Jesús enseña a orar

Bástenos leer unas cuantas reflexiones y nos daremos cuenta de ello: “En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto, tú, Oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron” Salmo 9:10.

La vida se torna corta. La vida es breve, más en su brevedad encontramos la riqueza de vivir en plenitud, porque el Creador de esa nuestra vida ha prometido jamás desampararnos. Vivir en la vida totalmente desamparado es una nota gris que nos roba la paz y la felicidad. Aprender a vivir en la seguridad de que Dios jamás nos desampara le imprime color a la vida- Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá el justo y levantado será- Hoy estoy seguro y no temeré, porque mi fortaleza y mi canción es el Señor, quien ha sido salud para mi.

Joven fui y he envejecido y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue el pan, lo expresó el salmista y yo puedo hoy, unir mi voz a la de él. Porque el Señor ama la rectitud y no desampara a sus santos: Para siempre serán guardados; más la simiente de los impíos será extirpada.

El Señor no desamparará a su pueblo por su grande amor; porque el Señor ha querido haceros pueblo suyo, él cual nos libró y librará de tanta muerte, en el cual esperamos que aún nos librará.

Siempre veremos momentos difíciles, pero aun en medio de esos momentos difíciles la seguridad que no seremos desamparados fortaleza el alma.

Hoy estaré contento con lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. De tal manera que diré hoy confiadamente: «El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre». El Dios grande y poderoso no solo esta allá lejos en los cielos, sino aquí cerca de mi vida y en esta realidad viviré y descansaré confiadamente.

Gracias Padre. Con promesas como estas, ¿qué más puedo pedir?. Sé que por el mundo corre una sobra de inquietud, incertidumbre e infelicidad. Pero también veo que por todo el mundo corre el manto de tu misericordia que quiere envolverme para decirme que jamás seré desamparado.

La riqueza de conocerte y contar con tu amor, está condensada en el Hecho que no seré desamparado ni ahora ni mañana, ni en el presente ni en el porvenir, porque tu amor es mas profundo que la mar y más inmenso que los cielos.

Hoy necesito entender esta verdad de tu palabra y en esta verdad descansar y esta verdad proclamar para aquellos que aún no te conocen y se siente desamparados. Amen.

(v) Si creemos que Dios es Padre, eso establece nuestra relación con Dios. No es que eso excluya Su santidad, majestad y poder. Eso no hace a Dios menos Dios; pero nos hace asequibles esa santidad, y majestad, y poder.

Hay una antigua historia romana que nos habla de un emperador que estaba entrando en Roma en triunfo. Tenía el privilegio, que Roma concedía a sus grandes héroes, de hacer marchar sus tropas por las calles de Roma, con todos los trofeos y prisioneros que había capturado. El emperador iba desfilando con sus tropas. Las multitudes, alineadas en todas las calles, le vitoreaban. Los corpulentos legionarios alineaban los bordes de las calles para mantener en su sitio a la gente. En cierto punto de la ruta triunfal había una plataforma en la que estaban sentadas la emperatriz y su familia, para ver al emperador pasar en toda la gloria de su triunfo. En la plataforma, con su madre estaba el hijo menor del emperador, un chiquillo. Cuando se acercaba el emperador, el chico saltó de la plataforma, se abrió paso entre la multitud, regateó su paso entre las piernas de los legionarios y salió al centro de la carretera al encuentro de la carroza de su padre. Un legionario se inclinó y le detuvo, tomándole en sus brazos: «No puedes hacer eso, chico -le dijo-. ¿Es que no sabes quién va en esa carroza? ¡Es el emperador! No puedes dirigirte a ella.» El chiquillo le contestó riendo: «Puede que sea tu emperador -le dijo-, pero es mi padre.»

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