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Job 31: Confesión Negativa de Job

Job 31:35  ¡Quién me diera que alguien me oyera! He aquí mi firma. ¡Que me responda el Todopoderoso! Y la acusación que ha escrito mi adversario,

Job 31:36  ciertamente yo la llevaría sobre mi hombro, y me la ceñiría como una corona.

Job 31:37  Del número de mis pasos yo le daría cuenta, como a un príncipe me acercaría a El.

Job 31:38  Si mi tierra clama contra mí, y sus surcos lloran juntos;

Job 31:39  si he comido su fruto sin dinero, o si he causado que sus dueños pierdan sus vidas,

Job 31:40  ¡que en lugar de trigo crezcan abrojos, y en lugar de cebada hierba maloliente! Aquí terminan las palabras de Job.

Confesión Negativa de Job.

P ara probar su inocencia, el desventurado varón de Hus pasa revista a las diversas clases de transgresiones, para declarar que no ha tenido parte en ellas. Es un fragmento similar a la “confesión negativa” del difunto egipcio ante Osiris. Su inocencia es manifiesta, pues ha mantenido una integridad moral para con el prójimo y no ha abandonado a su Dios, yendo tras cultos y divinidades extrañas. Puede presentar un libelo justificativo ante el tribunal divino, consciente de no ser culpable.

El  versículo 1 parece que debe unirse al versículo 7, donde se habla de la integridad moral de Job en materia sexual. Con todo cuidado había evitado mirar atentamente a la virgen para no caer en la tentación de pecar.

De nuevo muestra su perplejidad ante la misteriosa providencia divina, ya que parece debiera ser premiada la virtud y castigado el vicio: ésa debiera ser la porción y la heredad reservada por el que habita en las alturas. Pero los hechos contradicen esta tesis, exigida por la equidad natural, pues, a pesar de que Dios contempla y conoce los caminos de todos los hombres, parece que no ha reparado en que él no ha caminado fraudulentamente en la vida. Consciente de su inocencia, pide a Dios que pese los actos de su vida en balanza justa, seguro de que ha de ser reconocido en su virtud. Según la mitología egipcia, el corazón del difunto era pesado ante Osiris, siendo la Diosa de la verdad, Mat, la que equilibraba la balanza. El difunto entonces pronunciaba su famosa “confesión negativa.”

Rectitud moral de Job en materia sexual

Job declara que toda su conducta giraba en torno a la ley divina; en su vida, jamás sus pasos se encaminaron fuera de las sendas señaladas por Dios, y para evitar toda prevaricación cohibió sus ojos, para que no se torciera su corazón, que se deja llevar siempre de los sentidos. No tiene conciencia de que nada pecaminoso se haya pegado a las manos. Por ello se atreve a desear que, en caso contrario, otro se aproveche de su hacienda, por él trabajada, y hasta desenraice sus retoños o plantaciones.
Con todo cuidado ha evitado el pecado de adulterio como un gran crimen. En caso contrario, desea que su mujer se convierta en esclava y concubina del marido ofendido. Este delito era penado con la muerte, pues es un gran crimen, que lleva al Seol a abaddón y que es causa de la pérdida de la propia hacienda.

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