Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Génesis 39: José y la esposa de Potifar

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

A pesar de que Jehová lo prosperaba, «afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona»

Como prisionero y esclavo, José pudo haber perdido las esperanzas. Sin embargo, ponía todo su empeño en cualquier tarea que se le asignaba. El jefe de la cárcel notó pronto su diligencia y su actitud positiva, y lo promovió a administrador de la prisión. ¿Está usted en medio de una situación difícil y ya perdió la esperanza? En el trabajo, en la casa o en la escuela, siga el ejemplo de José y ponga todo su empeño en cualquier tarea que se le presente. Recuerde que Dios cambió la situación de José. El ve sus esfuerzos y puede transformar hasta la adversidad más abrumadora.

Dios está con José en casa de Potifar el egipcio

El primer lugar, donde se establece a José, se determina su carácter y se lo prepara para su papel futuro. Lo destacado de la estadía de José en casa de Potifar es su fidelidad a Dios y su diligencia como esclavo. Las circunstancias al principio favorecen a José. Pero luego se torna en contra de él.

Dios prospera a José.

Dos factores, el uno humano, el otro divino, se unen para proveer a José el ambiente y las circunstancias necesarias para su sobrevivencia y bienestar en Egipto. El primero, un alto funcionario del faraón lo adquiere como esclavo y lo asigna a su propia casa reconociendo la capacidad de José. Este hecho provee a José de casa y de oportunidades para desarrollar sus actividades y nuevamente su condición de preeminencia. En esta nueva circunstancia José pone de sí todo su empeño, diligencia y buena voluntad. Su trabajo prospera y él cumple con sus responsabilidades de una manera excelente. El otro factor es la presencia constante, visible y fructífera de Jehová con José. Este factor será la clave de todo el desarrollo de la historia de José. Esta presencia de Jehová es, en primer lugar, fruto del propósito divino de Dios para con José. El causante de los sueños no ha sido eliminado ni su propósito anulado, pese a la circunstancia adversa causada por el pecado humano. Pero también esa presencia es el resultado de la fidelidad de José a Dios y a su compromiso indeclinable de mantener comunión con Dios y guardarse para el propósito divino.

La presencia de Dios en José se traduce en dos resultados concretos: Primero, Potifar reconoce la relación especial de José con Dios. Obviamente esta relación, como la de Daniel no es secreta, sino visible y abierta. Segundo, la presencia de Dios en José causa bendición a Potifar. El éxito de la prosperidad de Potifar es el resultado de la bendición de Dios. Aquí vemos dos cosas: el cumplimiento de la promesa patriarcal de ser de bendición a todas las familias. Además, la humildad de José, quien seguramente ante preguntas o alabanzas por su trabajo, atribuye todo a Dios. La presencia de Jehová en José que le daba éxito en sus tareas y el reconocimiento de ello por parte de Potifar, resultan finalmente en el nombramiento de José como administrador de la casa y los recursos materiales del egipcio. En la antigüedad asignaban responsabilidades importantes a los esclavos que demostraban lealtad, conocimientos y habilidades especiales. Dos áreas importantes quedaban fuera de la autoridad de José: Por razones rituales y ceremoniales él no podía encargarse del alimento del capitán, y la esposa del egipcio, la que ha de ser causa de tragedia a José.

Fidelidad sexual como fidelidad a Dios

En nuestros tiempos, especialmente fuera de la comunidad cristiana, es conocido que las relaciones sexuales son solamente un asunto de consentimiento entre los participantes. La conveniencia, el placer, y las relaciones sociales minimizan la gravedad del asunto, pero qué diferente fue la actitud de José. El consideró que el adulterio era un pecado mayúsculo en contra de Dios. Esta dimensión es tan necesaria si esperamos salvaguardar la familia y a nuestra sociedad.

Cuando los inocentes sufren…

La experiencia de José cuando fue echado a la cárcel por las calumnias de la mujer de Potifar nos enseña que algunas veces una persona inocente es victima de los poderosos y tiene que sufrir. Desafortunadamente esta historia se repite con mucha frecuencia hasta el punto que los inocentes comienzan a preguntarse, ¿dónde está la justicia de Dios? La Biblia nos recuerda que el Señor no deja pasar por alto estos actos de opresión y que él tiene un propósito que está llevando a cabo. Al fin, los justos serán vindicados y los opresores puestos en evidencia y desgracia.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Un elefante atado

Cuenta una historia que un día un niño vio como un elefante del circo, después de la función, era amarrado con una cadena a una pequeña estaca

Artículo Completo

El gatito abandonado

Era un pequeño gatito que por algún motivo lo dejaron abandonado en una calle desconocida y vagaba por la colonia, hacia mucho frío y ya tenía 2

Artículo Completo