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Gálatas 1: El esclavo de Cristo no busca la aprobación de la gente

Pablo estaba seguro y aseguraba que el Evangelio que predicaba no era algo de segunda mano; le había llegado directamente de Dios. Esa era una pretensión extraordinaria, y exigía alguna clase de prueba. Como prueba, Pablo tuvo el valor de referirse al cambio radical que había tenido lugar en su propia vida.

(i) Había sido un superfanático de la Ley; y ahora, el centro dominante de su vida era la Gracia. Este hombre, que había tratado de ganarse el favor de Dios con un apasionamiento intenso, estaba ahora contento de tomar humildemente por la fe lo que se le ofrecía amorosamente. Había dejado de presumir de lo que pudiera hacer por sí mismo, y había empezado a encontrar su gloria en lo que Dios había hecho por él.

(ii) Había sido el superperseguidor de la Iglesia. Había «asolado» la Iglesia. La palabra que usa es la que describe la devastación total de una ciudad. Había tratado de hacerle imposible la vida a la Iglesia; y ahora, su único objetivo, por el que estaba dispuesto a consumir su vida hasta la muerte, era extender esa misma Iglesia por todo el mundo. Todo efecto debe tener una causa proporcionada. Cuando una persona va lanzada en un sentido, y de pronto se da la vuelta y se lanza con igual ímpetu en sentido contrario; cuando repentinamente invierte todos sus valores de tal manera que cambia su vida de arriba abajo, tiene que haber alguna explicación. Para Pablo, la explicación era la intervención directa de Dios. Dios le había puesto Su mano en el hombro a Pablo, y le había detenido en medio de su carrera. «Esa -decía Pablo- es la clase de efecto que solo Dios puede producir.» Es algo digno de mención en Pablo el que no tuviera reparo en presentar el informe de su propia vergüenza para mostrar el poder de Dios.

Tenía dos cosas que decir acerca de esa intervención.

(i) No fue una cosa improvisada; formaba parte del plan eterno de Dios. A. J. Gossip cuenta lo que predicó Alexander Whyte cuando él, Gossip, fue ordenado al ministerio. El mensaje de Whyte era que, a lo largo de todo el tiempo y de toda la eternidad Dios había estado preparando a este hombre para esta congregación y a esta congregación para este hombre; y, en el minuto exacto, los había unido.

Dios manda a todas las personas al mundo con una misión que cumplir en Su plan. Puede que sea un papel muy importante, o un papel secundario o pequeño. Puede que sea para hacer algo que sabrá todo el mundo y que pasará a la Historia, o algo que solo sabrán unos pocos. Epicteto (2:16) dice: «Ten valor para elevar la mirada hacia Dios y decirle: “Trátame como quieras desde ahora. Soy uno contigo. Soy tuyo; no rechazo nada que Tú consideres bueno. Guíame por donde Tú quieras; vísteme con el ropaje que quieras. ¿Quieres que tenga un alto cargo, o que lo rechace; que me mantenga en mi puesto, o que huya; que sea rico, o pobre? Por todo esto Te defenderé delante de la gente.”» Si un filósofo pagano podía darse tan totalmente a un Dios al Que conocía de una manera tan nebulosa, ¡cuánto más nosotros!

(ii) Pablo sabía que había sido escogido para una tarea. Se sabía escogido, no para un honor, sino para un servicio; no para una vida fácil, sino para la lucha. Un general elige sus mejores soldados para las campañas más difíciles; y un profesor asigna a sus mejores estudiantes los temas más difíciles. Pablo sabía que había sido salvado para servir.

La carrera de los elegidos

Tres años más tarde subí a Jerusalén para visitar a Cefas, y pasé con él una quincena. No vi a ningún otro apóstol, salvo a Santiago, el hermano del Señor. En cuanto a lo que os estoy escribiendo Dios me es testigo de que no os estoy engañando. Después pasé a las regiones de Siria y de Cilicia, pero seguía siendo. un desconocido para las iglesias cristianas de Judea. Lo único que sabían de mí era la noticia que les había llegado: «¡El que era antes nuestro perseguidor, ahora está predicando la fe que antes trataba de erradicar!» Así que ellos encontraban en mí una causa para glorificar a Dios.

Cuando leemos este pasaje a continuación de la sección anterior vemos lo que Pablo hizo cuando la mano de Dios le detuvo.

(i) Primero, se retiró a Arabia. Se retiró para estar a solas, y por dos razones. La primera, porque tenía que pensar a fondo eso tan tremendo que le había sucedido. La segunda, tenía que hablar con Dios antes de hablar a los hombres.

Desgraciadamente son los menos los que se toman tiempo para ponerse cara á cara ante sí mismos y ante Dios; ¿cómo puede uno enfrentarse con las tentaciones, los estreses y las tensiones de la vida, a menos que se haya pensado las cosas a fondo e intensamente?

(ii) Segundo, volvió a Damasco. Eso requería coraje. Había ido a Damasco la vez anterior para acabar con la Iglesia, y entonces Dios le detuvo; y todo Damasco lo sabía. Volvió lo antes posible para darles su testimonio a las personas que conocían muy bien su pasado.

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2 comentarios

  • Hno.Valentin Calderon Lionel. Aun sigo con la meta de estudiar toda la Biblia, ya paso un anio y aun no termino, pero con la ayuda del Espiritu Santo y su hermoso estudio de Galatas, prosigo al blanco, Galatas 1 y 2, me han transportado a la gran convicción de Pablo, la salvación por medio de la Gracia, por fin he entendido la diferencia entre la Ley y la Gracia. Mil gracias.

    • Hermana Leticia, me temo que ambos proseguimos a la meta buscando se nos quite este aguijón. Pero no tema que aquel que comenzó en nosotros la Buena Obra no se detendrá hasta terminarla o hasta el día de Cristo Señor. Bendiciones

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