Génesis-17-El-Pacto-y-la-circunscición

Génesis 17: El Pacto y la circunscición

Gén 17:1  Era Abram de edad de noventa y nueve años,  cuando le apareció Jehová y le dijo:  Yo soy el Dios Todopoderoso;  anda delante de mí y sé perfecto.

Dios dijo a Abram: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”. Dios tiene el mismo mensaje en la actualidad para nosotros. Tenemos que obedecerle porque El es Dios. Esta es una razón suficiente. Si usted no piensa que los beneficios de la obediencia valen la pena, piense bien quién es Dios: el único que tiene el poder y la facultad de satisfacer todas sus necesidades.

Gén 17:2  Y pondré mi pacto entre mí y ti,  y te multiplicaré en gran manera.

Trece años más transcurrieron antes que Dios confirmara su pacto con Abram . Dios Todopoderoso es una traducción de la palabra hebrea El Shadai, cuya raíz indica la suficiencia de Dios ante la fragilidad humana. En Génesis se usa particularmente en situaciones cuando la gente se halla muy presionada y necesita hallar seguridad.

Gén 17:3  Entonces Abram se postró sobre su rostro,  y Dios habló con él,  diciendo:

Gén 17:4  He aquí mi pacto es contigo,  y serás padre de muchedumbre de gentes.

Gén 17:5  Y no se llamará más tu nombre Abram,  sino que será tu nombre Abraham,  porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Los cambios de nombre corresponden, o a un cambio de carácter, o a un llamado especial de Dios. El nombre de Abram es cambiado de «padre eminente» al de «padre de una multitud». A pesar de su nuevo nombre, Abraham todavía no había recibido el hijo prometido por medio de Sarai (Sara, v. 15), quien ya casi tenía 90 años de edad.

Las palabras que hablamos, confesión de fe.

Una de las enseñanzas explícitas de la Biblia se refiere a la importancia de las palabras que utilizamos. En este texto Dios cambia el nombre de Abram a Abraham y le promete que llegará a ser el padre de muchas naciones. «Abram» significa «Patriarca» o «Padre supremo». «Abraham» significa «Padre de una multitud». De esta manera Dios se aseguraba que cada vez que Abraham escuchara o pronunciara su nombre se acordara de la promesa divina. El comentario de Adam Clarke lo expresa muy bien: «Dios acerca al patriarca más a sí mismo al otorgarle una porción de su nombre propio» y señala, además, que le dispensó esto a Abraham «a causa de la dignidad». El principio: Permite que las palabras divinas, que revelaron su voluntad y su promesa para tu vida, lleguen a fijarse en tu mente y gobiernen tu conversación, así como el cambio de nombre de Abraham moldeó su concepto de sí mismo. No te des un «nombre» por debajo de lo que Dios quiere de ti.

Dios cambió el nombre de Abram por Abraham, «padre de muchedumbre de gentes» inmediatamente antes de que el hijo de la promesa fuera concebido. A partir de este punto la Biblia se refiere a él como Abraham.

Gén 17:6  Y te multiplicaré en gran manera,  y haré naciones de ti,  y reyes saldrán de ti.

Gén 17:7  Y estableceré mi pacto entre mí y ti,  y tu descendencia después de ti en sus generaciones,  por pacto perpetuo,  para ser tu Dios,  y el de tu descendencia después de ti.

Un pacto, alianza, tratado, acuerdo, compromiso, fianza. Esta es una de las palabras de mayor importancia teológica en la Biblia. Aparece más de 250 veces en el Antiguo Testamento. Un berit puede hacerse entre individuos, entre un rey y su pueblo o entre Dios y su pueblo. Aquí el compromiso irrevocable de Dios consiste en que el Señor será Dios de Abraham y sus descendientes para siempre  Esta es la mayor provisión del pacto con Abraham, es la piedra angular de la relación eterna de Israel con Dios, una verdad confirmada por David, por el Señor mismo

Gén 17:8  Y te daré a ti,  y a tu descendencia después de ti,  la tierra en que moras,  toda la tierra de Canaán en heredad perpetua;  y seré el Dios de ellos.

En heredad perpetua : La tierra fue dada al pueblo escogido por medio de esta promesa. Dios estableció un pacto incondicional, válido, fuese o no fiel la descendencia de Abraham. La tierra pertenecía a Dios, y Dios la entregaba a sus elegidos.

