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Jeremías 7: A la puerta de la casa de Jehová

Jeremías 7:17 ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

Jeremías 7:18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo[m] y ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

Toda la familia participaba en el culto a la reina del cielo , la diosa Istar de Babilonia. Este tipo de ofrendas también se presentan a otros dioses.

«La reina del cielo» era un nombre para Istar, la diosa mesopotámica del amor y la fertilidad. Después de la caída de Jerusalén, los refugiados de Judea que huyeron a Egipto continuaron adorándola. Un papiro del siglo V a.C, encontrado en Hermópolis, Egipto, menciona a la reina del cielo entre los dioses honrados por la comunidad judía que vivía allí.

Jeremías 7:19 ¿Me provocarán ellos a ira?, dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión?

Este versículo responde a la pregunta: «¿Quién se daña cuando nos apartamos de Dios?» ¡Nosotros! Separarnos de Dios es como apartar a una planta verde de la luz del sol y del agua. Dios es nuestra única fuente de fortaleza espiritual. Apártese de esa fuente y se apartará de la vida misma.

Jeremías 7:20 Por tanto, así ha dicho Jehová, el Señor: Sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra se derramarán mi furor y mi ira. Se encenderán y no se apagarán».

El pecado del pueblo corrompe y atrae el juicio de Dios no sólo sobre ellos, sino sobre toda la creación.

Jeremías 7:21 Castigo de la rebelión de Judá Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: «¡Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios, y comed la carne!

Jeremías 7:22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.[n]

Jeremías 7:23 Pero esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.[ñ]

Estos versículos no constituyen un rechazo a los sacrificios del AT, pero sí enfatizan que los sacrificios carecen de valor si no son una expresión de un corazón devoto. El mandato de Dios fue escuchad mi voz.

Dios estableció un sistema de sacrificios para alentar al pueblo a que lo obedeciera (véase el libro de Levítico). Demandaba que el pueblo hiciera estos sacrificios, no porque estos por sí mismos lo agradaran, sino porque hacían que el pueblo reconociera sus pecados y se centrara en vivir para Dios. Fielmente llevaron a cabo los sacrificios, pero olvidaron el porqué los ofrecían y por lo tanto desobedecieron a Dios. Jeremías recordó al pueblo que llevar a cabo rituales religiosos carecía de significado a menos que estuvieran preparados para obedecer a Dios en todas los aspectos de la vida.

Jeremías 7:24 Pero no escucharon ni inclinaron su oído, antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado. Fueron hacia atrás y no hacia adelante,

Jeremías 7:25 desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Os envié todos los profetas, mis siervos; los envié desde el principio y sin cesar.

Desde los tiempos de Moisés hasta el final del período del Antiguo Testamento, Dios envió muchos profetas a Israel y Judá. Por malas que fueran las circunstancias, Dios siempre tuvo un profeta que habló en contra de sus apáticas actitudes espirituales.

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