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Génesis 46: Jacob y su familia en Egipto

Es hasta ahora que Jacob/Israel está listo para su emigración a Egipto. Parten de Beerseba, sur de Canaán, hacia Gosén, nordeste de Egipto, unos 300 km. de distancia. Se resalta que el traslado es total y definitivo. Jacob lleva toda la familia: hombres, mujeres, niños; todo el ganado y todas las posesiones.

Desde no creer hasta creer

Cuando los hermanos de José llegaron a Jacob y le dieron la noticia: ¡José vive aún!, se quedó pasmado, porque no les podía creer. Aquí tenemos a alguien que en el NT es men

cionado como un hombre de fe, pero que de momento no podía   reer que Dios estaba cumpliendo fielmente su promesa. Muchas veces suponemos que la respuesta natural del ser humano a las obras maravillosas de Dios es «con fe»; total «creer». Jacob no lo hizo así, pero no lo culpemos, pues su corazón se había ido resecando al paso del tiempo, literalmente su espíritu se estaba muriendo.

El relato de todas las cosas que José les había dicho y al ver todo lo que José había enviado hizo que el espíritu de Jacob… revivió. Este paso, desde el no creer hasta el creer de Jacob, es el que da sentido y unidad a todo el relato y mensaje del Pentateuco. Los hombres a quienes Dios usa son aquellos que dan el salto de la «nofe» a la «fe» en un Dios que obra maravillas.

Cuando podemos creer se produce el milagro de un espíritu renovado dentro de nosotros. Esta es la perspectiva de los profetas del AT cuando anunciaban su mensaje y proclamaban que creer y un «nuevo corazón» son sinónimos.

Por extraño que parezca

Así partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, donde ofreció sacrificios al Dios de su  padre Isaac.

A primera vista, uno podría pensar que fue un error para los hebreos dejar la tierra prometida para ir a Egipto ya que José muy bien podía enviarles cada cierto tiempo los alimentos que fueran necesarios desde Egipto hasta Canaán. Sin embargo, la promesa de Dios a Israel: No temas descender a Egipto muestra que Dios aprobó aquella reunión de los miembros de toda la familia en Egipto.

Cuando nuestra vida está sujeta a la autoridad de Dios, el cuándo, dónde y cómo son decisiones de él. Dios frecuentemente utiliza medios que nos sorprenden para llevar a cabo su voluntad. En este caso, fácilmente nos damos cuenta que Dios quería preservar y hacer crecer al pueblo hebreo, pues nos dice: Porque allí yo haré de ti una gran nación.

La lista de los que entraron en Egipto.

Aquí se provee cuidadosamente la lista genealógica de toda la descendencia de Jacob que se instaló en Egipto desde el principio. Los nombres de las personas están agrupados de acuerdo a sus respectivas madres. No se incluyen los nombres de las esposas de los hijos de Jacob y muy escasamente nombres de mujeres, pero sí se incluyen algunos nacidos ya en Egipto (José y su familia y la familia de Benjamín por ejemplo). Tampoco se incluye a las personas fallecidas en Canaán.

Esta lista es completa en las cabezas o representantes de familia, pero también es completa en simbolismo de su total. El número 70 es indicio seguro de una nación en formación, y es el número de miembros establecido para formar el cuerpo de ancianos que en todas las épocas, inclusive en la del NT, se convierte en la máxima autoridad representativa del pueblo: los 70 ancianos.Se resalta que sólo 70 personas entraron a Egipto, pero que Dios les multiplicó como las estrellas. En la versión griega (Septuaginta) de Génesis aparece 75 personas. La diferencia está en la inclusión de más nombres en la lista mayor.

José y su padre se reencuentran.

Por pedido expreso de Jacob, el encuentro con José tiene lugar al pisar Jacob tierra de Egipto en Gosén. José viaja allí desde la capital del imperio en su identidad política, pero ante su padre se da a conocer como hijo. El encuentro es muy conmovedor y padre e hijo dan expresión libre y plena a sus fuertes emociones. El verse después de haber estado separados por más de 22 años más la incertidumbre de ambos en saber si el otro vivía o no en todo este tiempo, debía ser muy emotivo. Jacob siente una satisfacción tan plena al ver a José que expresa que ahora está listo para morir. Esta expresión no es sólo la de un padre, sino la de un patriarca que ve que la continuación de su descendencia queda asegurada por el hijo en quien él sabe ha apropiado la promesa patriarcal (requisito espiritual) y por la seguridad de sustento (requisito físico). En el NT, otro anciano, Simeón, también expresa la satisfacción plena de su vida y queda presto para la muerte al ver al niño Jesús y reconocerle como el Salvador prometido.

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