Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Ezequiel 48: Reparto de la tierra

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

Distribución de la Tierra Prometida según Ezequiel

Dan; Aser; Neftalí; Manases; Efraim; Rubén; Juda; Porción del Principe; Porción de los Levitas; Porción de los Sacerdotes; Porción del Principe; Benjamín; Simeón; Isacar; Zabulón; Gad

Las tribus meridionales

Después de describir la zona central, el profeta termina la repartición asignando a las tribus restantes su heredad. La enumeración empieza por Benjamín, como más próxima a la zona sagrada, por ser la de mayor relieve entre todas, después de la de Judá, en las bendiciones de Jacob. Parte de la tribu de Benjamín había quedado vinculada al reino de Judá. Por otra parte, Jerusalén, donde había de estar el templo, está enclavada en los límites de las tribus de Judá y de Benjamín en la antigua repartición de tribus. Debían, pues, mantener su proximidad a la zona sagrada.

Las doce puertas de la ciudad

El cuadrado de la ciudad tendrá 12 puertas, nombradas según las doce tribus de Israel. Sobre esta descripción ideal se basa la descripción del Apocalipsis. El orden de los nombres de las tribus es diferente del de la enumeración arriba dada en la repartición del territorio. Como los habitantes de la ciudad pertenecerán a todas las tribus de Israel, de ahí que la ciudad tenga una puerta para cada tribu. Todo en la descripción de Ezequiel es artificial y simbólico. No habla de muralla protectora de la ciudad, aunque se suponga en el hecho de que tenga puertas. El perímetro de la ciudad era de 18.000 codos (unos nueve km. largos en total). Ezequiel tiene preferencia por lo geométrico, y esto lo lleva hasta el último detalle. La nueva ciudad de la nueva teocracia será perfecta. La vida estará totalmente sistematizada, y en tal forma sus ciudadanos vivirán vinculados a su fe, que la ciudad se llamará Yahvé allí. Es el mejor nombre para calificar la nueva era mesiánica entrevista por el gran profeta del exilio. Los profetas, en sus idealizaciones mesiánicas, habían escogido diversos nombres para caracterizarla en su fase definitiva mesiánica. Isaías la llama “ciudad de justicia, ciudad fiel”, “la ciudad de Yahvé, la Sión del Santo de Israel”, “no te llamarán la Desamparada, sino Mi complacencia en ella,” “Desposada”. Jeremías llama a la futura Jerusalén “trono de Yahvé” . Todos estos nombres no hacen sino expresar parcialmente los aspectos de la nueva Jerusalén. La denominación de Ezequiel va más al fondo: la ciudad se llamará Yahvé allí, porque la presencia de Yahvé es la prenda de la felicidad de los corazones de los ciudadanos de la nueva gran metrópoli. Para los exilados, que se consideraban abandonados definitivamente por su Dios, esta denominación hacía despertar en ellos las esperanzas más queridas, ya completamente olvidadas. La misión de Ezequiel era consolar a los exilados. Su descripción idealizada de la nueva Tierra Prometida y de la Ciudad Santa es la síntesis de su labor misionera entre los desterrados. Había sido enviado a una nación rebelde, y después de anunciarle el debido castigo, le presenta el horizonte glorioso de la restauración.

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Mateo 8: La Muerte en vida

Los judíos esperaban con corazones anhelantes ese banquete mesiánico; pero nunca se les pasaba por la mente ni siquiera por un momento que ningún gentil

Artículo Completo