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Hebreos 2: La salvación que no debemos descuidar

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El sufrimiento esencial

Porque, para cumplir Su propósito de traer muchos hijos a la gloria, estaba de acuerdo con el carácter de Aquél por Quien y por medio de Quien todo existe el hacer al Pionero de la Salvación perfectamente adecuado para Su misión por medio del sufrimiento. Porque el Que santifica y los que son santificados deben tener la misma filiación; razón por la cual no duda en llamarlos hermanos, como cuando dice: «Les diré Tu Nombre a mis hermanos; Te cantaré himnos en medio de la reunión de Tu pueblo. » Y en otro lugar: «Pondré en Él toda mi confianza.» Y de nuevo: «¡Aquí estamos, Yo y los hijos Suyos que Dios me dio!» Los que aquí llama hijos tienen una naturaleza de carne y hueso; así es que Él la compartió plenamente con ellos para, por Su muerte, aniquilar al diablo, que tiene el poder de la muerte, y libertar a todos los que, por miedo a la muerte, estaban sujetos toda la vida a una existencia de esclavos. Porque . supongo que no es a los ángeles a los que ayuda, sino a la descendencia de Abraham. Así es que Él tenía que llegar a ser en todo como Sus hermanos para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en todas las cosas que tienen relación con Dios para ganar el perdón de los pecados de Su pueblo. Porque, en cuanto El mismo fue tentado y sufrió, puede ayudar a los que están pasando pruebas.

Aquí usa el autor de Hebreos uno de los grandes títulos de Jesús. Le llama Pionero (arjégós) de gloria. La misma palabra se le aplica a Jesús en Hechos 3:15; 5:31; Hebreos 12:2. Corrientemente quiere decir el cabeza o jefe. Así se dice de 2eus, el cabeza de los dioses griegos, o de un general como cabeza de su ejército. Puede querer decir fundador, o iniciador. Se usa del fundador de una ciudad o de una dinastía o de una escuela filosófica. Se puede usar con el sentido de fuente u origen. Así, de un buen gobernador se dice que es el arjégós de la paz, o de uno malo, que es el arjégós de la confusión.

En todos estos usos se adhiere a la palabra una idea básica: un arjégós es el que inicia algo con el fin de que otros puedan participar después. Inicia una familia en la que nacerán otros; una ciudad en la que residirán otros; una escuela filosófica en la que otros le seguirán en la búsqueda de la verdad y la paz que él mismo ha encontrado; es el autor de bendiciones en las que otros entrarán después. Un arjégós es el que abre un camino que otros van a seguir. Alguien ha usado esta analogía: suponed que un barco ha encallado en unas rocas, y que la única manera de rescatar a los pasajeros es ir nadando hasta la orilla con una maroma para asegurarla y que otros puedan salvarse agarrándose a ella. El que tiene que nadar a la orilla el primero es el arjégós de la salvación de los demás. Esto es lo que el autor de Hebreos quiere decir cuando llama a Jesús el arjégós de nuestra Salvación. Jesús ha abierto el camino hacia Dios que todos podemos seguir.

¿Cómo llegó Jesús a eso? La versión Reina-Valera de 1960 y alguna otra dice que Dios « perfeccionase por aflicciones»; las revisiones anteriores conservaban lo que puso Casiodoro de Reina, «hiciese consumado por aflicciones», que siguen varias traducciones modernas españolas. El verbo que R-V60 traduce por perfeccionar es teleiún, que deriva del adjetivo téleios, que la Vulgata, a la que siguen muchas, tradujo por perfecto. Pero en el Nuevo Testamento téleios tiene un sentido muy especial, que no tiene nada que ver con la perfección abstracta, metafísica o filosófica. Se usa, por ejemplo, de un animal que no tiene defectos y que puede por tanto ofrecerse en sacrificio; de un estudiante que ya no es un principiante; de un ser humano que ha llegado a la mayoría de edad; de un cristiano que se ha incorporado plenamente a la iglesia y está bautizado. El principal sentido de téleios en el Nuevo Testamento es siempre el de una cosa, animal o persona que cumplen plenamente el propósito que se les ha asignado. Por tanto, .el verbo teleiún querrá decir, no tanto perfeccionar como hacer perfectamente adecuado para la tarea que se le ha asignado. Así que, lo que el autor de Hebreos quiere decir es que Jesús, por medio del sufrimiento, llegó a ser totalmente idóneo para la tarea de ser, el Pionero de nuestra Salvación. ¿Por qué?

(i) Fue en el sufrimiento como se identificó realmente con la raza humana. El autor de Hebreos cita tres textos del Antiguo Testamento que anuncian la identificación del Mesías con la humanidad: Salmo 22:22; Isaías 8:17 y 18. Si Jesús hubiera venido a este mundo de una forma que no pudiera sufrir, habría sido distinto de los demás seres humanos, y no habría podido ser su Salvador. Como dijo Jeremy Taylor: «Cuando Dios quiso salvar a los hombres, lo hizo por medio de un Hombre.» De hecho, esta identificación con nosotros es la esencia de la idea cristiana de Dios. Cuando los griegos pensaban en la relación de sus dioses con la humanidad, su idea clave era la indiferencia; pero la idea clave del Evangelio es la identificación. Por medio del sufrimiento, Jesucristo se ha identificado con la naturaleza humana. No había otra manera.

(ii) La identificación capacita a Jesucristo para simpatizar con nosotros. Esta palabra quiere decir etimológicamente sentir con otro. Es casi imposible comprender el dolor o el sufrimiento de otra persona si no lo hemos pasado nosotros. Una persona que no sufra de los nervios no puede entender las torturas que sufren los que padecen de los nervios. Una persona que está completamente sana no puede simpatizar con la que se cansa fácilmente, ni la que nunca ha sufrido dolores con la que los sufre. El que aprende fácilmente no comprende al que tiene dificultades en el estudio. Una persona que nunca ha estado afligida no entiende el dolor de corazón de la persona a la que ha alcanzado la aflicción. Una persona que no ha amado nunca no puede comprender, ni la gloria repentina, ni la dolorida soledad del corazón amante. Antes de poder simpatizar con nadie, tenemos que pasar por su misma experiencia, ¡y eso es precisamente lo que hizo Jesús!

(iii) Porque Jesús ha compartido nuestros sufrimientos, puede compartir nuestros sentimientos; y puede ayudarnos. Ha asumido nuestros dolores y nuestras tentaciones; y el resultado es que sabe qué ayuda necesitamos, y puede dárnosla.

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