Ezequiel 27: Elegía Sobre La Ruina De Tiro.

Ezequiel 27:1  Y vino a mí la palabra del  Señor, diciendo:

La destrucción de Tiro es segura, por lo que se insta a Ezequiel a levantar endechas sobre Tiro . La muerte de Tiro se describe como una nave que se hunde (vv. 32, 34), probablemente a causa de su extensa actividad marítima y el hecho de que la ciudad era también una isla.

El capítulo 27 es un lamento fúnebre sobre la caída de Tiro. Compara la ciudad con una nave (27.1-9), menciona muchos de sus comerciantes y luego describe cómo se hundió. Jesús habló de Tiro como una ciudad digna del juicio de Dios. [private]

Ezequiel 27:2  Tú, hijo de hombre, eleva una elegía por Tiro;

Ezequiel 27:3  y di a Tiro, que está asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costas: «Así dice el  Señor DIOS: ‹Tiro, tú has dicho: «Soy de perfecta hermosura.»

La belleza de Tiro era la fuente de su soberbia y esta les garantizó su juicio. Presunción injustificada o soberbia por nuestros logros debería ser una señal de peligro. Dios no está en contra de nuestro placer o satisfacción en lo que hacemos, sino en contra de la arrogancia, el creernos mejores de lo que somos y el mirar con menosprecio a los demás. Debemos reconocer a Dios como base y fuente de nuestras vidas.

Ezequiel 27:4  ‹En el corazón de los mares están tus límites; tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.

Los varios materiales utilizados en la construcción de barcos se describen de acuerdo con su función y según su origen. Por sí mismo, esto indica una extensa actividad comercial.

Ezequiel 27:5  ‹De los cipreses de Senir te han hecho todas tus tablas; del Líbano han tomado un cedro para hacerte un mástil.

Senir : Hermón, la cordillera montañosa famosa por sus hermosos cedros.

Ezequiel 27:6  ‹De encinas de Basán han hecho tus remos; tu cubierta de boj de las costas de Chipre han incrustado con marfil.

Basán : Excelente región de pastoreo al este del mar de Galilea, célebre por su ganado y bosques de encinas.

Ezequiel 27:7  ‹De lino fino bordado de Egipto era tu vela para que te sirviera de distintivo; de azul y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón.

Probablemente una ciudad en Chipre, pero su identificación se hace difícil.

Ezequiel 27:8  ‹Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros; tus sabios, Tiro, estaban a bordo; eran tus pilotos.

Los artesanos, el personal de las naves, y los soldados procedían de distintas regiones, lo que indica la composición cosmopolita de Tiro. Sidón y Arvad eran ciudades de Fenicia, como Gebal y Biblos.

Ezequiel 27:9  ‹Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros estaban contigo reparando tus junturas; todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo para negociar con tus productos.

Ezequiel 27:10  ‹Los persas, los de Lud y los de Fut eran en tu ejército tus hombres de guerra. Colgaban en ti el escudo y el yelmo, manifestaban tu esplendor.

La imagen de una nave cede su lugar a la de una ciudad real, con muros y torres. Persia : El Irán moderno; Lud (o Lidia) es un área del Asia Menor; Fut (o Libia) está en el norte de áfrica al oeste de Egipto

Ezequiel 27:11  ‹Los hijos de Arvad, con tu ejército, estaban en tus murallas todo alrededor, y los gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas todo alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.

Los gamadeos : De origen no identificado

Ezequiel 27:12  ‹Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercancías.

La más completa y extensa lista de comunidades dedicadas al comercio que aparece en las Escrituras. La relación se mueve desde el punto de vista geográfico de oeste a este, y muestra un conocimiento asombroso y exacto de la actividad comercial en aquella época. Tarsis se identifica generalmente como una ciudad o territorio del Mediterráneo occidental, quizás situado en la moderna España.

Ezequiel 27:13  ‹Javán, Tubal y Mesec comerciaban contigo; con hombres y con utensilios de bronce pagaban tus productos.

Javán : Posiblemente Grecia; Tubal y Mesec están en Asia Menor.

Ezequiel 27:14  ‹Los de Bet-togarmá daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancías.

La casa de Togarma : Se trata de Bet-togarma en el Asia Menor occidental

Ezequiel 27:15  ‹Los hijos de Dedán comerciaban contigo. Muchas costas eran clientes tuyas; colmillos de marfil y madera de ébano te traían como pago.

Dedán puede que sea una tribu árabe en Edom, o quizás Rodas.

