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Ezequiel 31: La lección para Egipto del cedro cortado

Ezequiel 31:9  «Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas, y lo envidiaban todos los árboles del Edén que estaban en el huerto de Dios.

«Todos los árboles del Edén» puede referirse a las naciones del mundo que sentían celos del poder y esplendor de Asiria.

Ezequiel 31:10  «Por tanto, así dice el Señor Dios: ‹Porque es de elevada estatura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazón es altivo por su altura,

Ezequiel 31:11  lo entregaré, pues, en manos de un déspota de las naciones que lo tratará con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera.

El «poderoso de las naciones» quizás sea Nabucodonosor

Ezequiel 31:12  ‹Y extranjeros, los más crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado; sobre los montes y en todos los valles han caído sus ramas, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra; todos los pueblos de la tierra se han retirado de su sombra y lo han abandonado.

Ezequiel 31:13  ‹Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre su ramaje derribado estarán todas las bestias del campo,

Ezequiel 31:14  para que no se exalten en su altura ninguno de los árboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confíen en su altura sus poderosos bien regados. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.›

Ezequiel 31:15  «Así dice el Señor Dios: ‹El día en que descendió al Seol causé lamentaciones, le cerré las corrientes profundas y detuve sus ríos. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Líbano se lamentara por él y por él todos los árboles del campo se marchitaron.

Ezequiel 31:16  ‹Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa; entonces todos los árboles bien regados del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, se consolaron en las profundidades de la tierra.

Ezequiel 31:17  ‹También ellos descendieron con él al Seol, con los que murieron a espada; y los que eran su fuerza habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.

Ezequiel 31:18  ‹¿A quién, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los árboles del Edén? Sin embargo, serás derribado con los árboles del Edén a las profundidades de la tierra; yacerás en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. Así es Faraón y toda su multitud›»–declara el Señor Dios.

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