Isaías 41: No Temas estoy contigo

En los versículos 17 al 20 el profeta describe el futuro éxodo de Babilonia y el retorno a Sion. Los judíos atraviesan el desierto hostil y carente de agua con su lengua reseca de sed, pero de la misma manera como Jehová proveyó de agua a su pueblo que salía de Egipto, así también ahora él les responderá y no los abandonará. Las palabras de los versículos 18 y siguientes no tienen por qué ser sólo figuras poéticas. Pero las palabras del versículo 19 parecen referirse más bien a un futuro remoto, como la época en que vivimos: Ahora es que hemos visto crecer los árboles en el desierto y florece el Arabá, como expresión de la consolidación del estado de Israel en su tierra.

Los versículos 6 y 7 son posiblemente una nota marginal que ha sido incluida fuera de sitio por un escriba en un período posterior al del autor. Su lugar está después del versículo 20 del  capítulo  40. Pero, ¿por qué juzgaría el escriba incluir esta sección que trata de la fabricación de un ídolo en este contexto? Parece que el escriba interpretó la fabricación del ídolo como una respuesta de las naciones a la convocatoria de Jehová que aparece formulada en el versículo 1. Eso parece indicar la frase se congregan y acuden en el versículo 5b. Las naciones acuden a la contienda con Jehová, cada una preparando su portavoz, su ídolo, y afirmándolo de manera que no se tambalee. De ser como indicamos, es mayor aun el contraste de las naciones con Israel. Los otros pueblos son siervos de los ídolos, mientras que Israel es siervo de Jehová, descendencia de Abraham. De esto trataremos en la sección siguiente.

Jehová reta a naciones y Dioses

Esta sección empieza en realidad en el versículo 1, donde se convoca a las naciones para contender con Jehová. Ahora ha llegado el momento en que cada una de las partes en la contienda pase a exponer su causa y sus argumentos. Los portavoces de las naciones son sus respectivos Dioses. La escena se describe, aparentemente, después del juicio de las naciones a que se refieren los versículos 2-4. Pero no es así, sino que es simultáneo a la ejecución del juicio divino, el cual ya se ha desencadenado contra las naciones y a su turno vendrá también contra Babilonia.

La contienda gira alrededor de quién es el Señor de la historia, es decir, quién planea de antemano los acontecimientos, los predice y a su tiempo los lleva a cabo. En pocas palabras, se trata de establecer quién es verdaderamente Dios.

Jehová reta a sus enemigos a que se acerquen y anuncien lo que está a punto de suceder, así como él lo ha venido haciendo por intermedio de sus siervos los profetas. La actitud de los Dioses de las naciones es de absoluto silencio. Nada pueden responder a los retos de Jehová. Nada pueden decir sobre el pasado ni sobre el futuro Entonces Jehová los conmina a que por lo menos hagan algo, sea bueno o malo, como para infundir miedo a Jehová. Pero la respuesta de los Dioses es una total inmovilidad. Entonces les dice Jehová: He aquí que vosotros nada sois, y vuestras obras no existen; el que os escoja es una abominación. Finalmente, Jehová echa una mirada y ve que todos se han esfumado de su presencia sin poder decir nada.

El conflicto de Dios con los Dioses de las naciones es por supuesto retórico. Aun el conflicto de Dios con las naciones idólatras es retórico. Lo que el profeta hace es sustentar la tesis de que Jehová, el Dios de la historia, es quien pudo anunciar de antemano el surgimiento de Ciro y su buena predisposición para con el pueblo de Dios. Por tanto, él puede anunciar con certeza a su pueblo Israel que estos acontecimientos significan buenas nuevas para Sion y Jerusalén. [/private]

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario