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Hebreos 2: La salvación que no debemos descuidar

Pastor Lionel

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(iii) Es única por su efectividad. Se manifestó con señales y milagros y muchas obras poderosas. Alguien felicitó una vez a Thomas Chalmers después de una de sus grandes conferencias. « Sí -respondió él-; pero, ¿qué efecto tuvo?» Como Denney solía decir, la finalidad última del Cristianismo es hacer buenos a los malos; y la prueba del Cristianismo auténtico es que cambia las vidas. Los milagros morales del Evangelio están a la vista de todo el mundo.

Recuperación del destino humano

No fue a los ángeles a los que Dios sujetó el orden de cosas por venir del que estamos hablando. En cierto lugar de la Escritura hay alguien que da testimonio de este hecho: «¿Qué es el hombre para que Te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre, para que le visites? Por un poco de tiempo le pusiste por debajo de los ángeles; le coronaste de gloria y honor; le pusiste por encima de la obra de Tus manos; sometiste todo bajo sus pies.» El hecho de que todo le esté sometido quiere decir que no hay nada que no lo esté. Pero, como están las cosas, no vemos que todas le están sometidas. Pero vemos al Que por un poco de tiempo fue puesto por debajo de los ángeles, a Jesús mismo, coronado de gloria y honor a causa de su mortal sufrimiento, un sufrimiento que Le sobrevino a fin de que, por la Gracia de Dios, pudiera beber por todos los seres humanos hasta la última gota de la copa de la muerte.

Tal vez no sea éste un pasaje fácil de entender; pero cuando lo conseguimos, es maravilloso. El autor empieza con una cita del Salmo 8:4-6. Tenemos que darnos cuenta de una cosa: el Salmo 8 entero se refiere al ser humano. Canta la gloria que Dios le ha dado. No está claro que se refiera al Mesías.

Hay una frase en el salmo que nos despista un poco. Es la referencia al hijo del hombre. Tenemos tanta costumbre de ver aplicada esta frase a Jesús que pensamos que siempre se tiene que referir a Él. Pero en hebreo un hijo de hombre es sencillamente un hombre. Por ejemplo: en el libro de Ezequiel, más de ochenta veces Dios se dirige al profeta llamándole hijo de hombre. «Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén» (Ezequiel 21:2). «Hijo de hombre, profetiza y di…» (30:2).

En el salmo que se cita aquí hay dos frases paralelas que quieren decir lo mismo: «¿(qué es el hombre para que Te acuerdes de él?», y « ¿O el hijo del hombre para que le visites?» El salmo es un gran canto lírico a la gloria del ser humano tal como Dios quiere que sea: es realmente un desarrollo de la promesa de Dios en la Creación según Génesis 1:28, cuando Dios le dijo a la primera pareja: «… Tened dominio sobre los peces del mar, las aves de los cielos, y sobre todos los animales que se mueven sobre la tierra.»

La gloria del ser humano, incidentalmente, es aún mayor de lo que nos hace suponer la versión Reina-Valera, que dice: « Le has hecho poco menor que los ángeles» (Salmo 8:5). Esa es la traducción correcta del griego, pero no del original hebreo, en el que se dice que el hombre ha sido hecho poco menor que Elóhim; y ElóMm es la palabra más corriente para Dios. Lo que escribió el salmista acerca del ser humano fue realmente: «Tú le has hecho poco menos que Dios», como traducen o indican en nota otras biblias. Así es que este salmo canta la gloria del ser humano, que fue creado poco menos que divino, y que Dios quiso que gobernara toda la creación.

Pero, continúa diciendo el autor de Hebreos, la situación real es muy diferente. El propósito original era que el ser humano tu- viera dominio sobre todo, pero no lo tiene. Es una criatura frus- trada por las circunstancias, derrotada en las tentaciones, ceñida de debilidades. El que debía ser libre está preso; el que debía ser rey es un esclavo. Como dijo G. K. Chesterton, una cosa es cierta: que el hombre no es lo que estaba previsto que fuera.

El autor de Hebreos continúa: A esta situación vino Jesucristo, sufrió y murió; y porque sufrió y murió entró en la gloria. Y ese sufrimiento, y esa muerte, y esa gloria son para el ser humano, porque Él murió para hacerle lo que debe ser. Murió para librar al ser humano de su frustración y esclavitud y debilidad, y colocarle en la posición que debe ocupar. Murió para recrear a la humanidad hasta que llegue a ser lo que fue creada para ser. En este pasaje hay tres grandes ideas básicas.

(i) Dios creó al hombre, varón y hembra (Génesis 1:27), sólo un poco menor que Él mismo, para que gobernara la creación.

(ii) El hombre, por el pecado, entró en derrota en vez de en señorío.

(iii) A este estado de derrota vino Jesús, a fin de hacer al hombre lo que fue creado para ser, por medio de Su vida, y muerte, y gloria.

Dicho de otra manera: El autor de Hebreos nos muestra tres cosas.

(i) Nos muestra el ideal de lo que el hombre debe ser -semejante a Dios y señor del universo.

(ii) Nos muestra el estado actual del hombre -la frustración en vez del señorío, el fracaso en vez de la gloria.

(iii) Nos muestra cómo se puede cambiar lo actual por lo ideal por medio de Jesucristo. El autor de Hebreos ve en Cristo al Que, por Sus sufrimientos y Su gloria, puede hacer al hombre lo que era el propósito original de Dios, que sin Cristo jamás hubiera podido ser.

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