Jeremías 32: La compra del campo por Jeremías

Pastor Lionel

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Jeremías 32:20  Tú realizaste señales y portentos en la tierra de Egipto hasta este día, y en Israel y entre los hombres, y te has hecho un nombre, como se ve hoy.

Jeremías 32:21  «Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terror,

Jeremías 32:22  y les diste esta tierra, que habías jurado dar a sus padres, tierra que mana leche y miel.

Jeremías 32:23  «Y ellos entraron y tomaron posesión de ella, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu ley; no hicieron nada de todo lo que les mandaste hacer; por tanto tú has hecho venir sobre ellos toda esta calamidad.

Jeremías 32:24  «He aquí, los terraplenes de asalto han llegado a la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella, por causa de la espada, el hambre y la pestilencia; lo que habías hablado ha venido a ser, y he aquí, tú lo estás viendo.

De la espada , del hambre y de la pestilencia.

Jeremías 32:25  «Y tú me has dicho, oh Señor  Dios: ‹Cómprate el campo con dinero, y llama testigos›; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos.»

Oración de Jeremías en la que expresa la omnipotencia, omnisciencia y prodigios realizados por  Dios en favor de Israel, mientras se pregunta por qué debe comprar la heredad en aquellas circunstancias, cuando la ciudad está a punto de caer en manos de sus enemigos.

Después que Jeremías compró la heredad, comenzó a preguntarse si había actuado con sabiduría. Buscó alivio de las dudas que lo asaltaban a través de la oración. En esta oración, Jeremías afirmó que  Dios es Creador, el Juez sabio de todos los caminos de los hombres y el Redentor.  Dios nos ama y ve nuestra situación. Cuando nos asalten dudas acerca de su sabiduría o nos preguntemos si es práctico obedecerle, podemos revisar todo lo que sabemos de El. Tales pensamientos y oraciones acallarán dudas y calmarán temores.

Jeremías 32:26  Entonces vino palabra del Señor a Jeremías, diciendo:

Jeremías 32:27  He aquí, yo soy el Señor, el  Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?

Jeremías 32:28  Por tanto, así dice el Señor: He aquí, entregaré esta ciudad en mano de los caldeos y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él la tomará.

Jeremías 32:29  Y entrarán los caldeos que atacan esta ciudad, prenderán fuego a la ciudad y la quemarán, junto con las casas en las que han ofrecido incienso a Baal sobre sus terrazas y han derramado libaciones a otros  Dioses para provocarme a ira.

Jeremías 32:30  Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá sólo han hecho lo malo ante mis ojos desde su juventud; ciertamente los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos–declara el Señor.

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