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Génesis 32: Jacob se prepara para el encuentro con Esaú

Pastor Lionel

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Tercero, envía a Esaú sucesivamente varios presentes significativos como señal de cortesía y homenaje a un gran personaje, según la costumbre oriental. En su encuentro con Esaú, los siervos debían decir que era un presente a Esaú de su siervo Jacob y que éste venía detrás para un encuentro. Esta estrategia indica la voluntad de Jacob de perder una riqueza material y temporal a cambio de una seguridad futura. Además explota al máximo las debilidades humanas de Esaú: su deseo de superioridad y riqueza material inmediata. Todo esto es reminiscente de la compra de la primogenitura. El propósito último era el de buscar apaciguar la ira de Esaú y encontrar la reconciliación para asegurar el futuro. Más adelante usará esta misma estrategia para tratar de apaciguar la ira de aquel hombre. Por la noche cruza el río Jaboc con toda su gente y ganado. Este río corría en una garganta profunda y por lo general servía de una buena defensa natural en caso de enfrentamientos bélicos. Al cruzarlo, Jacob renuncia a una defensa humana y se expone a dos cosas al mismo tiempo: al ataque de Esaú y a la protección única de Dios.

(2) El encuentro de Jacob con el ángel en Peniel. Antes del reencuentro con Esaú, Jacob, quedando sólo, tiene un encuentro personal con Dios que se desarrolla de la siguiente manera: Primero, una lucha física con un hombre que se le aparece. Al principio no se da la identidad del contendedor, pero muy pronto se da a entender que el encuentro no es con un ser humano. La lucha dura toda la noche indicando la tenacidad y fuerza de Jacob. Como resultado de la lucha física y prueba de que no fue sólo un sueño, Jacob queda afectado del nervio ciático o tendón de la pierna. Esto le causa una cojera que limita permanentemente su fuerza física. Segundo, se desarrolla un diálogo de tres intercambios, al final del cual, Jacob sale transformado espiritualmente, con una nueva identidad y con la bendición pedida. En la primera y segunda conversación, el ángel toma la iniciativa y pide una liberación de la lucha. Quiere así dar por terminada la lucha y también intenta proteger su identidad. Jacob no le niega la libertad sino le condiciona: No te dejaré, si no me bendices. Seguro de la identidad divina de su contendedor, Jacob pide una bendición. El ángel cambia el tema y pregunta a Jacob por su nombre. El nombre, más que una identidad convencional o diferenciativa, refleja la personalidad. Jacob, implicaba todo lo que él había sido hasta entonces. Aquí hay una confesión de reconocimiento de que realmente Jacob era un “suplantador”, y que el engaño había sido su arma en las dificultades de su vida. Tras esta confesión, viene la transformación e identidad nueva: No se dirá más… Jacob, sino Israel. Este nombre, que significa “el que lucha”, no sólo identifica a Jacob, sino será la identidad de la nación escogida por Dios. La tenacidad y persistencia de Jacob en ser el instrumento humano del pacto, pese a las adversidades, le hace acreedor de la victoria. En la tercera conversación, Jacob toma la iniciativa y pide conocer el nombre de su contendiente. Conocer el nombre personal de la divinidad significa privilegio de invocar su ayuda, su presencia. Es penetrar en la naturaleza misma de la deidad. (Los judíos hasta hoy día no pronuncian el nombre personal de Dios.) En vez del nombre, Jacob recibe la bendición.

Un gran testimonio personal  1. Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel, diciendo: Porque vi a Dios cara a cara y salí con vida. Este es un gran testimonio: «He visto a Dios». Ninguna persona puede seguir siendo el mismo de antes después que se ha encontrado cara a cara con el Señor. Hoy nosotros logramos la misma experiencia de relación con Dios por medio de Jesucristo. El dijo: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

2. … y cojeaba de su cadera. De aquí en adelante el caminar de Jacob no sería igual. Ahora su andar le recordaba a él y a quienes lo veían que era una persona tocada por el Señor. ¿Son nuestro andar, conversar y estilo de vida evidencias de que hemos sido tocados por el amor de Dios a través de Jesucristo?

3. Cambia su nombre de Jacob (suplantador) a Israel (príncipe de Dios).

El final del encuentro es marcado por el nombramiento memorial del lugar: Peniel, que significa “cara de Dios” y que refleja la experiencia real y personal de Jacob con Dios y su sobrevivencia. En el pensamiento bíblico, nadie puede ver a Dios y permanecer con vida, excepto por la misericordia y propósito especial de Dios.

Dos aspectos significativos resultan de este encuentro: Uno, la transformación espiritual de Jacob por la gracia de Dios. Con esta transformación da nombre a la nación escogida y con la descendencia de sus hijos hace a esa nación escogida una realidad histórica. El otro, la nación de Israel nace de un encuentro con Dios. Su identidad está ligada a ese encuentro con Dios, consistente con el llamamiento de Dios a Abraham, la confirmación a Isaac y la experiencia de Jacob. De aquí en adelante, las actuaciones, decisiones e iniciativas de Jacob, seguirán las pautas recogidas en este encuentro con Dios. Al final, el encuentro con Esaú no es lo más prioritario para Jacob, sino su propio encuentro con Dios. El enemigo no estaba tanto en Esaú sino en el mismo Jacob quien siempre apelaba a sus recursos y fuerzas en descuido de su comunión y dependencia de Dios. Obviamente el encuentro en Peniel fue la respuesta a la oración de Jacob.

Nacemos de nuevo  Encontrarnos de nuevo con una persona con quien hemos tenido dificultades es siempre difícil. El paso de los años, la falta de comunicación, y los recuerdos del enojo, las palabras ásperas que se dijeron y las emociones sentidas, todo crea una tremenda ansiedad que deseamos evitar. Aun cuando podamos haber tenido algún contacto por medio de otras personas, todavía existe una tensión muy fuerte. La única manera de librarnos de tales sentimientos es encontrarnos con esa persona cara a cara, y suplicarle con lágrimas, que por favor nos perdone. ¡Nacemos de nuevo! Esa es la verdad preciosa que aprendemos en el reencuentro de Jacob con su hermano Esaú.

El inmenso temor de Jacob se transformó en tranquilidad. La última vez que vio a su hermano Esaú, Jacob, sabía que su hermano lo odiaba a muerte, pero pasó el tiempo, ambos habían tenido otras experiencias, ambos habían crecido y madurado en lo emocional. Ambos habían cambiado. Cuando Jacob se encontró con su hermano, se dio cuenta que entre ambos existía un afecto fraternal hermoso a pesar de que ambos recordaban con pena lo que había ocurrido entre ellos.

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