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Ezequiel 29: Profecía contra Egipto

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Ezequiel 29:1  En el décimo año, el décimo mes, a los doce días del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

Siete oráculos contra Egipto y el Faraón, cada uno de los cuales está fechado. La fecha de este oráculo es 7 de enero de 587 a.C., siete meses antes de la caída de Jerusalén.

Hay siete profecías en los capítulos 29-32, todas relacionadas con el juicio sobre Egipto. Tal vez esta es la primera profecía que dio Ezequiel en 587 a.C. Ezequías, Joacim y Sedequías (reyes de Judá) buscaron ayuda de Egipto a pesar de las advertencias de Dios.

Hay tres razones principales para esta profecía:

(1) Egipto era un viejo enemigo de los judíos, ya que una vez los esclavizó durante cuatrocientos años;
(2) Egipto adoraba muchos Dioses;
(3) la riqueza y el poder de Egipto hacían que pareciera un buen aliado.

Egipto ofreció ayuda a Judá solo por los beneficios que esperaba recibir de dicha alianza. Cuando los egipcios no obtuvieron lo esperado, abandonaron el trato sin preocuparse por las promesas hechas.

Ezequiel 29:2  Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.

Egipto tenía grandes tesoros artísticos, una civilización floreciente y un poder militar famoso en todo el mundo. Es lamentable, pero también era malvado, egoísta, idólatra y trataba a sus esclavos con crueldad. Y por esos pecados Dios condenó a Egipto. En la batalla de Carquemis en 605 a.C., Babilonia aplastó a Egipto junto con Asiria, sus rivales en la posesión del gobierno mundial

Ezequiel 29:3  Habla y di: «Así dice el Señor Dios: ‹He aquí, estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, el gran monstruo que yace en medio de sus ríos, que ha dicho: «Mío es el Nilo, yo mismo me lo hice.»

Los peces de tu ríos : El pueblo de Egipto.

El gran dragón : En este poema alegórico se compara a Faraón con un dragón que yace en medio de la cuenca del Nilo.

Ezequiel 29:4  ‹Pondré garfios en tus quijadas, y haré que se peguen los peces de tus ríos a tus escamas; te sacaré de en medio de tus ríos, con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas.

Ezequiel 29:5  ‹Y te abandonaré en el desierto, a ti y a todos los peces de tus ríos. Caerás en campo abierto, no serás juntado ni recogido. A las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por alimento.

Ezequiel 29:6  ‹Entonces sabrán todos los habitantes de Egipto que yo soy el Señor, porque han sido sólo vara de caña para la casa de Israel.

Báculo de caña : El menor de los pecados de Egipto es su deslealtad, una acusación ya lanzada por Rabsaces

Ezequiel 29:7  ‹Cuando te tomaron en la mano, te quebraste, y desgarraste todas sus manos; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste y les hiciste estremecer todos sus lomos.›

Ezequiel 29:8  «Por tanto, así dice el Señor Dios: ‹He aquí, traeré contra ti la espada, y cortaré de ti hombres y animales.

Ezequiel 29:9  ‹Y la tierra de Egipto se convertirá en desolación y ruina. Entonces sabrán que yo soy el Señor.  Porque dijiste: «El Nilo es mío y yo lo he hecho»,

El orgullo era el mayor pecado de Egipto , el cual se consideraba creador del Nilo debido a que había aprendido a usar sus aguas.

El Nilo era el orgullo y el regocijo de Egipto, un río que daba vida, ya que cruzaba en medio del desierto. Sin embargo, en vez de dar gracias a Dios, Egipto declaró: «El Nilo es mío, y yo lo hice». Hacemos lo mismo cuando decimos: «Esta casa es mía; yo la construí» o «Gracias a mis esfuerzos he llegado al lugar donde ahora estoy» o «He construido esta iglesia, negocio o reputación desde los cimientos». Estas declaraciones revelan nuestra soberbia. A veces damos por concedido lo que Dios nos ha otorgado, pensando que lo hemos hecho solos. Por supuesto, hemos puesto mucho esfuerzo, pero Dios brindó los recursos, nos dio las habilidades y las oportunidades para lograrlo. En vez de proclamar nuestra grandeza, como los egipcios, debemos proclamar la grandeza de Dios y darle a El el mérito. (Migdol está al norte de Egipto y Sevene en el sur. Por lo tanto se refiere a todo Egipto.)

