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Filipenses 3: El gozo indestructible

Pastor Lionel

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(ii) Quiere decir conocer la participación en Sus sufrimientos. Una y otra vez Pablo vuelve a la idea de que, cuando el cristiano tiene que sufrir, está participando de alguna extraña manera en el sufrimiento del mismo Cristo, y hasta completándolo (2 Corintios 1:5; 4:IOs; Gálatas 6:17; Colosenses 1:24). El sufrir por la fe no es un castigo, sino un privilegio, porque así participamos de la obra del mismo Cristo.

(iii) Quiere decir estar tan unidos a Cristo que día a día vamos participando más y más de Su muerte, para finalmente participar de Su Resurrección. El conocer a Cristo quiere decir compartir con Él Su camino; compartir la Cruz que Él llevó; compartir Su muerte, y finalmente participaremos de la vida que El vive para siempre.

Conocer a Cristo no es ser experto en ningún conocimiento teorético o teológico; es conocerle con tal intimidad que al final estamos tan unidos con Él como lo estamos con los que amamos en la Tierra; y que, de la misma manera que participamos de las experiencias de ellos, así también participamos de las Suyas.

Prosiguiendo hacia la meta

No es que yo lo haya obtenido ya, ni que ya esté totalmente completo; sino que prosigo tratando de agarrar aquello para lo que Cristo me agarró a mí. Hermanos, yo no me hago la cuenta de haberlo alcanzado ya; sino lo único que hago -olvidando todas las cosas que voy dejando atrás, y estirándome hacia las cosas que tengo por delante-, prosigo hacia la meta con el propósito de ganar el premio que me está ofreciendo la llamada hacia arriba de Dios en Jesucristo.

Todos vosotros que os habéis graduado en la escuela de Cristo, tened la misma actitud mental ante la vida. Y si alguno tiene otra actitud al respecto, también esta se la revelará Dios. Lo importante es que sigamos conduciéndonos siempre de acuerdo con el nivel que ya hemos alcanzado. [En diversos manuscritos no aparece: sintamos una misma cosa. Nota de la versión Reina-Valera›95].

Es vital para la comprensión de este pasaje la interpretación correcta de la palabra griega téleios, que la versión ReinaValera traduce por perfecto (versículos 12 y 15). Téleios tiene en griego una variedad de significados interrelacionados. Con mucho los más de ellos no significan lo que podríamos llamar una perfección abstracta, sino una especie de perfección funcional, de acuerdo con algún propósito dado. Quiere decir completamente desarrollado para distinguirlo de subdesarrollado; por ejemplo, se usa de un hombre plenamente desarrollado en contraposición a un joven en desarrollo. Se usa con el sentido de maduro de mente, y por tanto quiere decir uno que está cualificado en una materia como opuesto a un mero aprendiz. Cuando se usa de ofrendas, quiere decir sin tacha y aptas para ser ofrecidas a Dios. Cuando se refiere a los cristianos, a menudo quiere decir personas bautizadas que son miembros de la iglesia en plenitud de derechos y obligaciones, como opuesto a los que están todavía recibiendo instrucción. En los días de la Iglesia Primitiva se usaba a menudo téleios para describir a los mártires. Un mártir se dice que ha sido perfeccionado por la espada, y el día de su muerte se decía que era el día de su perfeccionamiento. La idea es que la madurez cristiana de un hombre no puede ir más allá de su martirio.

Así es que, cuando Pablo usa la palabra en el versículo 12 – e n una forma derivada, teteleíomai- está diciendo que él no es, de ninguna manera, un cristiano completo, sino que sigue avanzando. Entonces usa dos ilustraciones gráficas.

(i) Dice que está tratando de agarrar aquello para lo que Cristo le agarró a él. Este es un pensamiento maravilloso. Pablo sentía que, cuando Cristo le detuvo en el camino de Damasco, tenía una visión y un propósito para él; y Pablo sentía que toda su vida estaba obligado a proseguir adelante, no fuera que Le fallara a Jesús y frustrara Su sueño. Toda persona es agarrada por Cristo con algún propósito; y, por tanto, toda persona debe proseguir durante toda su vida hasta agarrar aquel propósito para el que Cristo la agarró a ella.

(ii) Con ese fin, Pablo dice que hace dos cosas. Él está olvidando las cosas que va dejando atrás. Es decir, nunca se gloriará de ninguno de sus logros ni los usará como disculpa para ‹relajar su esfuerzo. Lo que Pablo está diciendo es que el cristiano debe olvidar todo lo que ha hecho, y tener presente solo lo que todavía tiene por hacer. En la vida cristiana no hay sitio para los que se quieren dormir en los laureles. También está estirándose a las cosas que tiene por delante. La palabra que usa para estirarse (epekteinómenos) es muy gráfica y se usa de un corredor que se estira hacia la cinta. Lo de$cribe con ojos que no se concentran nada más que en la metal: Describe a la persona que va a por todas hacia el final. Así es que Pablo dice que en la vida cristiana debemos olvidar cualquier logro pasado, y tener presente solo la meta que tenemos por delante.

Sin duda, Pablo está hablando aquí a los antínomos. Eran los que negaban que hubiera ninguna ley que afectara a la vida cristiana. Declaraban que estaban bajo la gracia de Dios; y que, por tanto, no importaba lo que hicieran con el cuerpo.

Dios lo perdonaría. No hacía falta ninguna disciplina ni ningún esfuerzo más. Pablo insiste en que, hasta que alcancemos el final, la vida cristiana es como la de un atleta que se esfuerza en proseguir hacia la meta que tiene siempre por delante.

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