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Hebreos 8: El acceso a la realidad

Pastor Lionel

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Los términos del pacto los ha fijado Él, y el hombre no puede modificarlos en lo más mínimo. El Antiguo Pacto – e 1 Antiguo Testamento- que los judíos conocían muy bien, era el que Dios había hecho con el pueblo de Israel después de sacarlo de una situación de esclavitud en Egipto y al darle la Ley. Dios se dirigió en Su Gracia al pueblo de Israel, y le ofreció una relación exclusiva con Él; pero esa relación dependía de la obediencia a la Ley. Vemos a los israelitas aceptando esa condición en Éxodo 24:1-8. El argumento del autor de Hebreos es que aquel Antiguo Pacto o Testamento se ha anulado, y que Jesús ha iniciado una nueva relación con Dios.

En este pasaje podemos distinguir algunas de las marcas del Nuevo Pacto o Testamento que Jesús ha inaugurado.

(i) El autor de Hebreos empieza por puntualizar que la idea de un Nuevo Pacto no es peregrina ni revolucionaria. Ya se encontraba en Jeremías 31:31-34, que cita textualmente. Además, el mismo hecho de que la Escritura hable de un Nuevo Pacto muestra bien a las claras que el Antiguo no era plenamente satisfactorio. Si lo hubiera sido, no se habría tenido ni que mencionar un Nuevo Pacto. La Escritura preveía un Nuevo Pacto, y por tanto, ella misma indicaba que el Antiguo no era perfecto.

(ii) Este Pacto será no sólo Nuevo, sino también diferente en calidad y en especie. En griego hay dos palabras para nuevo. Néos describe una cosa que es nueva en cuanto al tiempo; puede que sea una copia exacta de sus predecesoras, pero, como se ha hecho después que las otras, es néos. La otra palabra, kainós, quiere decir no sólo nuevo en lo referente al tiempo sino en cuanto a su especie. Una cosa que es simplemente una reproducción de algo que ya existía es néos, pero no es kainós. Este Pacto que Jesús establece es kainós, y no meramente néos; es nuevo y también diferente del Antiguo Testamento. El autor de Hebreos usa dos palabras para describir al Antiguo Pacto: dice que es guéraskón, que quiere decir no sólo que se hace viejo, sino también que se queda inservible. También dice que es afanismós, que es la palabra que se usa para borrar una inscripción, abolir una ley o arrasar una ciudad. Así es que el Pacto que establece Jesús es nuevo en su especie y cancela definitivamente el anterior.

(iii) ¿En qué es Nuevo este Pacto? Es nuevo en su extensión: va a incluir la casa de Israel y la casa de Judá. Hacía mil años, en los días de Roboam, el pueblo de Israel se había dividido en dos partes: Israel al Norte, con diez tribus, y Judá al Sur, con las otras dos; y estos dos reinos no se habían vuelto a unir. El Nuevo Pacto iba a unir lo que había estado dividido milenariamente; los que antes eran enemigos estarían unidos.

(iv) Es nuevo en su universalidad. Todos los seres humanos conocerían a Dios, desde el más pequeño hasta el más grande. Eso era algo completamente nuevo. En la vida ordinaria de los judíos había muchas escisiones. Por una parte estaban los fariseos y los ortodoxos que se regían por la Ley; y por otra, los llamados despectivamente « la gente de la tierra», personas ordinarias que no cumplían la ley ceremonial en todos sus detalles. Se los despreciaba. Estaba prohibido tener ninguna relación con ellos; el permitir que una joven se casara con uno de ellos se decía que era como dejarla a merced de las fieras; estaba prohibido hacer un viaje con ellos, e incluso, hasta donde fuera posible, tener ningún trato o relación laboral o comercial con ellos. Para los estrictos cumplidores de la Ley, fa gente ordinaria estaba fuera de la sociedad; pero en el Nuevo Pacto estas escisiones no existirían. Todas las personas -sabios y analfabetos, grandes y pequeños- conocerían al Señor. Las puertas que habían estado cerradas se abrirían de par en par.

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