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Génesis 27: Bendición de Jacob y Esaú

Pastor Lionel

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Esaú planea matar a Jacob.

La reacción de Esaú se manifiesta pronto y su plan de venganza se hace público. La decisión es matar a Jacob. Aquí la descendencia queda en abierto peligro por el riesgo de extinción de uno de los descendientes y la anulación del otro por la culpabilidad de homicidio. La culpabilidad de un hijo mayor lo descalificaba del derecho a la primogenitura como en el caso del homicida Caín y del usurpador Rubén. Además, el homicida debía ser vengado. La ejecución del homicidio sería sólo después de la muerte del padre.

Mientras tanto, el odio y temor entre hermanos crece peligrosamente. Rebeca, al enterarse del plan de Esaú y al notar la relación hostil, concibe un plan de solución. Este plan es convencer a Jacob para que huya de su hermano y vaya a Harán, a la casa del tío, para librar su vida. En este plan, se manifiestan varios objetivos sabios en la resolución de sentimientos. Primero, salvaguardar a ambos hijos. Realmente ella fue la instigadora de esta situación y se siente responsable de las consecuencias. Segundo, evitar que el resentimiento y odio aumente en Esaú con la presencia de Jacob. Al eliminar la causa de un sentimiento, éste deja de ser alimentado. Tercero, dar el tiempo necesario a Esaú a que sus sentimientos de ira y odio se disipen con el correr de los días. Todo sentimiento tiene su curso y necesita tiempo para su resolución. Cuarto, restablecer la unidad familiar trayendo a Jacob de vuelta. Además de convencer a Jacob, ella convence también a Isaac de la necesidad de que Jacob vaya a Harán alegando otro objetivo de responsabilidad propia de Isaac: Conseguir una esposa apropiada. Y posiblemente Rebeca también puso todo su empeño y sabiduría de madre en apaciguar a su hijo Esaú.

Hizo lo correcto de manera incorrecta  Rebeca poseía la singular capacidad de hacer una cosa correcta de la manera incorrecta o de justificar una buena acción con una razón equivocada. Era cierto que ella estaba dolida por el hecho que Esaú se había casado con una mujer hetea (hijas de Het). Sin embargo su razón, para enviar lejos a Jacob (hacia lo que hoy es la moderna Siria), era salvarlo de la mano airada de Esaú. De nuevo manipuló a Isaac para que hiciera exactamente lo que ella deseaba.

A su crédito, debemos adelantar que los dos planes de ella dieron resultado positivo: Jacob hereda el derecho de primogenitura y Esaú y Jacob finalmente se reconcilian y mantienen una vida de convivencia pacífica. Rebeca desaparece del testimonio bíblico después de esta última intervención familiar. Sin embargo, y por más controvertida que haya sido su actuación, debemos reconocer que su firmeza de determinación en las ocasiones críticas de la familia, hace posible la continuación del pacto.

Jacob

Abraham, Isaac y Jacob están entre los personajes más sobresalientes del Antiguo Testamento. Es bueno observar que su relevancia no se basa en su carácter, sino en el carácter de Dios. Fueron hombres que se ganaron el respeto a pesar de la envidia y hasta el temor de sus contemporáneos. Aunque eran ricos y poderosos, fueron egoístas, capaces de mentir y engañar. No fueron los héroes perfectos que podíamos haber esperado. Eran como nosotros: trataban de complacer a Dios, pero fallaban a menudo.

Jacob fue el tercer eslabón en el plan de Dios para comenzar una nación a partir de Abraham. El plan dio resultado más a pesar de Jacob que debido a Jacob. Antes de que naciera Jacob, Dios prometió que su plan se llevaría a cabo por medio de él y no de su hermano mellizo Esaú. Aun cuando los métodos de Jacob no fueron del todo respetables, debemos admirar su habilidad, determinación y paciencia. Cuando estudiamos su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, podemos ver la obra de Dios en él.

La vida de Jacob tuvo cuatro etapas, cada una de ellas marcada por un encuentro personal con Dios. En la primera etapa, vivió conforme a su nombre: «el que toma por el calcañar, o el que suplanta» (en sentido figurado, «el que engaña»). Tomó por el calcañar a Esaú al nacer, y poco antes de huir de su casa agarró también la primogenitura y la bendición de su hermano. En su huida, Dios se le apareció por vez primera. No sólo le confirmó su bendición, sino que despertó en él un conocimiento personal de sí mismo. En la segunda etapa, Jacob experimentó la vida desde el lado opuesto, al ser víctima del engaño de Labán. Pero observamos aquí un cambio curioso: el Jacob de la primera etapa simplemente habría dejado a Labán; mientras que el Jacob de la segunda etapa, luego de haber tomado la decisión de partir, esperó seis años a que Dios le diera permiso. En la tercera etapa, Jacob volvió a asirse. Esta vez, junto al río Jordán, se asió de Dios y no lo dejaba ir. Se dio cuenta de que dependía del Dios que había continuado bendiciéndolo. Su relación con Dios se volvió esencial en su vida y Dios le dio un nuevo nombre: Israel, «el que lucha con Dios». En la última etapa de la vida de Jacob, Dios fue el que lo agarró: Dios tomó firmemente a Jacob. Cuando José lo invitó a trasladarse a Egipto, Jacob no dio un paso sin la aprobación del Señor.

¿Se le ha revelado Dios alguna vez? ¿Procura encontrarse con El al estudiar la Biblia? ¿Qué diferencia han hecho esas experiencias en su vida? ¿Es usted como el joven Jacob, que trata de obligar a Dios a seguirlo al desierto de sus propios planes y errores, o como el Jacob que sometió sus deseos y planes a Dios para aprobación antes de ejecutarlos?

Jacob fue el padre de las doce tribus de Israel, tercero en la línea abrahámica de los planes de Dios, determinado, dispuesto a trabajar por largo tiempo y arduamente para conseguir lo que quería, buen hombre de negocios, mas tuvo sus debilidades y cometió sus errores : Cuando se enfrentaba a un conflicto, confiaba en sus propios recursos y no pedía ayuda a Dios; Tendía a acumular riqueza para beneficio propio

De su vida aprendemos que: La seguridad no radica en la acumulación de bienes; Todas la intenciones y acciones humanas, para bien o para mal, Dios las entreteje en el curso de sus planes.

A Jacob lo vemos en Canaán, de ocupación pastor y ganadero.Hijo de Isaac y Rebeca. Hermano de Esaú. Yerno de Labán. Esposo de Raquel y Lea. Tuvo doce hijos y una hija nombrados en la Biblia

«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho».

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