Jeremías 23: Un oráculo mesiánico

Pastor Lionel

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Jeremías 23:25 He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: «¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!»

Jeremías 23:26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engaño de su corazón,

Jeremías 23:27 que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal?

Jeremías 23:28 El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?– declara el Señor.

Los verdaderos y los falsos profetas son tan diferentes como la paja del trigo. La paja no sirve para la alimentación, mientras que el trigo nutre. Anunciar el evangelio es una gran responsabilidad, debido a que la forma de presentarlo y vivirlo alentará a la gente ya sea a aceptarlo o a rechazarlo. Sea que hablemos desde un púlpito, enseñemos en un aula o hablemos a los amigos, se nos ha encomendado la tarea de proclamar y vivir como se debe la Palabra de Dios. Cuando predica la Palabra de Dios a sus amigos y vecinos, mirarán la eficacia de la misma en su vida. A menos que esta lo haya cambiado a usted, ¿por qué deberían permitir que los cambiaran? ¡Si usted la predica, asegúrese de vivirla!

Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego –declara el Señor– y como martillo que despedaza la roca?

Jeremías 23:30 Por tanto, he aquí, estoy contra los profetas –declara el Señor– que se roban mis palabras el uno al otro.

Jeremías 23:31 He aquí, estoy contra los profetas –declara el Señor– que usan sus lenguas y dicen: «El Señor declara.»

Jeremías 23:32 He aquí, estoy contra los que profetizan sueños falsos –declara el Señor– y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envié ni les di órdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo–declara el Señor.

Jeremías 23:33 Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o sacerdote, diciendo: «¿Cuál es la profecía del Señor?», les dirás: «¿Cuál profecía?» El Señor declara: «Yo os abandonaré.»

Profecía : O «carga». Quizás es un juego de palabras. El oráculo (levantando la voz) era una carga (algo que se levanta físicamente) puesta sobre el profeta hasta que trasmitiera el mensaje y su efecto fuera « un peso» para el pueblo. Por otro lado, la «carga» del Señor es que el pueblo le es una «carga».

Jeremías 23:34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: «Profecía del Señor», traeré castigo sobre tal hombre y sobre su casa.

Jeremías 23:35 Así diréis cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: «¿Qué ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?»

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