Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Jesús predice la destrucción del templo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Entonces se quedaban parados del horror de lo que veían, y salían sin tocar nada» (6. 8. 5). Josefo mismo compartió los horrores del asedio, y dice que fueron llevados cautivos como esclavos 97,000, y murieron 1,100,000.

Eso fue lo que previó Jesús; estas fueron las cosas que advirtió. No debemos olvidar nunca que no son solo las personas, sino también las naciones las que necesitan la sabiduría de Cristo. A menos que los dirigentes de las naciones se dejen guiar por Cristo, no pueden hacer más que guiarlas, no solo al desastre espiritual, sino también al desastre material.

Jesús no era ningún soñador idealista; estableció las únicas leyes por las que una nación puede prosperar, que si no se tienen en cuenta solo se consigue perecer miserablemente.

El día del Señor

-Oiréis de guerras y de rumores de guerras. Fijaos bien para no espantaros; porque estas cosas habrán dé suceder, pero no será todavía el final. Porque las naciones enfrentarán, unas con otras, y los reinos entre sí,. y habrá hambrunas y terremotos en diversos lugares. Estas cosas no serán más que el principio de la agonía. – Inmediatamente después de la aflicción de esos días, el Sol se oscurecerá, y la Luna no dará su luz, y las estrellas caerán desde los cielos, y los poderes de los cielos sufrirán sacudidas. Entonces aparecerá en los cielos la señal del Hijo del Hombre, y entonces todas las tribus de la Tierra harán endecha. Y verás al Hijo del Hombre venir en las nubes del Cielo con poder u mucha gloria. Y Él enviará a Sus ángeles con un gran toque de trompeta a reunir a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo de los cielos hasta el otro.

Ya hemos visto que una parte esencial del, pensamiento judío acerca del futuro era el Día del Señor, ese día en que Dios iba a intervenir directamente en la Historia, cuando la edad presente, con todo su mal incurable, empezaría a transformarse en la edad por venir.

Era natural que los autores del Nuevo Testamento identificaran en gran medida la Segunda Venida de Jesús con el Día del Señor; y que adoptaran toda la imaginería que tenía relación con el día del Señor y la aplicaran a la Segunda Venida.

Ninguna de estas figuras -se ha de tomar literalmente; son figuras, son visiones; son intentos de expresar lo indescriptible con palabras humanas, y de encontrar alguna clase de representación para acontecimientos que no se pueden expresar en lenguaje humano.

Pero de estas imágenes surgen ciertas grandes verdades.

(i) Nos dicen que Dios no ha abandonado al mundo; a pesar de toda su maldad, el mundo sigue siendo el escenario en el que el propósito de Dios se desarrolla. Dios no tiene intención de abandonar, sino de intervenir.

(ii) Nos dicen que ni siquiera la multiplicación dé maldad nos debe desanimar. Una parte esencial del cuadro judío del Día del Señor es que un derrumbamiento total de -todos los niveles morales y una, al parecer, completa desintegración del mundo lo precederían. Pero, a pesar de todo, este no es el preludio de la destrucción, sino de la re-creación.

(iii) Nos dicen que tanto el juicio como una nueva creación son seguros. Nos dicen que Dios contempla el mundo con justicia y con misericordia; y que Dios no tiene el propósito de obliterar el mundo, sino el de crear un mundo nuevo que esté más cerca de Su corazón.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El último vuelo

Mi marido estaba en un vuelo comercial y cuando estaban cerca de su destino, la voz del capitán se escuchó a través del altavoz trayendo malas noticias

Artículo Completo

Job 32: Los Discursos de Elihu

Los críticos modernos consideran este fragmento — de marcada unidad literaria — como adición al drama primitivo del libro de Job 11. El estilo es más prolijo;

Artículo Completo

El barbero y Dios

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona

Artículo Completo