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Hebreos 11: La fe de la ofrenda aceptable

Pastor Lionel

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Llegó un día cuando la situación explotó. Los agentes de Antíoco habían ido a un pueblo llamado Modín, y habían erigido un altar para obligar a los habitantes a que ofrecieran sacrificios a los dioses griegos. Los emisarios de Antíoco trataron de convencer a un cierto Matatías para que diera ejemplo ofreciendo sacrificio, porque era un hombre distinguido y respetado, pero él se negó, enfurecido. Pero otro judío, tratando de congraciarse y salvar la vida, salió al frente y estaba a punto de sacrificar. Matatías cogió una espada y mató al apóstata, y al emisario del rey también.

La bandera de la rebelión se desplegó. Matatías, sus hijos y todos los que pensaban como ellos, se echaron a las montañas; y aquí también las frases que se usaron para describir su vida estaban en la mente del autor de Hebreos, que las transmite como un eco una y otra vez. «Así es que Matatías y sus hijos huyeron a las montañas, dejando en la ciudad todo lo que tenían» (1 Macabeos 2:28). «Judas Macabeo y sus amigos se retiraron al desierto y vivieron en las montañas, como viven los animales salvajes» (2 Macabeos 5:27). «Otros, que se habían reunido en cuevas por allí cerca para guardar el sábado a escondidas, fueron descubiertos… y quemados vivos todos juntos» (2 Macabeos 6:11). «Vivieron en las montañas, y en guaridas como las fieras» (2 Macabeos 10:6). Por último, bajo Judas Macabeo y sus hermanos, los judíos recuperaron su independencia, y el templo fue purificado y la fe floreció otra vez.

En este pasaje, el autor de Hebreos hace lo que otras veces. No menciona las cosas abiertamente; era mucho mejor el que sus lectores las recordaran por sí mismos al oír ciertas frases.

Al final dice una cosa muy importante. Todos esos héroes de la fe murieron antes de que se cumpliera la promesa de Dios y viniera Su Mesías al mundo. Fue como si Dios hubiera arreglado las cosas de tal manera que el pleno resplandor de Su gloria no se revelara hasta que nosotros y ellos lo pudiéramos disfrutar juntos. El autor de Hebreos está diciendo: « ¡Mirad! La gloria de Dios ha venido, pero fijaos en lo que costó el que pudiera venir. Esa fe preparó el camino del Evangelio. ¿Qué otra cosa podéis hacer sino ser fieles a una herencia así?»

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