Job 23: Job defiende su causa delante de Dios

Job 23:1 Job defiende su causa delante de Dios[a] Respondió Job y dijo:

La séptima respuesta de Job ignora a sus amigos, centrando la atención en poner su caso en manos de Dios. Se refiere de nuevo a sus ansias de Dios, y afirma la justicia divina. Se muestra confiado en que si pudiese encontrar a Dios, el Señor mismo lo atendería.

Job continuó su réplica, diciendo que su sufrimiento sería más soportable si supiera el porqué del mismo. Si hubiera algún pecado por el cual necesitara arrepentirse, ¡lo hubiera hecho! Sabía que los malos habrían de ser castigados; sabía que Dios lo reivindicaría si él lo decidía. De todos los ejemplos de maldad en el mundo, su gran deseo era que Dios limpiara su nombre, probara su rectitud y explicara por qué había sido elegido para recibir todas estas calamidades. Job trataba de hacer que sus amigos vieran que las preguntas acerca de Dios, de la vida y de la justicia no son tan simples como ellos suponían.

Job 23:2 «Hoy también hablaré con amargura, porque es más grave mi llaga que mi gemido.[b]

Job 23:3 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su morada,

Job 23:4 expondría mi causa delante de él y llenaría mi boca de argumentos.

Job 23:5 Yo sabría lo que él me respondiese y entendería lo que me dijera.

Job 23:6 ¿Contendería conmigo con la grandeza de fuerza? ¡No, sino que él me atendería!

Job 23:7 Allí el justo razonaría con él y yo escaparía para siempre de mi juez.

Job 23:8 »Si me dirijo al oriente, no lo encuentro; si al occidente, no lo descubro.

Job 23:9 Si él muestra su poder[c] en el norte, yo no lo veo; ni tampoco lo veo si se oculta[d] en el sur.

Job 23:10 Mas él conoce mi camino: si me prueba, saldré como el oro.

En el capítulo 22, Elifaz había tratado de condenar a Job al identificar algún pecado secreto que pudiera haber cometido. Aquí Job declara su confianza en su propia integridad y en la justicia de Dios. Siempre tenemos la posibilidad de tener pecados escondidos en nuestra vida, pecados que ni siquiera conocemos, especialmente cuando los estándares de Dios son tan altos y nuestro desempeño tan imperfecto. Si somos verdaderos creyentes, todos nuestros pecados nos son perdonados debido a lo que Cristo hizo en la cruz a nuestro favor. La Biblia también nos enseña que aun si nuestro corazón nos condena, Dios es más grande que nuestros corazones. Su perdón y su limpieza son suficientes; invalidan las dudas que perturban nuestra mente. El Espíritu Santo en nosotros es nuestra prueba de que somos perdonados ante los ojos de Dios a pesar de que nos sintamos culpables. Si nosotros, al igual que Job, estamos buscando verdaderamente a Dios, podemos enfrentarnos a las acusaciones de otros así como a nuestras propias dudas. Si Dios nos ha perdonado y nos ha aceptado, verdaderamente hemos sido perdonados.

Job 23:11 Mis pies han seguido sus pisadas; permanecí en su camino, sin apartarme de él.

Job 23:12 Nunca me separé del mandamiento de sus labios, sino que guardé las palabras de su boca más que mi comida.

Job 23:13 »Pero si él decide una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Lo que desea, lo realiza.

Job 23:14 Él, pues, llevará a término lo que ha decidido en cuanto a mí, y muchas cosas semejantes que tiene en su propósito.

Job 23:15 Por eso, me espanto en su presencia; cuando lo considero, tiemblo a causa de él.

Job 23:16 Dios ha enervado mi corazón; me ha aterrado el Omnipotente.

Job 23:17 ¿Por qué no fui aniquilado por las tinieblas? ¿Por qué no fue cubierto por la oscuridad mi rostro?

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