Isaías 28: Profecias del tiempo de Ezequias

Pastor Lionel

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Los versículos 9 y 10 reflejan la respuesta que dan al mensaje del profeta, del cual depende la existencia misma del pueblo. Los sacerdotes y los profetas se sienten ofendidos. ¿Acaso son ellos unos recién destetados, para que Isaías les trate de guiar pasito a paso? ¿A quién pues se imagina que enseñará conocimiento? Malaquías decía: Porque los labios del sacerdote han de guardar el conocimiento, y de su boca han de buscar la instrucción, pues él es un mensajero de Jehová de los Ejércitos.

El castigo divino por el rechazo del claro mensaje de Isaías serán las duras órdenes de sus amos, los asirios, y en un idioma (el acadio) que les parecería un mero balbuceo de labios. Y los asirios no buscarán el reposo del pueblo, sino su perdición.

A los dirigentes del pueblo había dicho Isaías insistentemente: Dad reposo al cansado. Es decir, el pueblo de Judá estaba agotado por la guerra contra la coalición de Siria e Israel. ¿Cómo podía someterlo a una peor confrontación con Asiria, por una errada política de alianza con Egipto? En la política de “siéntate y no hagas nada” estaba para Judá el secreto de permanecer en su tierra, su lugar de descanso. Pero como en los días de Acaz, también ahora en los días de Ezequías, no quisieron escuchar a Isaías.

Los dirigentes del pueblo se comportaban ante Isaías con escarnio. Se burlaban de él repitiendo sus palabras mediante refranes satíricos. Cuando él les decía que su política acarrearía la muerte, ellos respondían: “¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!“. Y aquí se cita otra de sus temerarias bravatas: “Hemos realizado un pacto con la muerte; con el Seol hemos hecho un convenio“. Estaban convencidos de que sus artificios políticos los librarían del torrente arrollador de Asiria. Por tanto, descartaban al profeta, quien venía a asustarlos con los fantasmas de la muerte y del Seol (que equivale a decir, del infierno). Sus palabras en el versículo 15a parecen hacer eco de aquellas en 5:14: Por eso el Seol ensanchó su garganta y abrió su boca sin medida.

Ante la horrible confianza y la ciega convicción de los que habían cimentado todas sus expectativas en Egipto, el profeta responde con estas palabras de Jehová: “He aquí que yo pongo como cimiento en Sion una piedra, una piedra probada. Una preciosa piedra angular es puesta como cimiento“. Esta es la base de la auténtica confianza y el fundamento del verdadero gobierno del reino de Judá: la vigencia del derecho y la justicia que Dios impondrá en Sion. No es lo que los sabios del faraón planean en Egipto lo que decidirá el curso de la historia, sino lo que Jehová decidirá en Sion, su santa morada.

La expresión, “El que crea no se apresure“, es elíptica; quiere decir: El que cree que es Dios quien dirige la historia, no se apresure a cometer tales imprudencias como venderse primero a Egipto para luego caer bajo la bota de Asiria. Por la vía del midrash estas palabras han sido aplicadas en el NT a la persona de Jesús, pero como la cita fue tomada de la LXX, tiene no será avergonzado, en lugar de no se apresure.

Para los escarnecedores que decían: “Hemos puesto al engaño como nuestro refugio y en la mentira nos hemos escondido”, el profeta responde: “El granizo (Asiria) barrerá el refugio del engaño (Egipto), y las aguas inundarán su escondrijo“. Y a las vanas expectativas centradas en la ayuda de Egipto el profeta responde en el versículo 20: La cama es demasiado corta para estirarse sobre ella, y la manta es demasiado estrecha para envolverse con ella.

Finalmente les recuerda dos campañas militares victoriosas de David que sí estuvieron basadas en la dirección divina por un lado y en la obediencia plena de David por el otro: son las campañas de Baalperazim y de Gabaón. Como en Baalperazim y Gabaón Dios intervendría de nuevo, pero de una manera extraña, difícil de explicar: Esta vez actuaría a favor de los enemigos de su pueblo.

El profeta termina presentando una parábola para ilustrar mejor la manera como Dios actúa en la historia: la parábola del labrador. Y observa: Su Dios le enseña y le instruye en cuanto a lo que es correcto hacer con los diversos productos de la tierra. ¡Cuánto más Jehová de los Ejércitos, quien es maravilloso en designios y grande en logros!. Seguramente en la mente del profeta estaba presente el juicio divino contra Samaria, recientemente ocurrido, y la manera distinta en que Dios procedería con Judá y con Jerusalén.

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