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Génesis 29:Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

Pastor Lionel

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(2) Jacob se casa con Lea y con Raquel, hijas de Labán. Todas las circunstancias y los eventos, guiados por Dios, llevaron a Jacob al lugar donde debía encontrar esposa. Ahora, en el desarrollo del plan de Dios, entran las decisiones humanas, las cuales son guiadas por intereses y ambiciones particulares que crean conflictos múltiples. La obtención de esposas para Jacob se desarrolla de la siguiente manera: Primero, Jacob toma la iniciativa de escoger para su esposa. En un mes de estadía y luego de observar las cualidades de ambas hijas de Labán, Jacob hace su elección: Raquel. Como dote, Jacob, quien estaba solo y sin ninguna riqueza, ofrece su servicio al padre por siete años. Labán la acepta sin más explicaciones o compromiso que decir: Mejor es que te la dé a ti. Así Jacob trabaja para Labán siete años motivado por el amor que sentía por Raquel. Recordemos que Jacob ya tenía más de 40 años cuando llega a Harán. Siete años es una espera disciplinada y con un firme propósito de asegurar la descendencia relacionada con el pacto.

Segundo, cuando llega el momento de concesión (los siete años), Labán entrega a Lea, la hija mayor, como esposa a Jacob, en lugar de Raquel. El casamiento, según la costumbre patriarcal, era un pacto familiar. Y el padre era quien debía entregar a la novia. Además debía ser un acto público y una ocasión muy festiva, que generalmente duraba siete o más días. La novia era entregada al esposo, según la costumbre oriental, con velo. Los años de espera, la festividad de la ocasión, los tratos de confianza hechos hasta ahora, más la mujer “velada”, impiden a Jacob reconocer con exactitud la identidad de la novia. Con la unión física entre los novios, el matrimonio queda consumado. No hay posibilidad de regreso. Zilpa, según la costumbre, es concedida como sierva (o asistente) de Lea. Más tarde, Zilpa tiene importancia porque también ella da hijos a Jacob. Jacob descubre el cambio a la mañana siguiente y su sorpresa es grande. El engaño aparece nuevamente en la vida de Jacob. Pero esta vez, él es la víctima. Si su sorpresa fue grande, también su ira lo fue y así confronta a Labán, reclamándole los términos del acuerdo y acusándole de engaño. Por toda respuesta, Labán informa a Jacob que realmente no es un engaño, sino el cumplimiento de una costumbre local, por encima de los acuerdos de individuos. No se nos dice el motivo real de Labán, aunque obviamente el trabajo de Jacob le era muy beneficioso, como más tarde lo reconoce. Jacob es instado a cumplir su deber conyugal con Lea, con quien está legalmente unido.

¿Otros siete años?  Cumple la semana de ésta, y después se te dará también la otra por el trabajo que harás para mí durante otros siete años. Jacob lo hizo así.

1. Nada podía ser más doloroso para un engañador y oportunista como Jacob que ser engañado. Ahora tenía la oportunidad de saborear la amargura del engaño. Labán le había entregado a Lea en lugar de Raquel.

2. ¿Cómo fue posible que Jacob fuera engañado? Recordemos las circunstancias: Habían pasado siete días de fiesta. El cansancio, la mucha comida y la bebida estaban haciendo su efecto. Era la última noche y la novia era entregada con un velo que le cubría el rostro. La confianza de Jacob en Labán; todo se conjugó para que Jacob no pudiera identificar a la novia hasta la mañana siguiente. Recordemos que Labán no hizo un engaño total, pues echó mano de una costumbre local. Lo falso estuvo en no explicar de antemano, al forastero Jacob, esa costumbre antes que comenzara a trabajar por la hija menor.

3. El texto bíblico no aclara si Jacob trabajó antes o después para obtener a Raquel. Las costumbres de la época exigían que el esposo cumpliera sus funciones conyugales con la recién casada y después podría tener como esposa a otra mujer. En este caso, después de la semana de los deberes conyugales de Jacob hacia Lea, Labán «le dio también a su hija Raquel por mujer.» Es decir que Jacob no debió esperar siete años por Raquel, aunque luego tuvo que trabajar de acuerdo a lo pedido por el padre.

Tercero, Labán informa a Jacob que Raquel también puede ser su esposa por otra dote similar. Raquel, realmente no fue sustituida, sino “postergada” por otros siete años de servicio. Jacob acepta la situación y Labán, después de la semana de Lea con Jacob (luna de miel), concede a Raquel como esposa. Por lo menos, Jacob no debe esperar otros siete años por Raquel. Bilha es concedida como sierva o asistente de Raquel, quien más tarde también se convierte en madre de algunos de los hijos de Jacob. El nuevo matrimonio es consumado con la unión física y Jacob visiblemente demuestra su amor preferencial por Raquel. Luego demostrará también amor preferencial por José y Benjamín, los hijos de Raquel. Jacob acepta las circunstancias y se somete a las nuevas condiciones. Ambas hermanas se convierten en esposas de Jacob, en circunstancias donde los intereses humanos parecen prevalecer. Pero Dios quien es fiel a su propósito, no queda ajeno a estas circunstancias.

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