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Génesis 39: José y la esposa de Potifar

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Gén 39:10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

Gén 39:11 aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

Gén 39:12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

Gén 39:13 Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,

Gén 39:14 llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;

Gén 39:15 y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.

José evadía a la esposa de Potifar lo más posible. Pero un día tuvo que huir de ella. Algunas veces tratar de evadir la tentación no es suficiente; debemos voltearnos y huir, especialmente cuando las tentaciones son demasiado grandes, como suele ser el caso con las tentaciones sexuales.

Gén 39:16 Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa.

Gén 39:17 Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.

Gén 39:18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera.

Gén 39:19 Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.

Gén 39:20 Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.

La honorable conducta de José fue devuelta con injusticia. No obstante, Dios contempla, recuerda y prospera a José en medio de lo que sin duda es una prueba enviada por él.

José debió haber sido ejecutado. La condena a prisión muestra la providencia divina e indica que Potifar pudo no haberle creído por completo a su mujer.

Las prisiones eran lugares horribles de pésimas condiciones. Allí albergaban a los trabajadores forzados o a los acusados que estaban esperando juicio, como José. En los tiempos antiguos, en todas partes los prisioneros eran culpables hasta que se demostrara su inocencia, y no tenían derecho a que se les juzgara en seguida. Muchos prisioneros nunca llegaban a la corte, ya que los juicios se llevaban a cabo a capricho del gobernante. José estuvo dos años en prisión antes de aparecer ante Faraón, y esto porque lo llamaron a interpretar un sueño, no para que lo juzgaran.

Gén 39:21 Pero Jehová estaba con José(B) y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

Gén 39:22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

Gén 39:23 No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

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