¿Por qué Dios repitió su pacto a Abram? Dos veces antes, Dios había mencionado este acuerdo. Sin embargo aquí Dios lo estaba retomando y preparando para ser llevado a cabo. Dios reveló a Abram algunas partes específicas de su pacto:

(1) Dios le daría a Abram mucha descendencia;

(2) muchas naciones saldrían de sus descendientes;

(3) Dios mantendría su pacto con los descendientes de Abram;

(4) Dios daría a los descendientes de Abram la tierra de Canaán.

Gén 17:9  Dijo de nuevo Dios a Abraham:  En cuanto a ti,  guardarás mi pacto,  tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.

Gén 17:10  Este es mi pacto,  que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti:  Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

¿Por qué Dios requería la circuncisión?

(1) Como una señal de obediencia a El en todos los aspectos.

(2) Como una señal de que se pertenecía al pueblo del pacto. Una vez circuncidados, no había marcha atrás. El hombre quedaba marcado para siempre como judío.

(3) Como un símbolo de “desprendimiento” de la vieja vida pecaminosa, purificación de su corazón hacia Dios y dedicación a Dios y a sus promesas.

(4) Posiblemente como una medida higiénica.

La circuncisión más que cualquier otra práctica tendía a separar al pueblo de Dios de sus vecinos paganos. En los días de Abraham, esto era esencial para desarrollar un culto puro al único Dios verdadero.

El significado de la circuncisión, la sangre

El acto de la circuncisión se requirió como señal del pacto previamente establecido con Abraham. Este no fue un nuevo pacto sino una señal externa que Abraham y sus descendientes habrían de adoptar para mostrar que ellos eran el pueblo del pacto divino. El hecho de que este acto se realizara en el órgano reproductivo masculino tiene, a lo menos, un doble significado: 1) cortar el prepucio significaba apartarse de la dependencia de la carne, y 2) su esperanza de futura prosperidad no debería descansar en su habilidad propia. La circuncisión era una aseveración de que la confianza descansaba en la promesa y fidelidad de Dios, más bien que en su propia carne.

Gén 17:11  Circuncidaréis,  pues,  la carne de vuestro prepucio,  y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

La señal del pacto : No se había mencionado durante su establecimiento en el cap. 15. La circuncisión era algo frecuente en el Medio Oriente antiguo, pero Dios la escogió como señal para identificar al pueblo del pacto de Abraham debido a que literalmente afecta aquella parte del hombre que hace posible la procreación. Más adelante, el orgullo convirtió la circuncisión en un símbolo de idolatría, que los hebreos asumían les garantizaría el favor continuo de Dios. Así como el bautismo cristiano sin fe carece de significado, lo mismo sucede con la mera circuncisión de la carne

Gén 17:12  Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones;  el nacido en casa,  y el comprado por dinero a cualquier extranjero,  que no fuere de tu linaje.

La circuncisión se administra tan temprano porque señala el ingreso al pacto.

Gén 17:13  Debe ser circuncidado el nacido en tu casa,  y el comprado por tu dinero;  y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.

Gén 17:14  Y el varón incircunciso,  el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio,  aquella persona será cortada de su pueblo;  ha violado mi pacto.

Dios estaba entrando en un pacto o contrato con Abraham. Los términos eran muy simples: Abraham obedecería a Dios y circuncidaría a todo varón de su familia. La parte de Dios era darle herederos, propiedad, poder y riqueza. Muchos de los contratos que hacemos con otros son trueques equitativos. Damos algo y en reciprocidad recibimos algo de igual valor. Pero cuando acordamos ser parte de la familia de Dios, las bendiciones sobrepasan lo que debemos entregar.

Gén 17:15  Dijo también Dios a Abraham:  A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai,  mas Sara será su nombre.

Como ambos nombres significan «princesa», el nombre de Sarai fue cambiado por el de Sara , para incluirla en el pacto por derecho propio.

17:16  Y la bendeciré,  y también te daré de ella hijo;  sí,  la bendeciré,  y vendrá a ser madre de naciones;  reyes de pueblos vendrán de ella.

Gén 17:17  Entonces Abraham se postró sobre su rostro,  y se rió,  y dijo en su corazón:  ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo?  ¿Y Sara,  ya de noventa años,  ha de concebir?

Abraham . . . se rió porque todo esto era increíble. Su risa es algo irónica debido a que «Isaac» significa «que Dios le sonría».

Gén 17:18  Y dijo Abraham a Dios:  Ojalá Ismael viva delante de ti.

Gén 17:19  Respondió Dios:  Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo,  y llamarás su nombre Isaac;  y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

Gén 17:20  Y en cuanto a Ismael,  también te he oído;  he aquí que le bendeciré,  y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera;  doce príncipes engendrará,  y haré de él una gran nación.

