Introducción a Corintios

(ii) A Pablo le llegaron noticias de los problemas de Corinto por varios conductos.

(a) Por medio de los de la casa de Cloe (1 Corintios 1:11), que le trajeron noticias de las contiendas que estaban dividiendo la iglesia.

(b) Esteban, Fortunato y Acaico le trajeron noticias cuando le visitaron en Éfeso (1 Corintios 16:17). Con su información personal completaron la que Pablo ya había recibido de otras fuentes.

(c) Pablo había recibido una carta de la iglesia de Corinto consultándole algunas cuestiones. En 1 Corintios 7..1, Pablo empieza: «En relación con los asuntos que me habéis consultado en vuestra carta…» En respuesta a todo esto, Pablo escribió 1 Corintios y la envió probablemente con Timoteo, según se deduce de 1 Corintios 4:17.

(iii) El resultado de la carta fue que las cosas se pusieron todavía peor; y, aunque no tenemos datos de esto, podemos deducir que Pablo hizo una visita a Corinto. En 2 Corintios 12:14 escribe: «Estoy dispuesto a haceros una tercera visita.» En 2 Corintios 13: 1-2 dice otra vez que va a verlos por tercera vez. Ahora bien: si iba a haber una tercera visita, es lógico suponer que hubo una segunda. No tenemos noticias nada más que de una vez que Pablo fuera a Corinto, la que se nos cuenta en Hechos 18:1-17. No se hace ninguna referencia a una segunda visita; pero Corinto estaba a dos o tres días de navegación desde Éfeso.

(iv) Aquella segunda visita tampoco hizo ningún bien. Las cosas estaban muy exacerbadas, y lo siguiente fue una carta sumamente severa. Leemos acerca de ella en ciertos pasajes de 2 Corintios. En 2:4, Pablo escribe: « Me costó mucho dolor y angustia de corazón y lágrimas el escribiros.» En 7:8 escribe: «Porque, aunque os puse muy tristes con mi carta, no lo siento, aunque entonces lo sentí en el alma; porque veo que esa carta os ha afligido, pero sólo por un poco de tiempo.» Aquella carta fue el resultado de mucha angustia, una carta tan severa que a Pablo le daba pena haberla mandado.

Los estudiosos la llaman La carta severa. ¿Se ha perdido? Está claro que no puede ser 1 Corintios, que no se escribió con lágrimas y angustia. Cuando Pablo escribió 1 Corintios está claro que las cosas estaban bastante en control. Ahora bien: si leemos 2 Corintios de un tirón, nos encontramos con algo que nos sorprende. En los capítulos 1 al 9, todo se ha resuelto, hay una reconciliación completa y son amigos otra vez; pero en el capítulo 10 hay un cambio brusco de tono. Los capítulos 10 al 13 de 2 Corintios son el grito más desgarrador que Pablo escribiera jamás. Dejan ver que le habían ofendido, e insultado, y despreciado como nunca antes o después. Se habían burlado de su apariencia, de su manera de hablar, de su vocación de apóstol y hasta de su honradez.

Casi todos los estudiosos están de acuerdo en que La carta severa se encuentra en los capítulos 10 al 13 de 2 Corintios, que se colocaron indebidamente cuando se reunieron las cartas de Pablo. Si queremos restaurar el orden cronológico de la correspondencia de Pablo con Corinto hemos de leer los capítulos 10 al 13 antes que los primeros nueve de 2 Corintios.

Sabemos que Pablo mandó la carta severa con Tito (2 Corintios 2:13; 7:13).

(v) Pablo estaba preocupado por esa carta. No podía esperar hasta que volviera Tito con la respuesta, así que se puso en camino para encontrarse con él (2 Corintios 2:13; 7:5, 13). Se encontraron en algún lugar de Macedonia, y Pablo se enteró por Tito de que ya todo estaba bien; y, probablemente en Filipos, se sentó y escribió los que son ahora los nueve primeros capítulos de 2 Corintios, la carta de la reconciliación. Stalker ha dicho que las cartas de Pablo levantan el tejado de las iglesias, como hacía «el diablo cojuelo», y nos permiten ver lo que pasaba en el interior. De ninguna de ellas es eso más cierto que de las que escribió a los corintios. Aquí vemos lo que debe de haber sido « la preocupación de todas las iglesias» para el apóstol Pablo (2 Corintios 11:28). Aquí vemos a Pablo como pastor, sobrellevando en el corazón los dolores y los problemas de su rebaño.

Antes de estudiar las cartas en detalle, pongamos la correspondencia de Pablo con la iglesia de Corinto en forma tabular.

(i) La carta previa, que es posible que se encuentre en parte en 2 Corintios 6:14 – 7:1.

(ii) Llegada de los de Cloe, de Esteban, Fortunato y Acaico y de la carta de la iglesia de Corinto a Pablo. (iii) Pablo escribe 1 Corintios en contestación y la manda con Timoteo.

(iv) La situación empeora, y Pablo hace una segunda visita personal a Corinto que es un fracaso tal que casi le rompe el corazón.

(v) En consecuencia, Pablo escribe La carta severa, que es casi seguro que se encuentra en los capítulos 10 al 13 de 2 Corintios, y que Pablo envía con Tito.

(vi) Incapaz de esperar la respuesta, se adelanta al encuentro de Tito, que tiene lugar en Macedonia. Pablo recibe la noticia de que todo está bien; y, probablemente desde Filipos, escribe 2 Corintios 1-9, La carta de la reconciliación. Los primeros cuatro capítulos de 1 Corintios tratan del estado de división en que se encontraba la iglesia del Señor en Corinto. En lugar de estar unida en Cristo estaba dividida en facciones y grupos rivales que se adscribían a nombres de diferentes siervos de Dios. La enseñanza de Pablo es que estas divisiones habían surgido porque los cristianos corintios daban demasiada importancia a la sabiduría y al conocimiento humano y demasiado poca a la soberana gracia de Dios. De hecho, con toda su supuesta sabiduría, eran todavía espiritualmente menores de edad. Se creían muy sabios, pero no eran más que bebés en Cristo.

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