílico con que comenzó el libro. Dentro de aquel mundo estilizado, tan distante del nuestro, ha sucedido un drama humano profundo que pertenece a todas las épocas.

La Rehabilitación de Job.

Este capítulo final constituye el epílogo del libro, y, como el prólogo, está también en prosa. Después del desarrollo del drama, es preciso cerrarlo y volver las cosas a su punto por exigencias convencionales de la tesis del libro. Job ha sido probado por Dios sin que hubiera cometido culpa, y ahora debe ser reconocida su inocencia al serle restituida la salud, la familia y la prosperidad perdida, pero todo en grado superior. Job reconoce sus juicios ligeros; Dios amonesta a los amigos por haber insinuado falsas acusaciones contra el desventurado varón, y les exige pública reparación con sacrificios, siendo ellos perdonados por intercesión de Job. Este recupera su hacienda duplicada, vuelve a tener numerosa familia, y sus allegados celebran su rehabilitación plena ante la sociedad. Así se cierra, conforme a un esquema convencional rígido de una tesis teológica, el drama del libro de Job. La tesis ha quedado perfectamente probada: el justo puede sufrir en esta vida sin haber cometido pecado; el dolor es independiente del pecado. Por tanto, la tesis tradicional de la ecuación entre la virtud y la prosperidad, el pecado y la desventura, es falsa.

Respuesta de Job

Después de la humillación de Job sigue la amonestación de sus amigos, que habían deducido la culpabilidad de aquél del hecho de sus sufrimientos. En consecuencia, deben ofrecer sacrificios en expiación de sus juicios temerarios. Job, por su parte, vuelve a aparecer como el siervo y amigo de Dios, y, como tal, se ofrece de intercesor por sus equivocados amigos. La humillación no puede ser mayor para éstos. Los tres amigos no habían considerado más que la superficie del problema. Job confió en la justicia divina y esperó en su Libertador , y ahora se cumplen sus deseos: el Abogado que está en los cielos, y que es a su vez el Juez del universo, le ha rehabilitado plenamente, devolviéndole la salud; y en este sentido, “en su carne vuelve a ver a Dios”, es decir, a participar de su protección y benevolencia, recibiendo duplicada la hacienda perdida.

En este epílogo no se menciona a Elihú, cuyos discursos son, sin duda, una adición redaccional al drama primitivo; Elifaz, como primer interlocutor, es nombrado expresamente.
Recuperada la antigua prosperidad, vuelven a aparecer los parientes y antiguos amigos de Job, que le habían abandonado en la adversidad. En este detalle hay, sin duda, un rasgo irónico del hagiógrafo. No se menciona a la mujer de Job, que aparece en el prólogo. En recuerdo de su rehabilitación le ofrecen un presente de oro. Los hijos de Job son duplicados, como su hacienda; pero el número de las hijas es el mismo del prólogo, pues darle más hijas — en la apreciación oriental antigua — hubiera sido un castigo, ya que el signo de la bendición divina son los varones. Los nombres de las hijas expresan su singular belleza; y cosa singular, Job les dio herencia viviendo sus hermanos. Para colmo de felicidad, Job pudo ver a sus descendientes hasta la cuarta generación, y así vivió ciento cuarenta años (cuatro generaciones de treinta y cinco años). José había visto tres generaciones, pero Job fue más colmado de días, muriendo en plena ancianidad, conforme a la fórmula consagrada en la literatura bíblica.

Todas estas cifras reflejan el carácter convencional del libro, que está concebido en función de una tesis teológica bien definida: Dios, aunque pruebe al justo, al fin le hará justicia y le premiará. Y, al contrario, la tesis tradicional sobre la relación entre el sufrimiento y la culpabilidad queda descartada a la vista de la historia personal del paciente y justo varón de Hus, que sufrió para aquilatar su virtud en manos del enemigo del hombre, Satán. No encontramos, pues, en el libro de Job la verdadera solución al problema del sufrimiento del justo, la retribución en ultratumba. Esta perspectiva aparece por primera vez claramente enunciada en el libro alejandrino de la Sabiduría. En el drama de Job queda flotando el misterio de la Providencia, que permite que los justos sean probados y que los impíos prosperen en la vida presente.

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