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Jesús narra la parábola de la cizaña

Pastor Lionel

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Jesús les contó esta otra parábola: «Sucede con el reino de los cielos como con un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero cuando todos estaban durmiendo, llegó un enemigo, sembró mala hierba entre el trigo y se fue. Cuando el trigo creció y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los trabajadores fueron a decirle al dueño: ‹Señor, si la semilla que sembró usted en el campo era buena, ¿de dónde ha salido la mala hierba?› El dueño les dijo: ‹Algún enemigo ha hecho esto. ‹ Los trabajadores le preguntaron: ‹¿Quiere usted que vayamos a arrancarla mala hierba?› Pero él les dijo: ‹No, porque al arrancar la mala hierba pueden arrancar también el trigo. Lo mejor es dejarlos crecer juntos hasta la cosecha; entonces mandaré a los que han de recogerla que recojan primero la mala hierba y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero.›» Mateo 13:24-30

Los detalles de esta parábola le resultarían claros y familiares a la audiencia de Palestina. La cizaña es una de las plagas que el campesino tiene que estar combatiendo constantemente en este clima. « Se cría espontáneamente en los sembrados y la harina de su semilla es venenosa» (Diccionario de la Real Academia Española.). Al principio se parece tanto al trigo que es imposible distinguirlos. Cuando echan espiga se los distingue perfectamente, pero para entonces ya se han enredado las raíces de forma que no se puede arrancar la una sin dañar el otro.

Thomson, en La Tierra y el Libro, nos cuenta que vio la cizaña en el Wady Haman: « El grano está en el momento ideal de su desarrollo para ilustrar la parábola. Cuando el trigo o la cebada ya están granados, la cizaña también, y cualquier niño notaría la diferencia; pero antes, hasta cuando se observan con cuidado se puede uno confundir. Yo no podría distinguirlos con absoluta seguridad.

Hasta los campesinos, que escardan los campos regularmente en esta tierra, no intentan separarlos al principio. No solo es que los confundirían; sino que, como las raíces están entremezcladas, sería imposible separarlos sin dañar lo bueno con lo malo. Hay que dejarlos crecer al mismo tiempo hasta el tiempo de la siega.»

La cizaña se parece tanto al trigo que los judíos la llaman trigo bastardo. Se llama en hebreo zúnim, que viene, como cizaña en español, del griego zizánion, plural zizánia. Se dice que zúnim viene de la raíz zaná, que quiere decir fornicar; y cuenta la leyenda que la cizaña se originó en el tiempo de maldad que precedió al Diluvio, porque entonces toda la creación, seres humanos, animales y plantas, se descarriaron y cometieron fornicación y produjeron descendientes contra la naturaleza. En sus primeras etapas, el trigo y la cizaña se parecen tanto que la idea popular era que la cizaña era trigo que se había corrompido.

El trigo y la cizaña no se pueden separar fácilmente cuando están creciendo; pero al final hay que separarlos, porque el grano de la cizaña es ligeramente venenoso. Causa mareos y náuseas, y tiene efectos narcóticos, y hasta en pequeñas cantidades tiene un sabor amargo y desagradable. Por último hay que separarlos a mano. Levison describe el proceso: «Se suelen emplear mujeres para quitar los granos de cizaña del trigo que se va a moler… Por lo general, la separación se hace después de la trilla. Se extiende el grano en grandes bandejas que se ponen delante de las mujeres para que puedan separar la cizaña, que tiene un tamaño y una forma semejante al trigo, pero se distingue por su color pizarra.»

Así que en sus primeras etapas de crecimiento la cizaña no se puede distinguir del trigo, y al final tiene que separarse so pena de graves consecuencias.

La escena de un hombre sembrando cizaña aposta en el campo de otro no es solo figurada. Sucedía a veces. Hasta el día de hoy, una de las amenazas más horrendas que se pueden dirigir a un enemigo en la India es: «¡Te voy a sembrar mala semilla en tu campo!» Y en el derecho romano codificado se prohíbe este crimen y se establece su castigo.

Todas las escenas de esta parábola les eran familiares a las gentes de Galilea que la oyeron por primera vez.

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