Hageo 1: Exhortación a edificar el templo

Hag 1:14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.

El mensaje del profeta se complementa con la intervención directa de Dios, quien despertó los corazones dormidos y renovó los deseos de todos de hacer su voluntad. El resultado fue que los constructores reiniciaron la obra con gran energía.

despertó, ur: Levantar, provocar, excitar, incitar, motivar o abrirle los ojos a alguien. Ur aparece unas 75 veces en el Antiguo Testamento, y se utiliza tanto para describir un águila excitando su nidada, como el «despertar» de un instrumento musical que se dispone a tocar. Jehová despierta al profeta cada mañana, y «despierta» su oído para que escuche el mensaje divino. Habla del despertar del brazo de Jehová. Esta referencia es similar: Dios despertó el espíritu de Zorobabel y le incitó para que reparara el templo de Dios.

El pueblo comenzó la reconstrucción del templo tan sólo 23 días después del primer mensaje de Hageo. Era muy raro que el mensaje de un profeta produjera una respuesta tan rápida. Cuán a menudo escuchamos un sermón y respondemos, «Ese es un punto excelente, debemos hacer eso», sólo para salir de la iglesia y olvidar que debemos actuar. Estas personas pusieron sus palabras en acción. Cuando usted escuche un buen sermón o una lección, pregunte qué es lo que debe hacer al respecto, y luego haga planes para ponerlo en práctica.

Hag 1:15 en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

En el día veinticuatro del mes sexto : Pasaron veintitrés días entre la proclamación del primer mensaje de Hageo y la reanudación de las obras de construcción del templo.

Exhortación a reconstruir el templo

Introducción

No es excepcional que la voz de Dios se dirija a los líderes en primer lugar. Zorobabel, el gobernador civil, y Josué, sumo sacerdote, son los receptores del mensaje dado por Dios a Hageo. Bien puede decirse de Zorobabel y de Josué que “La ley de verdad estuvo en su boca, y en sus labios no se halló iniquidad”

Reprobación al pueblo por su indiferencia

Se percibe de manera clara un notable disgusto en la forma en que Dios se dirige al pueblo. Este pueblo, en vez de “mi pueblo”, como en tantas otras ocasiones, denota el disgusto divino. Ahora hay reproche. Son su gente, pero no merecen llamarse así. El texto enfatiza que es el pueblo el que retiene el comienzo de las obras. Se han de dar por enterados que son ellos, y nadie más, los culpables de la demora.

Consecuencias de su inacción

El siempre providente Dios dirige al profeta a abrir su boca en un día especial. El día primero del mes es una fecha de ajetreo para el pueblo. Por ser “luna nueva” cesaba el trabajo, y la ley prescribía hacer ofrendas. Aunque el mensaje está dirigido expresamente a Zorobabel y a Josué, inferimos que la gente escuchaba también lo que el profeta decía. En este caso, y tal vez intencionadamente, los dos dirigentes son confrontados a realizar su deber delante del mismo pueblo. No hay excusa. El pueblo, con sus responsables al frente, es llamado a la inexcusable tarea de levantar el templo.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario