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Isaías 24: Juicio de desolación de la tierra

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Isaías 24:1  He aquí, el Señor arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantes.

Esta sección es difícil, y la mayoría de los especialistas tienen opiniones divididas sobre su significado. Muchos la llaman «el apocalipsis de Isaías». Tras la extensa sección dedicada al juicio de las naciones, el texto se ocupa de cómo Dios hará que su reino triunfe sobre el mal. Por lo tanto, es mejor no tratar de identificar hechos históricos concretos en estos capítulos. En adición a las profecías sobre lo que Dios hará aparecen himnos de alabanza y acción de gracias. Como es típico de la literatura apocalíptica, gran parte de su lenguaje es figurativo.

Isaías 24:2  Y el pueblo será como el sacerdote, el siervo como su amo, la doncella como su ama, el comprador como el vendedor, el que presta como el que toma prestado, el acreedor como el deudor.

Isaías 24:3  La tierra será totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el Señor ha dicho esta palabra.

Isaías 24:4  De duelo y marchitada está la tierra, el mundo languidece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierra.

El pueblo no solo sufrió por sus pecados, incluso la tierra padeció los efectos de la maldad y el quebrantamiento de la Ley. En la actualidad vemos los resultados del pecado en nuestra tierra: contaminación, crimen, adicción, pobreza. El pecado afecta cada aspecto de la sociedad a tal grado, que incluso sufren los fieles a Dios. No podemos culpar a Dios por estas condiciones, ya que el pecado humano las provocó. Mientras los que somos creyentes renunciemos más al pecado, hablemos en contra de las prácticas inmorales y anunciemos la Palabra de Dios a otros, más lentamente se deteriorará nuestra sociedad. No debemos rendirnos: el pecado se ha difundido por todas partes, pero podemos distinguirnos.

Isaías 24:5  También la tierra es profanada por sus habitantes, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.

Isaías 24:6  Por eso, una maldición devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan en ella.

La sección apocalíptica abre con un panorama de juicio universal contra el pecado humano. Este pecado se define y resume diciendo que los seres humanos quebrantaron el pacto sempiterno. En el AT se establecen muchos pactos, pero todos apuntan al que se cumple a través de la muerte expiatoria de Cristo en la cruz. La causa fundamental de la ira de Dios, por lo tanto, es el rechazo de la gratuita oferta de salvación contenida en el evangelio de Cristo Jesús. No está claro qué tipo de devastación ocurrirá. La imaginación sugiere sequías y posibles terremotos. Tales cosas han sucedido a lo largo de toda la historia humana, y alcanzarán su clímax en tiempos de la Segunda Venida de Cristo, a menudo llamados «la gran tribulación».

Isaías 24:7  El mosto está de duelo, languidece la vid, suspiran todos los de alegre corazón.

La devastación incluirá el fin de las festividades, seguida de un juicio general sobre la confundida sociedad mundial. Otra vez, el lenguaje está cargado de símbolos.

Isaías 24:8  Cesa el júbilo de los panderos, se acaba el alboroto de los que se divierten, cesa el júbilo de la lira.

Isaías 24:9  No beben vino con canción; el licor es amargo a los que lo beben.

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