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Jesús enseña acerca del servicio a otros

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Para remachar Sus palabras, Jesús señaló a Su propio ejemplo. Con los poderes que El tenía podría haber organizado la vida totalmente como Le conviniera a El; pero Él Se había consumido a Sí mismo y todos Sus poderes en el servicio de los demás. Había venido, dijo, para dar Su vida en rescate por muchos. Esta es una de las grandes frases del Evangelio, y sin embargo ha sido tristemente manipulada y abusada. Muchos han tratado de construir una teoría de la Redención sobre lo que es un dicho de amor.

No pasó mucho tiempo antes de que algunos se preguntaran a quién se había pagado el rescate de la vida de Cristo. Orígenes hizo la pregunta: «¿A quién dio Él Su vida en rescate por muchos? No fue a Dios. ¿No sería entonces al Maligno? Porque el Maligno nos tuvo cautivos hasta que se le pagó el rescate, la vida de Jesús; porque se engañó con la idea de que podía ejercer dominio sobre ella, y no vio que no podía soportar la tortura que suponía retenerla.» Es una extraña concepción la de que la vida de Jesús se pagó como un rescate al diablo para que soltara a los hombres del cautiverio en el que los tenía; pero que el diablo descubrió que al demandar y aceptar aquel rescate se había servido, por así decirlo, más de lo que podía comer.

Gregorio de Nisa vio un fallo en esa teoría, que no es otro que el poner al diablo en igualdad de condiciones que Dios. Le permite hacer un trato con Dios de igual a igual. Así que Gregorio de Nisa inventó una idea alucinante de un truco que le hizo Dios al diablo. El diablo se engañó ante la aparente debilidad de la Encarnación. Tomó a Jesús por un hombre corriente. Trató de ejercer su autoridad sobre Él y, al intentarlo, perdió su autoridad. También esta es una idea extraña -que Dios usara un truco para vencer al diablo.

Pasaron otros doscientos años, y Gregorio el Grande asumió de nuevo la idea. Usó una metáfora fantástica: La Encarnación fue una estratagema divina para cazar al gran Leviatán. La deidad de Cristo era el anzuelo, y Su carne era el cebo. Cuando se le presentó el cebo a Leviatán, el diablo, se lo tragó, y trató de tragarse el anzuelo también, y así acabó «pescado» para siempre.

Por último, Pedro Lombardo llevó esta idea hasta sus últimas consecuencias grotescas y repelentes. « La Cruz -dijofue una ratonera para cazar al diablo, con el anzuelo de la sangre de Cristo.» Todo esto es un ejemplo lastimoso de lo que sucede cuando se toma una idea encantadora y preciosa, y se la trata como materia prima para convertirla en teología seca y fría.

Supongamos que decimos: « El dolor es el precio del amor.» Queremos decir que el amor no puede existir sin la posibilidad del dolor; pero nunca se nos ocurre explicar a quién se paga ese precio. Supongamos que decimos que la libertad sólo se puede obtener al precio de sangre, sudor y lágrimas; nunca pensamos en investigar a quién se paga ese precio. Este dicho de Jesús es una manera sencilla y pictórica de decir que costó Su vida el hacer volver a la humanidad de su pecado al amor de Dios. Quiere decir que el precio de nuestra salvación fue la Cruz de Cristo. No podemos llegar más allá, ni tenemos por qué intentarlo. Sabemos solamente que algo sucedió en la Cruz que nos abrió el camino a Dios.

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