Jesús envía a los doce discípulos

Entenderemos mejor todas las referencias que se hacen en este pasaje si sabemos cómo era la ropa de un judío de Palestina en tiempos de Jesús. Se componía de cinco artículos.

(i) La ropa interior era el jitón o sinddn, túnica. Era muy simple. No era más que una pieza larga de tela enrollada y cosida por un lado. Era lo suficientemente larga como para llegarle casi hasta los pies. Tenía agujeros por arriba para la cabeza y los brazos. Esa pieza se vendía corrientemente sin esos agujeros, como prueba de que no lo había usado nadie antes, y para que el comprador se hiciera el escote a su gusto. Por ejemplo: El escote era diferente para hombres y para mujeres. Llegaba más abajo en el caso de las mujeres para que pudieran darle el pecho a sus bebés. En su forma más sencilla era poco más que un saco con agujeros arriba y en las esquinas. Una forma más desarrollada se hacía con mangas, y algunas veces estaba abierto por delante y se podía abrochar.

(ii) La túnica exterior se llamaba himation. Se usaba como capa de día y como manta de noche. Estaba formado por un trozo de tela de dos metros de izquierda a derecha por uno y medio de arriba abajo. Medio metro a cada lado estaba remetido, y en el extremo superior de los dobleces se hacían los cortes para pasar los brazos. Así es que era casi cuadrado. Generalmente se hacía con dos tiras de tela, cada una de dos metros por menos de uno cosidas entre sí. La costura se ponía a la espalda. Pero un himation se podía tejer de una sola pieza, como la túnica de Jesús (Juan 19:23). Esta era la pieza principal de la ropa.

(iii) Estaba el cinturón. Se llevaba encima de las dos piezas ya descritas. Las faldas de la túnica se podían recoger hacia arriba del cinturón para trabajar o para correr, o para llevar cosas en el hueco de la ropa. El cinturón era corrientemente doble hacia la mitad de su longitud. La parte doblada formaba un bolsillo en el que se llevaba el dinero.

(iv) Estaba lo que cubría la cabeza. Era una pieza de algodón o de lino de un metro cuadrado. Podía ser blanco, o azul, o negro. Algunas veces se hacía de seda de colores. Se doblaba diagonalmente, y luego se colocaba en la cabeza de forma que protegiera la parte posterior del cuello, los pómulos y los ojos del calor y del deslumbramiento del sol. Se mantenía en posición con una rueda de una lana semielástica que se ponía alrededor de la cabeza.

(v) Estaban las sandalias. Eran simplemente unas suelas de cuero, madera o esparto. Tenían unas correas con las que se sujetaban a los pies.

La bolsa podía ser de dos clases.

(a) Podía ser un morral corriente de viaje. Se hacía muchas veces de piel de cabrito. Corrientemente se le quitaba la piel al animal entera, conservando toda su forma: ¡patas, rabo, cabeza y todo! Tenía una correa a cada lado, y se colgaba de los hombros. Allí llevaba el pastor, o el peregrino, o el viajero, pan y pasas y aceitunas y queso suficiente para dos días.

(b) Se ha hecho una sugerencia muy interesante. La palabra griega, péra, quiere decir la bolsa de la colecta. A veces en el mundo griego, los sacerdotes y los piadosos salían con estas cestas para recoger ofrendas de la gente para su templo o para sus dioses. Se los describía como «ladrones piadosos cuyo botín iba creciendo de pueblo en pueblo.» Hay una inscripción en la que un hombre que se llamaba a sí mismo esclavo de una diosa siria dice que «traía setenta bolsas llenas en cada viaje que hacía para su señora.»

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