Doce príncipes alude a los jefes tribales ismaelitas.

Dios no se olvidó de Ismael. Aunque no podía ser heredero de Abraham, podría ser padre de una gran nación. A pesar de las circunstancias, Dios tampoco se olvida de usted. Obedézcale y confíe en su plan.

Gén 17:21  Mas yo estableceré mi pacto con Isaac,  el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

Gén 17:22  Y acabó de hablar con él,  y subió Dios de estar con Abraham.

Gén 17:23  Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo,  y a todos los siervos nacidos en su casa,  y a todos los comprados por su dinero,  a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham,  y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día,  como Dios le había dicho.

Gén 17:24  Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.

Gén 17:25  E Ismael su hijo era de trece años,  cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

Gén 17:26  En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.

Gén 17:27  Y todos los varones de su casa,  el siervo nacido en casa,  y el comprado del extranjero por dinero,  fueron circuncidados con él.

Para Abraham esto selló su transacción; para otros era su iniciación. Algunos ven aquí el nacimiento del pueblo de Dios, la contrapartida del Pentecostés en el Antiguo Testamento.

¿Cómo pudo Abraham dudar de Dios? Parecía increíble que él y Sara a su edad avanzada pudieran tener un hijo. A Abraham, el hombre que Dios consideraba “justo” debido a su fe, le costaba creer las promesas de Dios. Sin embargo, a pesar de sus dudas, procedió a cumplir los mandamientos de Dios. Aun las personas que poseen una gran fe pueden tener dudas. Cuando parezca que Dios quiere lo imposible y comience a dudar de la dirección divina, sea como Abraham: centre su atención en el compromiso de Dios de cumplir sus promesas y continúe obedeciéndolo.

Ismael

¿Se ha preguntado usted alguna vez que habría pasado si hubiera nacido en la familia donde no debía haber nacido? No sabemos mucho de la perspectiva de la vida que tenía Ismael, pero esta pregunta debió haberle perseguido en muchas ocasiones. Su vida, su nombre y su posición se vio afectada por el conflicto entre dos mujeres celosas. Sara (Sarai), impaciente con la demora de Dios en darle un hijo, había tomado el asunto en sus manos, y se le ocurrió tener un hijo por medio de otra mujer. Agar, su sierva, fue sumisa y se prestó para tal propósito. Pero la preñez de Agar dio a luz sentimientos muy fuertes de superioridad ante Sara. En aquella tensa atmósfera, nació Ismael.

Durante trece años, Abraham pensó que el nacimiento de Ismael era el cumplimiento de la promesa de Dios. Se sorprendió cuando escuchó a Dios decir que el hijo de la promesa nacería de él y Sara. La preñez de Sara y el nacimiento de Isaac debieron haber tenido un impacto devastador en Ismael. Hasta ese entonces, lo habían tratado como el heredero, pero esta llegada posterior hizo su futuro incierto. Durante la celebración del destete de Isaac, Sara sorprendió a Ismael importunando a su medio hermano. Como resultado, Agar e Ismael fueron expulsados de la familia de Abraham.

No puede atribuírsele a Ismael la culpa de la mayor parte de lo que sucedió a lo largo de su vida. Se vio atrapado en un proceso mucho mayor que él mismo. Sin embargo, sus propias acciones demostraron que había decidido ser parte del problema y no parte de la solución. Decidió vivir bajo sus circunstancias y no por encima de ellas.

La decisión que tomó es la que todos deberíamos tomar. Hay circunstancias que están fuera de nuestras manos (por ejemplo, la herencia), pero existen otras que sí están en nuestras manos (las decisiones que tomamos). La raíz del problema es la naturaleza pecaminosa que hemos heredado. Uno puede dominarla parcialmente por el esfuerzo humano, pero no superarla. En el contexto de la historia, la vida de Ismael representa el desorden que provocamos cuando no tratamos de cambiar las cosas que podemos cambiar. El Dios de la Biblia nos ha ofrecido la solución. Su solución no es dominar la vida, sino transformarla. Para esto ponga sus ojos en Dios, confíe en que El perdonará su pasado pecaminoso y comience a cambiar de actitud hacia El y hacia los demás.

Ismael fue uno de los primeros en adquirir la señal física del pacto de Dios: la circuncisión. Se le conocía como un excelente arquero y cazador. Fue padre de doce hijos que llegaron a ser líderes de tribus guerreras, pero tenía sus debilidades y cometió errores: No reconoció la posición de su medio hermano, Isaac, y se burló de él

De su vida aprendemos que: En sus planes, Dios utiliza los errores de la gente.

