Jesús enseña a orar

Nuestro pan cotidiano

Danos hoy el pan para este día. Uno pensaría que ésta es la única petición de la Oración Dominical sobre cuyo significado no puede haber la menor duda. Parece ser la más sencilla y directa de todas. Pero es un hecho que muchos intérpretes han ofrecido muchas interpretaciones de ella. Antes de considerar su significado más sencillo y obvio, veamos algunas de las otras explicaciones que se han propuesto.

(i) El pan se ha identificado con el de la Mesa del Señor.

Desde un principio, la Oración Dominical se ha conectado íntimamente con la Mesa del Señor. En los órdenes de culto más antiguos que poseemos, siempre se establecía que la Oración Dominical se dijera en algún momento de la celebración de la Comunión. De ahí que algunos hayan tomado esta petición como una oración para que se nos conceda el privilegio diario de sentarnos a la Mesa del Señor, y de comer el alimento espiritual que recibimos allí.

(ii) El pan se ha identificado con el alimento espiritual de la Palabra de Dios, como cantamos en himnos cristianos.
Así es que esta petición se ha tomado como una oración por la verdadera enseñanza, la verdadera doctrina, la verdad esencial, que están en las Escrituras y la Palabra de Dios, y que son sin duda comida para la mente y el corazón y el alma de toda persona creyente.

(iii) El pan se ha considerado que representa al mismo Jesús. Jesús se llamó a sí mismo el pan de la vida: Porque el pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y da vida al mundo. Ellos le pidieron: –Señor, danos siempre ese pan y Jesús les dijo: –Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed. (Juan 6:33-35), y ésta se ha tomado como una oración para que podamos alimentarnos diariamente de Él, Que es el pan vivo.

Así que esta petición se ha interpretado. como una oración para que también nosotros seamos animados y fortalecidos con Cristo, el pan vivo.

(iv) Esta petición se ha tomado en un sentido puramente judío.

El pan se ha tomado como el pan del Reino Celestial. Lucas nos dice que uno de los presentes Le dijo a Jesús: «¡Bienaventurado el que coma pan en el Reino de Dios» (Lucas 14:15). Los judíos tenían una idea algo extraña pero tremendamente inspiradora. Cre­ían que cuando viniera el Mesías y amaneciera la edad de oro, habría lo que llamaban el banquete mesiánico, del que participarían los escogidos de Dios. Los cuerpos de los monstruos Behemot y Leviatán proveerían los platos de carne y de pescado en ese banquete. Sería como una especie de fiesta de bienvenida que Dios ofrecía a Su pueblo. Así que, esto se ha tomado como una petición de participar en el banquete mesiánico final del pueblo de Dios.

Aunque no tenemos por qué estar de acuerdo en que cualquiera de estas explicaciones contiene el sentido de esta petición, tampoco tenemos por qué rechazar ninguna de ellas como falsa. Cada una contiene su propia verdad y aplicación. La dificultad en la interpretación de esta petición se aumentaba por el hecho de que había una duda considerable en cuanto al sentido de la palabra epiúsios, que se suele traducir por cotidiano. El hecho extraordinario era que, hasta hace poco, no se había encontrado ningún otro lugar en que apareciera esta palabra en toda la literatura griega. Orígenes lo advirtió, y hasta mantenía que Mateo se había inventado la palabra. Por tanto, no se podía estar seguro de lo que realmente quería decir. Pero no hace mucho, se descubrió el fragmento de un papiro que contenía esta palabra; ¡y el trocito de papiro era precisamente la lista de la compra de una mujer! A1 lado de uno de los artículos estaba la palabra epiúsios, para acordarse de comprar las provisiones para el día siguiente. Así que, muy sencillamente, lo que esta petición quiere decir es: «Dame las cosas que necesitamos para comer el día que viene. Ayúdame a conseguir las cosas que tengo en la lista de la compra cuando salga esta mañana. Dame las cosas que necesitamos para comer cuando vuelvan los chicos de la escuela, y los hombres del trabajo. Concédenos que nuestra mesa no esté vacía cuando nos sentemos juntos hoy.» Esta es una oración sencilla para que Dios nos supla con las cosas que necesitamos para el día que tenemos por delante.

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