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Jesús envía a los doce discípulos

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Josefo (Antigüedades 8.1.6) describe a estos celotas; los llama el cuarto partido judío; los otros tres eran los fariseos, los saduceos y los esenios. Dice que tenían «una inviolable adscripción a la libertad,» y que decían que «Dios había de ser su único Gobernador y Señor.» Estaban dispuestos a arrostrar cualquier clase de muerte por su país y no se acobardaban al ver a sus seres queridos morir en la lucha por la libertad. Se negaban a darle a ningún hombre el nombre y el título de Rey.

Tenían una voluntad inamovible que podía soportar cualquier dolor. Estaban preparados hasta a cometer .asesinatos secretos para tratar de liberar a su país del dominio extranjero. Eran los patriotas par excellence entre los judíos, los más nacionalistas, que los romanos consideraban sencillamente terroristas.

Lo natural es que si Simón el Celota se hubiera encontrado con Mateo el Publicano en cualquier otro sitio que no hubiera sido la compañía de Jesús, le habría metido la daga en el cuerpo. Aquí tenemos la estupenda verdad de que hombres que se odian pueden aprender a amarse cuando ambos aman a Jesucristo. Demasiado a menudo la religión ha sido y es un medio para causar divisiones. Estaba diseñada para ser -y en la presencia viva de Jesús era- el- medio para unir a losque sin Cristo estarían irremisiblemente separados.

Podríamos preguntar por qué Jesús escogió doce Apóstoles especiales. La razón es probablemente porque había doce tribus; como en la antigua dispensación había habido doce patriarcas del pueblo de Dios, así en la nueva dispensación hay doce Apóstoles en el nuevo. Israel. El mismo Nuevo Testamento no nos dice gran cosa de estos hombres. Como dice Plummer: «En el Nuevo Testamento es la obra, y no los obreros, lo que se glorifica.» Pero, aunque no sabemos casi nada de ellos, el Nuevo Testamento es muy consciente de su importancia en la Iglesia, porque Apocalipsis nos dice que sus nombres están inscritos en las doce piedras fundacionales de la Santa Ciudad. (Apocalipsis 21.14). Estos hombres, hombres sencillos sin especial trasfondo, hombres de muchas esferas divergentes, fueron las mismas piedras fundacionales sobre las que se edificó la Iglesia. Es en la casta de hombres y mujeres normales donde se funda la Iglesia de Cristo.

El entrenamiento de los mensajeros

Cuando vemos juntos los tres relatos del llamamiento de los Doce (Mateo 10:1-4; Marcos3:13-19; Lucas 6:13-16) surgen algunos hechos iluminadores.(i) Jesús los escogió. Lucas 6:13 dice que Jesús llamó a Sus discípulos, y escogió de entre ellos a doce. Es como si Jesús hubiera recorrido con la mirada las multitudes que le seguían, y el grupo más pequeño que se quedaba con Él cuando se iba la mayoría, y como si todo el tiempo estuviera buscando los hombres a los que podía confiar Su obra. Se ha dicho: «Dios está siempre buscando manos para usar.» Dios está diciendo«¿A quién enviaré y quién irá por Nosotros?» (Isaías 6:8).Hay muchas tareas en el Reino: la tarea del que tiene que ir muy lejos y la del que tiene que quedarse en casa, la tarea del que tiene que usar las manos y la tarea del que tiene que usar lamente, la tarea que concentrará las miradas de todos en el que la realice y la tarea que nadie verá. Y siempre la mirada de Jesús está recorriendo las multitudes en busca de los que han de hacer Su obra.

(ii) Jesús los llamó. Jesús no obliga a nadie a hacer Su obra; ofrece trabajo. Jesús no impone;invita. Jesús no llama a filas; busca voluntarios. Como se ha dicho todos somos libres para ser fieles y libres para ser infieles. Pero a todos nos llega la invitación que podemos aceptar o rechazar.

(iii) Jesús los nombró. La palabra que traducimos por nombrar es la sencilla palabra griega poiein,que quiere decir hacer, pero que se usa a menudo con el sentido técnico de nombrar a una persona para un cargo. Jesús era como un rey que estuviera nombrando sus ministros; era como un general asignando sus puestos a sus oficiales. No se daba el caso de entrar casualmente en el servicio de Jesucristo; era el caso de ser nombrados expresamente para él. Una persona podría sentirse orgullosa si fuera nombrada para algún cargo público por algún rey terrenal; ¡cuánto más cuando el Que la nombra es el Rey de reyes!

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