Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Jesus predice su muerte por primera vez

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

La misma esencia de la vida consiste en arriesgarla, en utilizarla, no en salvarla y ahorrarla. Es verdad que este es el camino de la fatiga, del agotamiento, del darse hasta lo último -pero es mejor siempre quemarse que oxidarse, porque ese es el camino que conduce a la felicidad y a Dios.

El valor supremo de la vida

¿De qué le sirve a uno ganar todo el mundo si pierde su propia vida? Porque, ¿qué puede dar una persona a cambio de su vida?

En cierto sentido es totalmente posible que un hombre obtenga un tremendo éxito en la vida, y por otra parte esté viviendo una vida que no vale la pena vivir. La verdadera pregunta que hace Jesús es: «¿Dónde pones tú los valores de la vida?» Es posible que uno ponga sus valores en cosas que no los tienen, y descubrirlo demasiado tarde.

(i) Una persona puede sacrificar su honor por un beneficio. Puede desear cosas materiales y no preocuparse demasiado por cómo las obtiene. El mundo está lleno de tentaciones a una deshonra provechosa. George Macdonald cuenta en uno de sus libros que un sastre siempre introducía el dedo gordo para hacer un poco más cortas las medidas. «Le sisaba a su alma -decía- y lo sumaba en su cuenta.» La verdadera pregunta, la que habrá que contestar más tarde o más temprano es: «¿Cómo aparecen nuestras cuentas a la vista de Dios?» Dios es un inspector con Quien todos a fin de cuentas nos tendremos que enfrentar.

(ii) Uno puede que sacrifique los principios por la popularidad. Puede que el hombre comprensivo, complaciente, que sabe ceder, se ahorre muchos problemas. Puede que el que se consagra inflexiblemente a los principios no le caiga bien a nadie. Shakespeare hace el retrato del gran cardenal Wolsley, que sirvió a Enrique VIII con todo el ingenio y la astucia que poseía:
Si yo hubiera servido a mi Dios con la mitad del celo con que he servido a mi rey, Él no me habría dejado desnudo a mi edad ante mis enemigos.

La verdadera pregunta, la que cada uno tendrá que arrostrar a fin de cuentas, no es: « ¿Qué pensaron los demás de esto?» sino: «¿Qué piensa Dios de esto?» No es el veredicto de la opinión pública el que decide el destino, sino el de Dios.

(iii) Una persona puede que sacrifique las cosas permanentes y valiosas por otras pasajeras y baratas. Siempre es fácil obtener un éxito barato. Un autor puede que sacrifique lo que podría ser realmente grande por el éxito barato de un momento. Un músico puede que produzca ligerezas efímeras cuando podría estar produciendo algo real y permanente. Un hombre puede que escoja un trabajo que le proporcionará más dinero y comodidades dando la espalda a otro en el que podría prestar más servicios a sus semejantes. Uno puede pasar la vida ocupándose de cosas pequeñas y pasando por alto las grandes. Una mujer puede que prefiera una vida de placer y de eso que se considera libertad a cambio del servicio de su hogar y la educación de su familia.

Pero la vida tiene su manera de revelar los verdaderos valores y condenar los falsos con el paso del tiempo. Lo que no cuesta, nunca dura.

(iv) Podemos resumirlo todo diciendo que una persona puede sacrificar la eternidad por el momento. Nos salvaríamos de toda clase de equivocaciones si miráramos siempre las cosas a la luz de la eternidad. Muchas cosas son agradables por un momento, pero más tarde traen la ruina. La prueba de la eternidad, la prueba de tratar de ver las cosas como Dios las ve, es la prueba más real de todas.

La persona que ve las cosas como Dios las ve, nunca empleará la vida en las cosas que pierden el alma.

Cuando el Rey venga a los suyos

-Del que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles. Y Jesús solía decirles también: Esto que os digo es la,pura verdad: Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte antes de ver venir con poder el Reino de Dios.

Una cosa sobresale en este pasaje: la confianza de Jesús. Acaba de hablar acerca de Su muerte; no duda que la Cruz Le espera más adelante; pero, no obstante, está absolutamente seguro de que al final le espera el triunfo definitivo.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Cada uno da lo que tiene

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

Artículo Completo