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Hebreos 4: El reposo que no osaremos perder

(b) Eso tenía dos consecuencias. Le daba a Dios la cualidad de la misericordia. Es fácil comprender por qué: porque Dios comprende. Algunas personas llevan una vida protegida; no están expuestas a las tentaciones que les sobrevienen a los que viven una vida que no tiene nada de fácil. Algunas personas tienen una naturaleza que es fácil de controlar; otras tienen pasiones ardientes que hacen peligrosa la vida. A la persona que ha llevado una vida protegida o que no tiene una naturaleza inflamable le resulta difícil comprender las caídas de las otras personas. Le resultan inexplicables, y no puede evitar el condenar lo que no puede comprender. Pero Dios sí puede comprender. « Conocerlo todo es perdonarlo todo» -de nadie puede decirse tan verdaderamente como de Dios. John Foster cuenta en uno de sus libros que, cuando llegó a su casa de Escocia cierto día de los años treinta, se encontró a su hija llorando a lágrima viva ante el aparato de radio. Le preguntó por qué lloraba, y ella le contestó que se había dicho en las noticias que los tanques japoneses habían entrado en Cantón, China, aquel día. Para la mayor parte de los británicos aquella noticia no pasaría de ser triste sólo hasta cierto punto. Los políticos tal vez la escucharon como una advertencia de peligros que acechaban; pero a muchas otras personas aquello ni les iba ni les venía. ¿Por qué estaba llorando tanto la hija de John Foster? Porque ella había nacido en Cantón, y aquel nombre le traía a la memoria el hogar, la escuela y los amigos de su infancia. Para muchos era un lugar lejano y desconocido; pero ella había vivido allí. En eso estaba la diferencia. Y no hay ninguna experiencia humana de la que Dios no pueda decir: «Yo he estado allí.» Cuando tenemos algo muy triste que contar, cuando la vida nos ha calado hasta los huesos con sus lágrimas, no acudimos a un dios que es incapaz de comprender lo que nos ha sucedido, sino que acudimos a un Dios que ha estado allí. Por eso mismo, si podemos decirlo así, a Dios Le resulta tan fácil comprender, y ayudar, y perdonar.

(c) Esto hace que Dios nos pueda ayudar. Conoce nuestros problemas porque ha pasado por ellos. La persona que mejor te puede aconsejar y ayudar en un viaje es la que lo ha hecho antes que tú. Dios puede ayudar porque lo ha experimentado. Jesús es el Sumo Sacerdote perfecto porque es perfectamente Dios y perfectamente hombre. Porque ha vivido nuestra vida puede darnos simpatía, misericordia y poder. Él trajo a Dios a los hombres, y puede llevar a los hombres a Dios.

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