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Jeremías 30: Dios promete que los cautivos volverán

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Jeremías 30:18  Así dice el Señor: «He aquí, restauraré el bienestar de las tiendas de Jacob, y tendré misericordia de sus moradas; será reedificada la ciudad sobre sus ruinas, y el palacio se asentará como estaba.

Sobre su colina : Las ciudades eran frecuentemente reconstruidas sobre las ruinas de anteriores edificaciones y así se formaban las típicas colinas aplanadas llamadas «tells». Estas se formaban como producto de la acumulación de sucesivos asentamientos humanos.

Esta profecía de la reconstrucción de Jerusalén no se cumplió en su totalidad por la obra de Esdras, Nehemías ni Zorobabel. La ciudad se reconstruyó después del cautiverio, pero la restauración final ocurrirá cuando todos los creyentes se reúnan en el reino de Cristo. Esto incluirá edificios, personas, gobernantes.

Jeremías 30:19  «Saldrá de ellos canto de acción de gracias y voz de los que se divierten; los multiplicaré y no disminuirán, los honraré y no serán menospreciados.

Jeremías 30:20  «Y serán sus hijos como antes, su congregación delante de mí será confirmada, y castigaré a todos sus opresores.

Jeremías 30:21  «Será su guía uno de ellos, su gobernante de en medio de ellos saldrá, y lo haré acercarse y él se llegará a mí; porque ¿quién se atrevería a arriesgar su vida para llegarse a mí?»–declara el Señor.

De ella saldrá su príncipe : Alude al primero de los gobernantes judíos posteriores al exilio, pero cuando se le traducía al arameo en la sinagoga («targúmenes») se leía «Mesías», lo cual señalaba a Jesucristo, en quien se cumplió la promesa. Jesús combinaba en su persona los papeles de Sacerdote y Rey, y de acuerdo con esta condición tenía el legítimo derecho de acercarse a Dios. Irrumpir en la presencia de Dios sin autorización se pagaba con la muerte.

Este versículo se refiere a la restauración después del cautiverio en Babilonia, así como también a la restauración final bajo el reinado de Cristo.

Jeremías 30:22  «Y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Jeremías 30:23  He aquí, la tempestad del Señor con furor ha salido; una tempestad devastadora descargará sobre la cabeza de los malvados.

Jeremías 30:24  La ardiente ira del Señor no se aplacará hasta que haya hecho y cumplido los propósitos de su corazón; en los postreros días entenderéis esto.

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