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Génesis 27: Bendición de Jacob y Esaú

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Gén 27:21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.

Gén 27:22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

Gén 27:23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.

Gén 27:24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.

A pesar de que Jacob obtuvo la bendición que quería, pagó un precio demasiado alto por haber engañado a su padre. Estas son algunas de las consecuencias de sus acciones:

(1) nunca más volvió a ver a su madre;

(2) su hermano quiso matarlo;

(3) su propio tío, Labán, lo engaño;

(4) su familia se dividió a causa de la rivalidad;

(5) Esaú llegó a ser fundador de una nación de enemigos;

(6) vivió lejos de su familia durante años.

Irónicamente, Jacob hubiera recibido de todos modos la primogenitura y la bendición. ¡Imagínese cuán diferente hubiera sido su vida si él y su madre hubieran permitido que Dios hiciera las cosas a su modo, y en su tiempo!

Gén 27:25 Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.

Gén 27:26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

Isaac todavía sospecha. La cercanía de Jacob le permite utilizar el sentido del olfato

Gén 27:27 Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;

La tensión aumenta dramáticamente para Jacob , quien utiliza a Dios para promover sus ambiciones egoístas y se aprovecha de la ceguera de Isaac

Gén 27:28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto.

Gén 27:29 Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.

La bendición contiene tres elementos importantes: el deseo de prosperidad material (v. 28), de supremacía política y una maldición contra todos los enemigos

Gén 27:30 Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.

Gén 27:31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.

Gén 27:32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.

Gén 27:33 Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

Aunque Isaac está muy disgustado, sabe que se ha estado oponiendo a la providencia de Dios: Yo le bendije (a Jacob) y será bendito .

En tiempos antiguos la palabra de una persona la comprometía (como un contrato escrito hoy día), especialmente cuando había juramento de por medio. Por eso la bendición de Isaac era irrevocable.

Gén 27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío.

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