La vida de Ismael se desarrolla en Canaán y Egipto. Fue Arquero, cazador, guerrero. Fueros sus padres Agar y Abraham. Medio hermano: Isaac.

Versículos clave :
“Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación” (Génesis 21:17-18).

Dios reafirma su pacto con Abram

Desde el nacimiento de Ismael pasan trece años en los cuales la vida de Abram se desarrolla sin ningún cambio. Aparentemente el proyecto humano, Ismael, fue la solución a la tardanza de Dios, a la edad de Abram y a la esterilidad de Sara. Pero Dios, quien es fiel a su propósito pese al error humano, se aparece nuevamente a Abram para reafirmar el pacto original y comprometerle nuevamente a esa relación ya establecida. La identificación de Dios como el Todopoderoso indica la majestad y poder del Dios de los patriarcas. Varias veces en Génesis, frente a fuerzas y poderes influyentes y contrarios, se identifica a Dios como el Todopoderoso. En la reafirmación del pacto aparecen varios nuevos elementos: Primero, una demanda de vida perfecta en relación a Dios. Esta relación implica una vida de conducta diferente. La fe y la moral siempre van juntos en la relación del hombre con Dios. Segundo, hay un cambio de nombre de Abram (padre excelso) a Abraham (padre excelso de una multitud). Este cambio obedece a la nueva realidad que Dios determina para Abram: el ser padre de una multitud de naciones y reyes. El pacto de Dios se extiende perpetuamente a esta descendencia. En dicho pacto, Dios se proclama Dios de la descendencia y le concede Canaán por posesión perpetua.

Ismael  Su nombre significa “Dios oye” o “Dios escucha”. Hijo de la relación entre Abraham y su concubina egipcia llamada Agar quien era sierva de Sara.

Ismael llegó a ser el progenitor de los ismaelitas, esto es de todas las naciones árabes. La descripción de Ismael dada en 16:12 lo presenta como una persona alejada de la comunidad humana, severo y violento.

Por la insistencia de Sara, Abraham tuvo que sacar a Agar e Ismael de la casa. Caminando por el desierto Ismael está a punto de morir de sed cuando el ángel del Señor dirige a Agar a encontrar un pozo.

En 21:20 se nos cuenta que Dios estaba con el muchacho, el cual creció y habitó en el desierto, y llegó a ser un tirador de arco.

Ismael se casó con una egipcia que su madre escogió para él. Ismael tuvo doce hijos quienes habitaron al norte de Arabia.

La historia bíblica nos cuenta que fue a un grupo de ismaelitas que José fue vendido por sus hermanos y llevado a Egipto.

El tercer elemento es la circuncisión como señal de ese pacto perpetuo. La circuncisión es el corte del exceso de piel que cubre el prepucio del órgano genital masculino. Era una práctica común en muchas culturas contemporáneas a los patriarcas. Generalmente era practicada al varón en su paso de niñez a adulto. Era un rito sexual al que posteriormente seguían prácticas sexuales fuera del matrimonio y asociados al culto a la fertilidad en la religión cananea. Dios saca este rito de su entorno sexual y pagano y lo integra como iniciación del niño al pueblo del pacto.

La circuncisión, como señal del pacto, tiene las siguientes características: Primera, es un mandamiento que debe guardarse en cada generación. Esta práctica llega a ser la marca de identificación de los israelitas a través de la historia. No es exclusiva de Israel: Es practicada también por los islámicos por razones religiosas y por otras culturas por otros motivos. Pero en los israelitas se la relaciona con el pacto. Como señal visible e imborrable en la carne indica el compromiso de cada generación con el pacto. Segunda, debe ser hecha al niño a los ocho días de su nacimiento. Además, se debe practicar al descendiente natural como al extranjero adquirido. Tercera, esta señal debe hacerse en el órgano genital o generacional del hombre quien en el sistema patriarcal eventualmente es el jefe y representante de toda la familia. No tiene entonces connotación de machismo o de exclusión de las mujeres del pacto. En el entendimiento cultural bíblico, el hombre es el responsable de continuar las generaciones. La circuncisión pues llega a ser la señal o seguridad de aceptación de la persona y su familia a los beneficios del pacto. Era la prueba de que el individuo y su familia pertenecían a la nación del pacto. El que rehusara esta señal era excluido de la congregación. Con la inclusión de los gentiles al pacto, el judaísmo exigía al devoto o prosélito la circuncisión como la ley lo indicaba. En el cristianismo primitivo surge una controversia en relación con la aplicación del rito de la circuncisión y otros ritos judíos a los gentiles convertidos. Después de una profunda consideración, los apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, determinan como normativo liberar a los gentiles creyentes en Cristo Jesús del rito de la circuncisión, afirmándose que sólo la fe en Cristo es suficiente para la salvación tanto del judío como del gentil.

