Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Hebreos 8: El acceso a la realidad

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

El mesités es el que se pone en medio e interviene entre las dos partes para lograr una reconciliación. Jesús es nuestro perfecto Mesités: se coloca entre nosotros y Dios. Abre el camino a la realidad y a Dios, y es el único que puede efectuar la reconciliación entre el hombre y Dios, y entre lo real y lo irreal. En otras palabras: Jesús es el único que nos puede introducir a la vida real.

La nueva relación con Dios

Porque, si el primer Pacto, que vosotros conocéis tan bien, hubiera sido infalible, no habría habido necesidad de que le cediera el puesto a un segundo. A manera de reprensión les dice: «Fijaos bien en que se acercan los días -dice el Señor- en que consumaré un nuevo Pacto con las casas de Israel y de Judá. No será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano para sacarlos de da tierra de Egipto; tiene que ser así porque ellos no se rigieron por mi Pacto, y Yo los dejé que se fueran por su camino -dice el Señor- . Será diferente, porque éste será el Pacto que Yo haré con la casa de Israel cuando pasen estos días -dice el Señor- : Pondré mis leyes en el interior de sus mentes, y las inscribiré en las entretelas de sus corazones. Seré para ellos todo lo que un Dios debe ser, y ellos serán para Mí todo lo que un pueblo debe ser. Y nadie enseñará a su compatriota ni a su hermano diciéndole: « ¡Conoce a Dios!», porque todos Me conocerán, sean pequeños o mayores; porque yo perdonaré generosamente sus iniquidades, y ya no me acordaré más de sus pecados.» Al llamar a ese Pacto Nuevo, ha dejado el primer Pacto fuera de fecha; y lo que está pasado de fecha y cayendo en desuso, está a punto de pasar a la historia definitivamente.

Aquí Hebreos empieza a tratar de una de las grandes ideas bíblicas, la del pacto. En la Biblia, la palabra griega que se usa para pacto es diathéké, y hay una razón para usar esta palabra bastante poco corriente. Por lo general, un pacto es un acuerdo en el que entran dos personas o partes. Dependerá de las condiciones que se acuerden; y, con que una de las partes las incumpla, el pacto quedará anulado. A veces se usa esta palabra en el Antiguo Testamento en su sentido corriente. Por ejemplo, se usa de la alianza que quisieron hacer los gabaonitas con Josué (Josué 9: 6, 11); del pacto que les estaba prohibido hacer con los habitantes de la tierra de Canaán (Jueces 2:2), y del pacto entre David y Jonatán (1 Samuel 23: 18). Pero su uso característico es el que describe la relación entre Dios y el pueblo de Israel. «Guardaos de olvidaros del Pacto del Señor vuestro Dios» (Deuteronomio 4:23). En el Nuevo Testamento se usa también la misma palabra.

Pero hay un detalle curioso que requiere explicación. La palabra griega para los usos normales de acuerdo es synthéké; por ejemplo, para un contrato o lazo matrimonial, o un acuerdo entre dos estados. Además, en griego normal diatMM no-quiere decir acuerdo, sino testamento. ¿Por qué había de usar el Nuevo Testamento esta palabra para pacto? La razón es que synthéké siempre se refiere a un acuerdo en términos iguales entre dos partes que están en un mismo nivel; pero entre Dios y el hombre no puede haber igualdad de condiciones. En el sentido bíblico del pacto, la iniciativa es por entero a Dios. El hombre no puede discutirle a Dios los términos del pacto; sólo puede aceptar o rechazar el ofrecimiento que Dios le hace.

El ejemplo supremo de esta clase de acuerdo es el testamento. Las condiciones de una última voluntad o testamento no se acuerdan entre las dos partes, sino son decisión única del testador, y la otra parte no puede alterar las condiciones, sino solamente aceptar o rechazar la herencia que se le ofrece.

Por eso se usa la palabra diathéké para describir nuestra relación con Dios, porque es la clase de pacto en el que sólo una de las partes es responsable de los términos. Esta relación se nos ofrece solamente por la iniciativa y la gracia de Dios. Como decía Filón: «A Dios Le corresponde el dar, y a un hombre sabio el recibir.» Cuando usamos la palabra pacto debemos tener siempre presente que no quiere decir que hemos llegado a un acuerdo con Dios en igualdad de condiciones. Siempre quiere decir que toda la iniciativa pertenece a Dios.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Dios existe

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como es costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con

Artículo Completo

El huevo y el escorpión

Cierto día, dos amigos entablaron una simpática conversación. Uno afirmaba que el Evangelio no era cierto, argumentándole y presentándole como prueba que en el mismo

Artículo Completo

Cada uno da lo que tiene

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

Artículo Completo