Génesis 49: Profecía de Jacob acerca de sus hijos

Pastor Lionel

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Gén 49:30 en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.(B)

Gén 49:31 Allí sepultaron a Abraham(C) y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac(D) y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea.

Gén 49:32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.

Gén 49:33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró,(E) y fue reunido con sus padres.

Encogió sus pies en la cama significa que se acostó en su lecho de muerte. Fue reunido con sus padres destaca la cohesión de la familia patriarcal, aun después de la muerte.

Jacob bendice a sus hijos.

La bendición patriarcal a la generación siguiente era muy importante. Por ello Jacob, antes de morir, reúne a sus doce hijos y los bendice. La bendición consiste en pronunciamientos con referencia a eventos del pasado, situaciones del presente y visión del futuro como historia desde la perspectiva de Dios y sus promesas. Tiene un significado peculiar porque las obligaciones y privilegios del pacto son transmitidos así a la siguiente generación. Se pueden notar varias características en la bendición de Jacob. Primera, su propósito es dar a cada hijo como originador de tribu, la dirección y orientación necesaria para el futuro desde la perspectiva del propósito de Dios. En este sentido, la bendición es una profecía y su cumplimiento es certero e inalterable. Segunda, se hacen referencias a experiencias y eventos pasados en la vida de algunos de los patriarcas, porque dichos eventos han de afectar la historia de la tribu originada por ellos. Aquí se nota la importancia que tienen las decisiones y acciones de personas con una importante responsabilidad histórica. Tercera, se vislumbra el papel político y religioso que ha de tocar a cada tribu y aún la asignación territorial que han de recibir. Esta visión siempre está orientada desde la perspectiva del propósito divino. Cuarta, la bendición es a cada uno y a todos los hijos y no solamente al primogénito como en los patriarcas anteriores. Este hecho se debe a que estos doce hijos de Jacob, son los antepasados que dan origen a las doce tribus de Israel. Manasés y Efraín ya quedaron incluidos en la bendición anterior suplantando ambos a su padre José. En el desarrollo de la nación de Israel, hubo doce tribus con asignación territorial y una (Leví) sin asignación territorial. Los dos hijos de José, Manasés y Efraín completan las doce tribus territoriales, pero cuando se habla de las doce tribus, se los unen y ambos representan a José.

Semillero homilético El Dios de nuestros padres

Introducción : La naturaleza del Dios que adora una persona tendrá gran peso sobre esa persona, sus valores, su comportamiento y su visión mundial. Jacob había tenido muchas experiencias con Dios durante sus largos años. En su vejez piensa en estas grandes bendiciones. La bendición de Jacob contiene los temas principales de todo el libro de Génesis. Veamos:

I. Dios es identificado como el Dios en cuya presencia anduvieron mis padres. Se presenta a un Dios que se relaciona y comunica con su pueblo; además se subraya que aquellos patriarcas fueron lo que fueron por causa de su dedicación a «andar delante de Dios». Por supuesto, Dios es el eslabón que une a cada uno de los patriarcas de los que surgirá el pueblo del pacto.

II. Tenemos un sumario de fe, una declaración de la teología básica que conecta e identifica la verdadera fe a través de muchas generaciones. Dios es descrito como el Dios que me pastorea y el ángel que me redime de todo mal. Aunque muy pocas veces en la Biblia se identifica a Dios como un ángel, pues él es quien envía a los ángeles, sin embargo debemos recordar que hasta ahora Jacob era el único de los patriarcas que había sido visitado por un ángel (22:11). Dios es quien nos salva, cuida y guarda de todo mal.

III. El acto de bendecir a los dos hijos de José levanta el tema de la tierra prometida a Abraham. Ellos también serán llamados por el «nombre» de Jacob y el nombre de Isaac y Abraham. Tal como Dios lo había prometido a Abraham: Yo haré de ti una gran nación… engrandeceré tu nombre (12:2).

Conclusión : Jacob pudo reflexionar sobre su vida y las muchas experiencias con Dios, y reconocer que Dios lo había acompañado, de acuerdo con la declaración. ¿Podemos hacer lo mismo?

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