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Génesis 48: Jacob bendice a Efraín y a Manasés

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Gén 48:15 Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

Jacob habló de Dios como el que lo había pastoreado a través de la vida. En su ancianidad, podía ver con claridad su dependencia de Dios. Esto marca un cambio total de la actitud intrigante y deshonesta de su juventud. Para cultivar una actitud como la de Jacob, deje que Dios lo pastoree y confíe en su provisión y cuidado. Cuando descubra que todo lo bueno proviene de Dios, podrá dejar de intentar tomarlo por usted mismo.

Gén 48:16 el Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.

Estos jóvenes parece que eran adolescentes.

Gén 48:17 Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.

La abierta ruptura con la tradición fue lo que le causó . . . disgusto a José.

Gén 48:18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.

Gén 48:19 Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.

Gén 48:20 Y los bendijo(C) aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés.

Diciendo introduce este importante versículo como una bendición que Dios quiere que se perpetúe, al igual que la bendición de Aarón y el Padre Nuestro. Su importancia reside en el significado de los nombres de Efraín y Manasés . Con esta bendición se está pidiendo a Dios que se olvide del pasado negativo de alguien y se le conceda un futuro próspero.

Jacob dio la gran bendición a Efraín, en lugar de a su hermano mayor Manasés. Cuando José se opuso, Jacob lo reprendió, ya que Dios le había dicho que Efraín iba a ser más grande. A menudo Dios trabaja de formas inesperadas. Cuando elige a alguien para ejecutar sus planes, siempre va más allá de la apariencia, de la tradición o de la posición. Algunas veces nos sorprende al elegir a la persona menos obvia, al menos para el razonamiento humano. Dios puede usarlo a usted para llevar a cabo sus planes, aunque quizás piense que no es el más calificado para hacerlo.

Gén 48:21 Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.

Gén 48:22 Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.

El significado de este versículo es oscuro. Una parte : Del hebreo shekem probablemente se refiere a 34.25, la conquista de Siquem, que era parte del territorio de Manasés.

Jacob estaba dando a aquellos muchachos la tierra ocupada por los filisteos y los cananeos. Pero el regalo de Jacob se hizo realidad cuando la tribu de Efraín y la mitad de la tribu de Manasés ocuparon los lados este y oeste del río Jordán

Jacob adopta y bendice a los hijos de José.

Esta narración está llena de escenas familiares que abarcan tres generaciones. Se rememoran eventos pasados, se ejecutan acciones presentes y se provee para acciones futuras. La ocasión es el hecho de una enfermedad de Jacob, que se tomó como de peligro de muerte. El interés del testimonio bíblico es asegurar que se toman todas las decisiones y se realizan todas las acciones necesarias para la transición de una generación a la otra. Una de esas acciones tiene que ver directamente con José, tratado como el primogénito. Jacob rememora acontecimientos significativos en su peregrinación patriarcal. Entre ellos recuerda su experiencia personal con el Dios Todopoderoso (El Shadai), la promesa patriarcal hecha por Dios personalmente a él, y la muerte de Raquel, su esposa favorita y madre de José. En relación a Manasés y Efraín, Jacob decide adoptarlos como hijos propios y por lo tanto con derecho a identidad tribal y adjudicación territorial en Canaán. Los actos de adopción y bendición son paralelos a escenas pasadas de la vida de Jacob. Este, a causa de su vista debilitada y recordando su propio engaño a su padre, se asegura bien que los muchachos son realmente los hijos de José. Con manifestaciones de ternura y amor, como hacia sus propios hijos, Jacob realiza el acto legal de adopción expresando su gran satisfacción en poder ver nuevamente a José y a sus nietos.

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