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Jeremías 30: Dios promete que los cautivos volverán

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Jeremías 30:9  sino que servirán al Señor su Dios, y a David su rey, a quien yo levantaré para ellos.

David su rey : El Mesías, el descendiente de David. Al igual que Isaías, Jeremías asoció hechos del futuro cercano y del futuro lejano. Leer estas profecías es como mirar varios picos montañosos en una cordillera. Desde la distancia parecieran estar unidos, cuando en realidad los separan varios kilómetros. Jeremías presenta sucesos cercanos y distantes como si todos fueran a suceder muy pronto. Ve el cautiverio, pero también ve el día futuro cuando Cristo reinará para siempre. La referencia a David no es hacia el rey, sino a su famoso descendiente, el Mesías

Jeremías 30:10  «Así que tú no temas, siervo mío Jacob»–declara el Señor– «ni te atemorices, Israel; porque he aquí, te salvaré de lugar remoto, y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volverá Jacob, y estará tranquilo y seguro, y nadie lo atemorizará.

Jeremías 30:11  «Porque yo estoy contigo»–declara el Señor–»para salvarte; pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido, pero no acabaré contigo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.»

Jeremías 30:12  Porque así dice el Señor: «Incurable es tu quebranto, y grave tu herida.

Aunque su herida parece ser incurable, a causa de la multitud de sus iniquidades, Israel será sanado y sus opresores consumidos.

Jeremías 30:13  No hay quien defienda tu causa; para una llaga hay cura, pero no hay mejoría para ti.

Jeremías 30:14  «Todos tus amantes te han olvidado, ya no te buscan; porque con herida de enemigo te han herido, con castigo de hombre cruel, por lo grande de tu iniquidad y lo numeroso de tus pecados.

Jeremías 30:15  «¿Por qué gritas a causa de tu quebranto? Tu dolor es incurable. Por lo grande de tu iniquidad y lo numeroso de tus pecados, te he hecho esto.

Judá protestó por su castigo, aun cuando el pecado que lo originó era escandaloso. Sin embargo, el castigo es una oportunidad para crecer, porque nos da conciencia de las consecuencias del pecado. El pueblo debió haberse preguntado cómo podía beneficiarse de sus errores. Recuérdelo la próxima vez que lo disciplinen.

Jeremías 30:16  «Por tanto, todos los que te devoran serán devorados, y todos tus adversarios, todos ellos, irán al cautiverio; todos los que te saquean serán saqueados, y a todos los que te despojan los daré al despojo.

Jeremías 30:17  «Porque yo te devolveré la salud, y te sanaré de tus heridas»–declara el Señor– «porque te han llamado desechada, diciendo: ‹Esta es Sion, nadie se preocupa por ella.›»

El lenguaje médico aquí nos trasmite la idea de que el pecado es mortal. Ser bueno o religioso no lo puede curar. Tenga cuidado de no depositar su confianza en curas infructuosas mientras que su pecado se extiende y le provoca dolor. Unicamente Dios puede curar la enfermedad del pecado, pero usted debe estar dispuesto a permitir que El lo haga.

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