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Introducción a la primera carta de Juan

Pastor Lionel

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(iii) Esta creencia gnóstica tenía ciertas consecuencias prácticas en las vidas de los que la sustentaban.

(a) La actitud gnóstica hacia la materia y hacia todas las cosas creadas producía una cierta actitud hacia el cuerpo y las cosas del cuerpo. Esa actitud podía tomar tres formas diferentes.

(1) Podía tomar la forma de ascetismo, con ayuno y celibato y rígido control, y aun maltrato deliberado del cuerpo. El punto de vista de que el celibato es mejor que el matrimonio y que el sexo es pecaminoso se remonta a la influencia y fe gnóstica -y este es un punto de vista que todavía se mantiene en ciertos lugares. No se hace la menor referencia a ese punto de vista en esta carta.

(2) Podía tomar la forma. de que el cuerpo no importaba, y que, por tanto, sus apetitos se podían gratificar sin límite. Puesto que el cuerpo era. malo de todas maneras, era indiferente lo que se hiciera con él. Hay ecos de esto en Primera de Juan. Juan condena como mentiroso al que diga que conoce a Dios, y sin embargo no guarde Sus mandamientos; la persona que dice que permanece en Cristo debe andar como Cristo anduvo (1 Juan 1:6; 2:4-6). Había sin duda gnósticos en estas comunidades que pretendían tener un conocimiento especial de Dios, pero cuya conducta estaba muy lejos de las demandas de la ética cristiana. En algunos lugares esta actitud gnóstica llegaba aún más lejos. Los gnósticos eran personas que tenían gnosis, conocimiento. Algunos sostenían que el verdadero gnóstico debía por tanto conocer el bien lo mismo que el mal, y debía entrar en todas las experiencias de la vida, tanto las más elevadas como las más degradadas. Casi se podría decir que tales personas mantenían que era una obligación el pecar. Hay una referencia a esta clase de actitud en la carta a Tiatira en el Apocalipsis, donde el Cristo resucitado Se refiere a los que han conocido «las profundidades de Satanás» (Apocalipsis 2:24). Y bien puede ser que Juan se esté refiriendo a estas personas cuando insiste en que «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él» (1 Juan 1: S). Estos gnósticos concretos habrían mantenido que en Dios había, no sólo una luz deslumbrante, sino también profundas tinieblas -y que uno había de penetrar ambas cosas. Es fácil ver las desastrosas consecuencias de tal actitud.

(3) Había una tercera clase de fe gnóstica. El verdadero gnóstico, se consideraba a sí mismo como un hombre completamente espiritual, que se había despojado de todas las cosas materiales de la vida y había liberado su espíritu de la esclavitud de la materia. Tales gnósticos sostenían que eran tan espirituales que estaban por encima y más allá del pecado, y que habían alcanzado la perfección espiritual. Es a ellos a los que se refiere Juan cuando habla de los que se engañan a sí mismos diciendo que no tienen pecado (1 Juan 1:8-10). Cualquiera que fuera de estas tres formas la que tomara la fe gnóstica, sus consecuencias eran peligrosas en extremo; y está claro que las dos últimas se encontraban en las iglesias a las que Juan escribió.

(b) Además, este gnosticismo desembocaba en una actitud hacia las personas que producía la destrucción de la comunión cristiana. Ya hemos visto que los gnósticos aspiraban a la liberación del espíritu de la prisión del cuerpo malo mediante un conocimiento elaborado y esotérico. Está claro que tal conocimiento no era para todo el mundo. La gente ordinaria estaba demasiado involucrada en la vida diaria y el trabajo del mundo para tener tiempo para la disciplina y el estudio necesarios; y, aunque hubieran tenido tiempo, muchos eran intelectualmente incapaces de captar las especulaciones implicadas en la llamada teosofía y filosofía gnóstica.

Esto producía un resultado inevitable. Dividía a las personas en dos clases: los que eran capaces de una vida realmente espiritual, y ‹lo que no. Los gnósticos daban nombre a estas dos clases de personas. Los antiguos dividían generalmente el ser del hombre en tres partes. Estaba el sóma, el cuerpo, -la parte física de la persona. Estaba la psyjé, que solemos traducir por alma, pero debemos tener cuidado, porque no quiere decir lo que solemos entender por el alma. Para los griegos la psyjé era el principio de la vida física. Todo lo que tiene vida física tiene psyjé. Psyjé era ese principio vital que el ser humano tiene en común con todos los seres vivos. Estaba el pneuma, el espíritu, y era el espíritu la parte que sólo el ser humano poseía, y que le hacía semejante a Dios.

La finalidad del gnosticismo era liberar el pneuma del sóma; pero esa liberación no se podía alcanzar nada más que tras un largo y arduo estudio que solamente podían emprender los intelectuales ociosos. Los gnósticos por tanto dividían a las personas en dos categorías: los psyjikoi, que no podían nunca sobrepasar el principio de la vida física ni alcanzar ninguna otra cosa que lo que para todos los sentidos y propósitos era la vida animal. Y los pneumatikoi, que eran los verdaderamente espirituales y verdaderamente semejantes a Dios.

El resultado estaba claro: los gnósticos producían una aristocracia espiritual que miraba por encima del hombro y aun aborrecía a los hombres inferiores. Los pneumatikoi consideraban a los psyjikoi como despreciables criaturas terrenales que no podrían nunca saber lo que era la verdadera religión. La consecuencia era obviamente la aniquilación de la comunión cristiana.

Por eso Juan insiste en toda su carta en que la verdadera prueba del Cristianismo es el amor a los hermanos. Si andamos de veras en la luz, tenemos comunión entre nosotros (1:7). El que dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está de hecho en las tinieblas (2:9-1 l). La prueba de que hemos pasado de las tinieblas a la luz es que amamos a los hermanos 3:14-17). Las marcas del Cristianismo son la fe en Cristo y el amor a los hermanos (3:23). Dios es amor, y el que no ama no conoce a Dios en absoluto (4:7s). Porque Dios nos ha amado, nosotros debemos amarnos unos a otros; es cuando nos amamos unos a otros cuando Dios mora en nosotros (4:10-12). El mandamiento es que el que ame a Dios debe también amar a su hermano, y el que diga que ama a Dios aborreciendo al mismo tiempo a su hermano es un mentiroso (4:20s). Los gnósticos, para decirlo bien a las claras, habrían dicho que la cualidad distintiva de la verdadera religión es el desprecio a la gente ordinaria. Juan insiste en todos los capítulos en que la cualidad distintiva de la verdadera religión es el amor a todos.

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