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Jesús envía a los doce discípulos

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(a) Habían de sanar a los enfermos. La palabra que se usa para enfermos es muy sugestiva. Es una parte del verbo asthenein, cuyo sentido primario es ser o estar débil. Asthenés es el adjetivo normal para débil -cp. en español astenia, asténico y sus derivados y compuestos-. Cuando Cristo vine a una persona, fortalece la voluntad débil, fortifica la débil resistencia, infunde fuerza al débil brazo para la lucha, reafirma la débil resolución. Jesucristo llena nuestra debilidad humána con Su poder divino.

(b) Habían de resucitar a los muertos. Una persona puede estar muerta en el pecado. Puede tener quebrantada la voluntad para resistir; puede tener oscurecida la visión para el bien hasta haberla perdido del todo; puede estar desesperada e irremisiblemente en las garras del pecado, ciego para la bondad y sordo para Dios. Cuando Jesucristo viene a la vida de una persona, la resucita para la bondad, revitalizando la bondad en nuestro interior que había matado el pecado.

(c) Habían de limpiar a los leprosos. Como ya hemos visto, a los leprosos se los consideraba ritualmente impuros. Levítico dice: «Todo el tiempo que tenga las llagas será impuro. Estará impuro y habitará solo; fuera del campamento vivirá» (Levítico 13:46).2 Reyes 7:3s nos muestra a unos leprosos que sólo en circunstancias de hambruna desesperada se atrevieron a entrar en la ciudad. 2 Reyes 15:5 nos cuenta que el rey Azarías fue herido con lepra y tuvo que vivir hasta el día de su muerte en un lazareto real, separado de todos los demás. Es interesante que en la antigua Persia también se creía que los leprosos eran inmundos. Heródoto (1:138) nos dice que «si una persona tiene lepra en Persia no se la permite entrar en una ciudad ni tener relación con otros persas; debe de ser, dicen ellos, porque ha pecado contra el Sol.»

Así que los Doce habían de llevar la purificación a los contaminados. Una persona puede manchar su vida con el pecado, contaminar su mente, su corazón y su cuerpo con las consecuencias del pecado. Sus palabras, sus acciones, llegan a estar tan contaminadas que son una influencia inmunda sobre todo aquello con lo que se ponen en contacto. Jesucristo puede limpiar el alma que se ha manchado de pecado; puede traer a las personas el antiséptico divino contra el pecado; limpia el pecado humano con la pureza divina.

(d) Habían de expulsar a los demonios. Una persona poseída era una persona en las garras de un poder maligno; ese poder la tenía dominada. Una persona puede estar dominada por el mal; puede ser esclava de malos hábitos; el mal puede ejercer una fascinación esclavizante sobre ella. Jesús viene no sólo a cancelar el pecado, sino además a quebrantar su poder. Jesucristo trae a las personas esclavizadas por el pecado el poder libertador de Dios.

Equipamiento del mensajero del Rey

No os ha costado nada lo que habéis recibido, así es que dadlo de la misma manera. No os propongáis recibir oro o plata o bronce en vuestras carteras; no llevéis bolsa para el viaje, ni muda de túnicas, ni calzado, ni bastón. El obrero merece su sustento. Este es un pasaje en el que cada oración y cada frase les sonaría familiar a los judíos que lo escucharon. En él Jesús está dándoles a Sus hombres las instrucciones que daban los mejores rabinos a; sus estudiantes y discípulos.

« De gracia recibisteis -les dice Jesús-, dad de gracia.» Un rabino estaba obligado por la ley a dar su enseñanza gratuitamente y sin cobrar nada; al rabino le estaba prohibido terminantemente recibir dinero por enseñar la Ley que Moisés había recibido gratuitamente de Dios. Sólo en un caso podía un rabino aceptar que se le pagara: por enseñar a un niño, porque eso era la obligación de los padres, y a ningún otro se le podía exigir que dedicara tiempo y trabajo haciéndoles a los padres lo que era su obligación; pero la enseñanza más elevada tenían que darla sin dinero y sin precio. En la Misncí la Ley establece que si un hombre acepta dinero por actuar como juez, su sentencia no es válida; que si recibe una paga por dar evidencia como testigo, su testimonio no ha de tenerse en cuenta. Rabí Sadoc decía: «No hagas de la Ley una corona para engrandecerte, ni una azada con la que cavar.» Hil.lel decía: «El que hace un uso mundano de la corona de la Ley se desvanecerá. De ahí debes colegir que el que desea obtener un provecho material de las palabras de la Ley está contribuyendo a su propia destrucción.» Estaba establecido: «Como Dios le enseño a Moisés gratis, así hazlo tú.»

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