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Jesús sana a una mujer con flujo de sangre y resucita a una niña

Estaban los flautistas. La música de la flauta se asociaba especialmente con la idea de la muerte. El Talmud establece: « El marido está obligado a enterrar a su difunta esposa, y hacer lamentaciones y duelo por ella según la costumbre de todos los países. Y también los más pobres entre los israelitas no le concederán menos de dos flautas y una plañidera; pero, si el marido es rico, que todas las cosas se hagan conforme a sus cualidades.» Aun en Roma, los flautistas eran un elemento constitutivo de los días de duelo. Hubo flautistas en el funeral del emperador romano Claudio, y Séneca nos dice que hacían un ruido tan estridente que hasta al mismo Claudio, que era el muerto, le silbaban los oídos. Tan insistente y tan chillón era el plañido de la flauta que la ley romana limitaba el número de flautistas en cada funeral a no más de diez.

Así es que nos podemos figurar la escena de la casa del gobernador de la sinagoga. Todos estaban rasgándose las ropas; las plañideras lanzaban sus chillidos como entregándose al más profundo dolor; las flautas producían sus sonidos horripilantes. En aquella casa se había dado cita toda la parafernalia de los duelos orientales.

En esa atmósfera excitada e histérica, entró Jesús. Con serena autoridad hizo que todos se salieran. Les dijo tranquilamente que la muchacha no estaba muerta, sino sólo dormid y los presentes se rieron burlonamente de Él. Era un detalle extrañamente humano aquel. Los presentes se habían entregado tan totalmente al duelo que se daban por ofendidos de cualquier esperanza de que todo aquello no fuera necesario.

Es probable que, cuando Jesús dijo que la muchacha no estaba muerta sino sólo dormida, quisiera decir precisamente aquello. En griego, como en español, muchas veces se alude a la muerte aplicándole la terminología del sueño. < Descanse en paz.» De hecho, la palabra internacional cementerio viene del griego koimétérion, que quiere decir lugar donde duermen las personas, dormitorio. En griego hay dos palabras para dormir; una es kiomasthai, que se usa muy corrientemente tanto del sueño natural como del sueño de la muerte, y la otra katheudein, que no se usa tan frecuentemente del sueño de la muerte y sí más corrientemente del sueño natural. Y es katheudein la que se usa en este pasaje. En Oriente, el coma cataléptico no era ni mucho menos infrecuente. El entierro en Oriente sigue al fallecimiento muy de cerca, porque las condiciones climatológicas lo hacen necesario. Tristram escribe: «Los entierros siempre tienen lugar lo más tarde posible el mismo día del fallecimiento, frecuentemente por la noche si el fallecido había estado vivo hasta después de la puesta del sol.» A causa de lo corriente que era el estado de coma, y por lo corriente del entierro inmediato, no era imposible que se enterraran algunas personas vivas, como muestra la evidencia de muchas tumbas.

Puede que aquí tengamos un ejemplo, no tanto de una resurrección, como de un diagnóstico divino; y que Jesús salvó a esta chica de un final terrible. De una cosa podemos estar seguros: aquel día en Cafarnaum Jesús rescató a una muchacha judía de las mismas garras de la muerte.

Todo el poder del cielo para uno

Desde el punto de vista judío esta mujer no podía haber sufrido de ninguna enfermedad más terrible y humillante que el flujo de sangre. Era una dolencia muy corriente en Palestina. El Talmud indica no menos de once curas diferentes para ella. Algunas consistían en tónicos y astringentes que puede que fueran eficaces en algunos casos; otras eran meramente remedios supersticiosos. Una de éstas era llevar las cenizas de un huevo de avestruz en una bolsa de lino en el verano, y de algodón en invierno; otra era llevar por ahí una espiga de cebada que se hubiera encontrado en el estiércol de una burra blanca. Cuando Marcos cuenta esta historia, deja bien claro que esta mujer lo había intentado todo, y había ido a todos los médicos que había podido, y estaba cada,,vez peor en vez de mejor (Marcos 5:26).

Lo más terrible de esta enfermedad era que hacía a la paciente inmunda. La Ley establecía: «Cuando una mujer tenga flujo de sangre por muchos días fuera del tiempo de su menstruación, o cuando tenga flujo de sangre más allá de su menstruación, todo el tiempo de su flujo quedará impura como en los días de su menstruación. Toda cama en que duerma mientras dure su flujo será como la cama de su menstruación, y todo mueble sobre el que se siente será inmundo como la impureza de su menstruación. Cualquiera que toque esas cosas será impuro y lavará sus vestidos, se lavará a sí mismo con agua, y quedará impuro hasta la noche» (Levítico 15:25-27).

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