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Génesis 35: Dios bendice a Jacob en Bet-el

Pastor Lionel

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Regresemos a Betel

Betel ocupaba un lugar de significado especial para Jacob. Siempre recordó la primera noche que pasó allí, luego de salir del círculo familiar huyendo de su hermano Esaú.

Durante la noche, tuvo un sueño que determinó su peregrinaje con Dios en los años futuros. Se comprometió con Dios para reconocerlo como Dios y dar el diezmo de todo lo que Dios le daba.

Ahora, con la familia en cr isis, Jacob llama a todos para reconsagrarse a Dios y quitar los dioses ajenos que habían adquirido durante los años anteriores. Dirige a la familia otra vez a Betel, lugar donde habían de tomar lugar muchos acontecimientos en el futuro para los descendientes de Jacob.

Jacob y los suyos dejan Betel y se dirigen hacia el sur, hasta llegar a Efrata. Este territorio al sur de Jerusalén, y luego identificado como Belén, es muy apto para ganado y por lo tanto conveniente para las ovejas y cabras de Jacob, su actividad principal. En este lugar Raquel da a luz tras un parto difícil. Recordemos que éste era su segundo parto. El parto es asistido por una partera, la que anima a Raquel con la esperanza de tener un hijo. Al tener su primer hijo, Raquel le había nombrado José, como expresión de su deseo de que Dios le añadiera otro hijo. Ahora ese deseo se estaba cumpliendo, pero a un costo muy elevado. La partera tuvo razón: Raquel tiene ese hijo, pero muere apenas sabe que es un hijo varón. Con su atención concentrada en el hijo y con su último suspiro, lo llama Benoní (Hijo de mi aflicción). El nombre señala la experiencia de Raquel. Recordemos que el nombre en el pensamiento bíblico señala el carácter de la persona o apunta a algún acontecimiento especial. Jacob interviene y cambia el nombre de Benoní (Hijo de mi aflicción) por el de Benjamín (Hijo de mi mano derecha). Con esta acción, Jacob libra al niño de tener un sentido de culpabilidad permanente por la muerte de su madre. Esto nos indica el peligro que involucra cuando se nombra a un niño o niña con nombres que les pueden dar la sugerencia de cierta culpabilidad.

Así muere Raquel, la esposa amada de Jacob, y es sepultada en el mismo lugar. En demostración de amor, Jacob erige una piedra memorial sobre su sepulcro, la cual sirve de señal de camino. Las experiencias de cautividad y muerte de los hijos del pueblo de Israel se identifican con la amargura y tristeza vivida por Raquel en esta experiencia. Jacob mostrará especial amor por José y Benjamín, sus dos hijos huérfanos de madre, lo que acarreará graves conflictos familiares.

Inestable como el agua Muchas de las familias en el libro de Génesis parecen haber tenidos serios problemas de conducta entre sus miembros. El engaño y la mentira fueron utilizados frecuentemente para provecho y ventaja personal. La comunicación entre los miembros de las familias fue generalmente pobre. La incidencia del incesto fue alta. En este caso encontramos a Rubén, el hijo mayor de Jacob, acostándose con una de las concubinas de su padre. Este pecado, como otros, traen sus consecuencias serias. Para Rubén significó la perdida del lugar preferencial que como hijo primogénito le correspondía. Cambió el lugar de honor por un momento de placer sexual. Rubén, al igual que muchos jóvenes hoy, necesitan mantener en mente que su futuro puede ser seriamente afectado por las desviaciones sexuales que cometan. Por otro lado, si pueden vencer la tentación, tendrán un digno ejemplo para presentar a sus hijos y a la sociedad.

(3) Los hijos de Israel. Se narra un incidente en la vida de Rubén, hijo de Israel, ya que dicha acción lleva una consecuencia trascendente. Migdaleder significa “torre del rebaño”, indicando que Israel moraba en un campo pastoral fuera de Belén. Lo que Rubén hace, más que una acción inmoral es, en el sistema patriarcal, un reclamo político de autoridad patriarcal. Es una usurpación de derecho de jefe de clan. Aunque no hay una reacción de Jacob o castigo inmediato, el hecho no queda olvidado. En la bendición patriarcal y distribución de herencia, Jacob sanciona esta acción como una profanación. Por ello, Rubén es desechado del derecho a la primogenitura.

La genealogía de los hijos de Israel se agrupa por sus madres y no en orden de nacimientos. Este orden se vuelve normativo en todas las listas genealógicas. Primero los hijos de Lea, luego los dos de Raquel, los de Bilha y los de Zilpa. No se menciona a Dina, por ser mujer, y por no tener herencia o descendencia tribal. Más adelante, y en ausencia de un hijo varón, la hija también adquiere el derecho de heredar de su padre. Estos doce hijos dieron origen a las doce tribus con las cuales fue organizada la nación de Israel.

(4) La muerte y sepultura de Isaac. Brevemente se relata la muerte de Isaac y su sepultura. El relato es importante por la confirmación de la continuación del pacto a pesar de la muerte de Isaac. Se indica que éste estaba residiendo en Hebrón hasta donde llega Jacob. La edad, bastante avanzada, y el epitafio común a los patriarcas señalan una vida completa, importante y con el límite natural: la muerte. Los dos hijos, Jacob y Esaú, lo sepultan en el sepulcro familiar de Macpela. Este hecho demuestra una completa y continua reconciliación entre Esaú y Jacob, que se extiende al arreglo de herencia que se hace después de la muerte de Isaac.

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