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Génesis 46: Jacob y su familia en Egipto

Gén 46:32 Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían.

Gén 46:33 Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio?

Gén 46:34 entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas.

Beerseba : Una peregrinación para adorar en un antiguo altar parecía lo apropiado en una ocasión como aquella

Jacob se trasladó con toda su familia a Egipto, pero quisieron vivir separados de los egipcios. Para lograr esto, José les indicó que dijeran a Faraón que eran pastores. A pesar de que Faraón sentía cierta simpatía por los pastores (probablemente descendía de una dinastía de los hicsos nómadas), la cultura egipcia despreciaba a los pastores y todavía no estaba lista para aceptarlos. La estrategia funcionó y la familia de Jacob se vio beneficiada por la generosidad de Faraón y por el prejuicio de los egipcios.

Abominación : A causa de la tradicional hostilidad entre el ganadero y el pastor de ovejas, José instruyó a sus hermanos a identificarse a sí mismos como hombres de ganadería .

Jacob decide ir a Egipto.

La decisión final de Jacob de ir a Egipto no fue tan fácil ni inmediata. Muchos factores y situaciones debían resolverse antes. La consideración determinante que guía en esta decisión es la fe de Jacob en Dios y su fidelidad al pacto. Dos decisiones se debían tomar: Una la de Jacob, un ser humano deseoso de ver a su hijo y proveer a su familia. Otra la de Israel, un hombre comprometido con Dios e instrumento de un pacto redentor. La conveniencia humana y el llamado divino una vez más se entremezclan profundamente; sólo el hombre de profunda fe puede resolverlo apropiadamente.

Esta decisión se desarrolla de la siguiente manera. Primero, los hijos de Jacob regresan a Canaán y cuentan a Jacob acerca de José. La expresión subir de o descender a Egipto es común de los viajes EgiptoCanaán por la diferencia de altitud de terreno. Jacob temía perder a algunos de sus hijos, pero ahora, todos los que fueron a Egipto regresan. La noticia resaltante era acerca de José a quien hacía más de 22 años Jacob había dado por muerto. Pero ahora sus propios hijos, los que antes le habían traído la “prueba” de la muerte de José, le anuncian que José vive. Aquel varón tan inquisitivo acerca de su familia, que demandaba ver a Benjamín a toda costa y que había preguntado por el anciano de vuestro padre, era nada menos que José. Jacob sin saberlo estuvo tratando de “comprar” la buena voluntad de su propio hijo. Segundo, Jacob reacciona en forma ambigua al principio. Se emociona y rehúsa creer por su sospecha natural hacia sus hijos, y por la casi imposibilidad de un José vivo y nada menos que gobernador de Egipto. Pero los hijos, con paciencia, le transmiten todo el mensaje de José que en esencia era un llamado a su padre de ir a él a Egipto para recibir sustento. Al ver las carretas, evidencias de que José estaba vivo, tenía una posición elevada en Egipto, Jacob se convence y decide ir a ver a su hijo. Esta es una decisión de un padre emocionado que después de años de dolor ve finalmente el consuelo deseado.

Tercero, Israel inicia su viaje hacia Egipto. No se menciona el lugar de residencia, pero con toda seguridad era Hebrón. Es interesante notar el cambio de nombre en 46:1. Aquí ya no se trata de una familia (Jacob) sino de una nación (Israel) con propósito redentor. Antes de una decisión de migración definitiva, Israel acude a Beerseba, el santuario patriarcal y donde anteriormente Isaac recibió el mensaje de Dios de no descender a Egipto. El hombre de fe ofrece sus sacrificios al Dios patriarcal y consulta sobre esta decisión tan importante. Dios no se deja desear por mucho. En visiones le revela su voluntad, que coincide con la interpretación de José de su propósito de haber sido enviado a Egipto antes. En primer lugar, Dios se le identifica como su Dios personal y patriarcal. Esto es importante, porque por el pacto ambas partes estaban comprometidas mutuamente. Luego Dios le “autoriza” a emigrar a Egipto prometiéndole cumplir con las promesas del pacto: su presencia; hacer de su descendencia una nación en Egipto y hacer regresar a esa nación de Egipto a la tierra prometida que ahora estaban dejando. Además, Dios le promete a Jacob que verá a José y éste le cuidará hasta su muerte. Esta es una concesión personal de Dios como demostración de su misericordia y un acto compensatorio por los muchos años de privación de su hijo favorito. Es interesante notar que esta responsabilidad específica tocaba al hijo primogénito. Aquí parece que Dios concede a José “de jure” o por derecho el lugar del primogénito, posición que Jacob “de facto” o de hecho diera ya a José desde un principio. Y en Egipto, José tomó la responsabilidad del primogénito.

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