El cuarto elemento es la promesa del nacimiento de un hijo a Abraham. Ahora, por primera vez, Dios menciona a Sarai en la promesa de un hijo. Siguiendo con su plan, Dios cambia también el nombre de Sarai (princesa mía) al de Sara (princesa), en anticipación de la confirmación de un hijo de ella. Dios indica además que personalmente ha de bendecir a Sara y ella llegará a ser madre de naciones y reyes. Abraham se ríe ante la propuesta pareciéndole ridículo tal posibilidad dada la edad de ambos. Como una solución más viable, Abraham recuerda a Dios de Ismael quien en ese entonces tenía ya 13 años y era el plan humano de descendencia. La promesa de un hijo demandaba fe en Dios y una espera adicional. A Abraham le parecía más fácil andar por lo visible y no por lo invisible en lo cual debía ejercitar nuevamente fe en Dios.

En respuesta Dios reafirma varias cosas: Primero, asegura a Abraham que Sara su esposa llegará a tener un hijo. Segundo, ese hijo tiene ya un nombre: Isaac, que se deriva del vocablo reír señalando la reacción original de Abraham a la propuesta. La concesión del nombre es una indicación de la realidad de ese hijo cuyo tiempo de nacimiento es anunciado. Tercero, la confirmación del pacto perpetuo es con Isaac y su descendencia. Nada puede sustituir al plan de Dios. Aquí se demuestra la fidelidad de Dios para con su promesa original en su llamado a Abram y Sarai. Cuarto, Dios tiene también un plan para Ismael. Será bendecido y su descendencia llegará a constituirse en una gran nación con el tiempo. La relación especial de Dios con la descendencia de Sara se contrasta con la de Ismael: En la primera se incluye reyes y en la segunda se incluye sólo a príncipes. Pero la diferencia más destacada es que la descendencia de Ismael, fruto de un plan humano, no llegará a ser parte del pacto. El apóstol Pablo desarrolla este contraste, para rechazar el intento de exigir el cumplimiento de todas las leyes de Moisés como requisito para la salvación. El asegura que los creyentes en Cristo Jesús son los verdaderos herederos de la promesa de Dios al igual que Isaac.

Verdades prácticas   Sin duda que el nombre de Abram que significa “padre exaltado” era motivo de burla e incomodidad pues el hombre no tenía hijos. Dios cambió su nombre a Abraham que significa “padre de naciones”. Así el nombre llega a ser más adecuado al papel histórico que aquel hombre iba a desempeñar. Ese nombre era un recuerdo del compromiso de Dios como también un recuerdo de que Abraham solamente era un instrumento en las manos del Señor. Los creyentes en Jesucristo hemos recibido un nuevo nombre, ¿qué nos recuerda?

Abraham, obedece inmediatamente a la indicación de Dios acerca de la circuncisión. Su hijo Ismael, todos los siervos varones y Abraham mismo, a pesar de su edad, se circuncidan el mismo día. El clan de Abraham en este entonces era ya numeroso. Se incluye a varones y a siervos nacidos y comprados en el extranjero entre los circuncidados. Así la identidad social y étnica de Abraham se iba desarrollando progresivamente. Se menciona la edad de Abraham, 99 años, y la edad de Ismael, l3 años, cuando fueron circuncidados. Es interesante resaltar la obediencia de Abraham a Dios. Aun cuando Dios ya le había asegurado que Sara quedaría embarazada de él, primero cumple con el pedido de Dios y se circuncida, lo cual retrasa la posibilidad de relación sexual con Sara. Se puede decir entonces, que físicamente Isaac fue ya hijo de la circuncisión y espiritualmente, de la obediencia y de la promesa.

Ahora Puedes adquirir los Libros de Estudio

Al adquirir tus libros de estudios estarás ayudando este Ministerio para cumplir con la Gran Comisión de «Id y llevad el Evangelio a toda criatura en todo lugar. Contamos con tu ayuda. Dios te Bendice rica, grande y abundantemente.

Comparte esta publicacion en tus redes favoritas

También hemos publicado para ti

Entrada triunfal a Jerusalén

Acercándose a Jerusalén, luego que llegaron a Betania, a la vista de Befage, al pie del monte de los Olivos, despachó Jesús a dos discípulos, diciéndoles: Id a esa aldea que se ve enfrente

Seguir Leyendo »