Hechos 13: Enviados por el Espíritu Santo

Este es un pasaje sumamente importante porque es la única reseña completa que tenemos de un sermón del apóstol Pablo.

Cuando lo comparamos detenidamente con el sermón de Pedro en Hechos 2, vemos que los principales elementos son exactamente los mismos:

(i) Pablo insiste en que la venida de Jesús es la consumación de la Historia. Hace un resumen de la historia de Israel para demostrar que culmina en Cristo. Los estoicos creían que la Historia no hace más que repetirse. Un veredicto cínico moderno dice que la Historia no es más que la sucesión de los pecados y errores de la Humanidad. Pero el punto de vista cristiano es optimista: estamos seguros de que la Historia siempre avanza hacia una culminación según el propósito de Dios.

(ii) Pablo señala el hecho de que los hombres no reconocieron la manifestación de Dios en Jesucristo. Browning decía: «No tenemos más remedio que amar lo sublime cuando lo vemos.» Pero una persona, a fuerza de seguir su propio camino y rechazar el de Dios, puede acabar aquejada de una ceguera tal que ya es incapaz de ver nada. El mal uso del libre albedrío conduce, no a la libertad, sino a la ruina total.

(iii) Aunque los hombres, en su ciega locura, rechazaron y crucificaron a Jesús, Dios no podía ser derrotado, y la Resurrección es la prueba de que el poder y el propósito de Dios son invencibles. Se cuenta que una vez en una noche de tempestad impresionante, un niño asustado le dijo a su padre: «Dios tiene que haber perdido el control de sus vientos esta noche.» La Resurrección es la prueba de que Dios nunca pierde el control.

(iv) Pablo pasa a usar un argumento típicamente judío: La Resurrección es el cumplimiento de la profecía, porque a David se le hicieron promesas que está claro que no se cumplieron en su persona, y sí en Cristo. Una vez más vemos que la Historia no se mueve ni circularmente ni a la ventura; sino que el propósito de Dios se cumple.

(v) La venida de Cristo es la Buena Noticia para cierta clase de personas. Antes habían intentado vivir de acuerdo con la Ley, pero no hay nadie que pueda cumplir la Ley de una manera perfecta, y por tanto siempre eran conscientes de su fracaso y culpa; pero ahora pueden encontrar en Jesucristo el poder perdonador que los libera de la condenación que merecían y restablece la verdadera relación con Dios.

(vi) Pero lo que se pretende que sea una buena noticia puede ser mala para otra clase de personas. Y es que, sencillamente, hace peor la condenación de los que la han oído y han rechazado la invitación a creer en Jesucristo. El que nunca ha tenido la oportunidad, tiene disculpa; pero no el que ha visto la gloria del ofrecimiento de Dios y lo ha rechazado.

Problemas en Antioquía

Al salir de la sinagoga, la congregación les pidió por favor que volvieran a hablarles de estas cosas otra vez el sábado siguiente. Y cuando se despidió la congregación, muchos de los judíos y también de los gentiles que se habían convertido a la fe de Israel y que tomaban parte en el culto con los judíos, acompañaron a Pablo y Bernabé, que les siguieron hablando para convencerlos de que debían rendirse a la gracia de Dios.

Al siguiente sábado se reunió casi toda la población para escuchar el Mensaje del Señor. Las judíos estaban que ardían de celos cuando vieron el gentío, y se pusieron a llevarle la contraria a Pablo en todo, recurriendo a los insultos más que al razonamiento. Pablo y Bernabé no se andaron con remilgos, y les dijeron: -Nosotros hemos cumplido con nuestro deber al daros a vosotros la oportunidad de escuchar el Mensaje de Dios en primer lugar; pero, como lo habéis rechazado y por tanto os condenáis a vosotros mismos como indignos de recibir la vida eterna, nos volvemos a los gentiles. Esto es lo que Dios ha dicho que hagamos: «Yo Te he hecho Luz de los gentiles para que por medio de Ti llegue la Salvación hasta los últimos confines de la Tierra.»

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