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Job 40: Señorío de Dios

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Job 40:1  Además respondió Jehová a Job y dijo:

Job 40:2  «¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? ¡Responda a esto el que disputa con Dios!».[a]

¿Cómo discute con o acusa usted al Dios Todopoderoso? ¿Le exige respuestas cuando las cosas no salen a su manera, pierde un trabajo, alguien cercano a usted se enferma o muere, las finanzas están apretadas, fracasa o surgen cambios inesperados? La próxima vez que se vea tentado a quejarse con Dios, considere cuánto le ama y recuerde la reacción de Job cuando tuvo su oportunidad para hablar. ¿Está en una situación mejor que la de Job o es acaso más justo que él? Dé a Dios la oportunidad de revelarle sus propósitos mayores, pero recuerde que pueden ocurrir durante el curso de su vida y no en un momento dado.

Job 40:3  Entonces respondió Job a Jehová y dijo:[b]

La respuesta de Job no es muy diferente a la de Isaías, quien, confrontado por la santidad de Dios, se contempla a sí mismo como totalmente pecador e incapaz de permanecer en su presencia. Cuando se enfrenta cara a cara con Dios, Job confronta su autosuficiencia. Despojado de todo lo que tenía, y ante la santidad de Dios, descubre su orgullo y expresa su vergüenza.

Job 40:4  «Yo soy vil, ¿qué te responderé? ¡Me tapo la boca con la mano!

A lo largo de su sufrimiento, Job deseó tener una oportunidad para defender su inocencia ante Dios. Ahora Dios se le apareció y le dio esa oportunidad. Pero Job decidió quedarse callado porque ya no era necesario que hablara. Dios le había mostrado que, como ser humano limitado, no tenía ni la capacidad para juzgar al Dios que creó el universo ni el derecho de preguntar por qué. Las acciones de Dios no dependen de las nuestras. El hará lo que sepa que es mejor, a pesar de lo que creamos que es justo. Es importante notar, sin embargo, que Dios vino a Job, demostrando así su amor y su interés por él.

Job 40:5  Una vez hablé, mas no replicaré más; aun dos veces, mas no volveré a hablar».

Job 40:6  Manifestaciones del poder de Dios Respondió Jehová a Job desde el torbellino[c] y dijo:

Dios comienza esta segunda declaración rechazando la acusación de injusticia que Job le ha lanzado. Compara la debilidad de Job con la de ciertas criaturas de la Tierra, incluyendo el behemot (tal vez el «hipopótamo»), y el Leviatán (quizás el «cocodrilo»), sobre quienes el Señor se enseñorea. Si es Señor de estas criaturas, seguramente controla también las fuerzas que se esconden tras los problemas de Job. Este debe renunciar a las quejas sobre la injusticia de Dios y someterse a su voluntad.

Job 40:7  «Ahora cíñete la cintura como un hombre: yo te preguntaré y tú me contestarás.[d]

Job 40:8  ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?

Job 40:9  ¿Tienes tú un brazo como el de Dios? ¿Truena tu voz como la suya?

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