Ezequiel 29:10  por eso, he aquí, estoy contra ti y contra tus ríos, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolación, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopía.

Migdol hasta Sevene : Migdol estaba probablemente en el norte de Egipto; Sevene designa la localidad de Asuán, en la primera catarata del Nilo. Con esta frase se aludía a toda la extensión del país, lo mismo que cuando se decía en Israel «de Dan a Beerseba».

Ezequiel 29:11  ‹No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años.

Cuarenta años : Un período de tiempo suficiente para cumplir la encomienda. Este número se usa frecuentemente con un significado simbólico

Ezequiel 29:12  ‹Y haré de la tierra de Egipto una desolación en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarán desoladas por cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.›

Ezequiel 29:13  «Porque así dice el Señor Dios: ‹Al cabo de cuarenta años recogeré a los egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos;

Ezequiel 29:14  y cambiaré la suerte de Egipto y los haré volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino humilde.

Patros es el nombre hebreo para el alto Egipto, o Egipto meridional, entre El Cairo y Asuán.

Ezequiel 29:15  ‹Será el más humilde de los reinos y jamás se levantará sobre las naciones; y los empequeñeceré para que no dominen a las naciones.

Ezequiel 29:16  ‹Y nunca más será la confianza de la casa de Israel, al recordar la iniquidad de haber vuelto a Egipto. Entonces sabrán que yo soy el Señor Dios.›»

Este período de desolación de cuarenta años en Egipto es difícil de fijar con precisión. Nabucodonosor atacó Egipto alrededor del 572 a.C. y se llevó a mucha gente a Babilonia, mientras que otros huyeron por seguridad a las naciones limítrofes. Alrededor de treinta y tres años más tarde, Ciro, rey del Imperio Persa, conquistó Babilonia y permitió que las naciones que Babilonia conquistó volvieran a sus ciudades natales. Si suponemos que pasó un período de siete años reagrupándose y viajando, este lapso de cuarenta años es factible. Desde ese entonces, Egipto nunca ha vuelto a ser una potencia mundial como antes fue.

Ezequiel 29:17  En el año veintisiete, el primer mes, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

El segundo oráculo contra Egipto , fechado el 26 de abril de 571 a.C. Este es el oráculo de Ezequiel que exhibe la fecha más tardía, exactamente al finalizar el sitio de Tiro .

Ezequiel 29:18  Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejército realizara una gran campaña contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero él y su ejército no recibieron pago de Tiro por la campaña que había realizado contra ella.

El sitio de Tiro se describe en detalle en 26.7-14. Se explica que el sitio de 13 años fue un fracaso desde el punto de vista económico, ya que las riquezas de la ciudad situada en el litoral fueron trasladadas al sector edificado en la isla. Sin acceso al botín, los despojos de Egipto compensarían a Nabucodonosor de las pérdidas en Tiro

Esta profecía se dio en 571 a.C. y realmente es la última que aparece en Ezequiel. Nabucodonosor conquistó finalmente Tiro después de un largo y costoso sitio de quince años (586-571 a.C.). No planeó tal costo, por lo que fue hacia el sur y conquistó Egipto para recuperar todo lo perdido al tomar Tiro. Ezequiel colocó esta profecía aquí para describir quién llevaría su juicio a Egipto. Dios utilizaba a Nabucodonosor, un hombre malvado, como un instrumento de su juicio sobre Tiro, Judá y Egipto, naciones de por sí malvadas. Cuando Babilonia no reconoció la ayuda de Dios, El la juzgó también.

Ezequiel 29:19  Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, daré la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevará sus riquezas, capturará su botín y tomará su despojo; y esto será la paga para su ejército.

Ezequiel 29:20  Le he dado la tierra de Egipto por la obra que realizó contra Tiro, porque trabajaron para mí–declara el Señor Dios.

Ezequiel 29:21  Aquel día haré brotar el poderío de la casa de Israel, y abriré tu boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy el Señor.

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