Ezequiel 27:16  ‹Aram era tu cliente por la abundancia de tus productos; pagaban tus mercancías con turquesas, púrpura, bordados, lino fino, corales y rubíes.

Ezequiel 27:17  ‹Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minit, tortas, miel, aceite y bálsamo pagaban tus productos.

Ezequiel 27:18  ‹Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbón y la lana blanca.

Helbón: Famosa zona, al noreste de Damasco, donde crece la vid.

Ezequiel 27:19  ‹Vedán y Javán pagaban tus mercancías desde Uzal; hierro forjado, casia y caña dulce estaban entre tus productos.

Ezequiel 27:20  ‹Dedán comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.

Ezequiel 27:21  ‹Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes.

Arabia y Cedar representan las tribus de beduinos de Aram y el desierto de Arabia.

Ezequiel 27:22  ‹Los comerciantes de Sabá y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancías.

Sabá y Raama están localizados en la Arabia meridional.

Ezequiel 27:23  ‹Harán, Cane, Edén, los comerciantes de Sabá, de Asiria y de Quilmad comerciaban contigo.

Harán : Localidad de Mesopotamia; Cane y Edén (Bet-edén) están al sudeste y al sur de Harán respectivamente. Asiria : Asur al sur de Nínive, mientras Quilmad no se identifica, pero probablemente esté en Mesopotamia.

Ezequiel 27:24  ‹Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, que había entre tus mercancías.

Ezequiel 27:25  ‹Las naves de Tarsis eran las portadoras de tus productos. Fuiste repleta y muy gloriosa en el corazón de los mares.

Ezequiel retorna ahora a la imagen de la nave.  Las naves de Tarsis : Se refiere a un tipo de barco que puede navegar en alta mar.

Ezequiel 27:26  ‹A muchas aguas te condujeron tus remeros; el viento solano te destrozó en el corazón de los mares.

Viento solano : Destructivo en el mar, así como en tierra

Ezequiel 27:27  ‹Tus riquezas, tus mercancías, tu comercio, tus marineros y tus pilotos, tus calafates, tus agentes comerciales, y todos los hombres de guerra que hay en ti, con toda tu tripulación que en medio de ti está, caerán en el corazón de los mares el día de tu derrota.

Ezequiel 27:28  ‹A la voz del grito de tus pilotos se estremecerán las praderas.

Ezequiel 27:29  ‹Y descenderán de sus naves todos los que empuñan el remo; los marineros y todos los pilotos del mar se quedarán en tierra;

Ezequiel 27:30  harán oír su voz por ti y gritarán amargamente. Echarán polvo sobre sus cabezas, se revolcarán en ceniza;

Ezequiel 27:31  se raparán la cabeza por tu causa y se ceñirán de cilicio; llorarán por ti, en la amargura de su alma, con amargo duelo.

Ezequiel 27:32  ‹Elevarán por ti una elegía en su llanto y se lamentarán por ti: «¿Quién como Tiro, como la silenciosa en medio del mar?

Ezequiel 27:33  «Cuando tus mercancías salían por los mares saciabas a muchos pueblos; con la abundancia de tus riquezas y de tus productos enriquecías a los reyes de la tierra.

Ezequiel 27:34  «Ahora que estás destrozada por los mares en las profundidades de las aguas, tu carga y toda tu tripulación se han hundido contigo.

Ezequiel 27:35  «Todos los habitantes de las costas están pasmados por causa tuya; sus reyes están aterrorizados sobremanera, demudados sus rostros.

Ezequiel 27:36  «Los mercaderes entre los pueblos te silban; te has convertido en terrores, y ya no serás más.»›»

Silbarán : Una muestra de asombro.

Elegía Sobre La Ruina De Tiro.

Después de anunciar la destrucción y aniquilamiento de Tiro, el profeta entona una bellísima elegía a la pasada gloria de la gran metrópoli comercial. La ciudad es presentada como una nave majestuosa construida con los mejores materiales. Todas las riquezas de Oriente y de Occidente iban a engrosar la secular opulencia de la ciudad fenicia. Pero esa nave majestuosa quedó un día anegada en las olas del mar.

El capítulo se divide en tres partes:

a) descripción de la nave
b) Tiro, centro comercial del mundo
c) ruina de la nave.

Descripción de la nave

Tiro, en su posición insular, era como una inmensa nave anclada a la entrada del mar, y, como tal, con una vocación marinera comercial universal; las numerosas islas o puertos del Mediterráneo son sus clientes comerciales. Es su vocación atávica y su mayor gloria. Las riquezas de todos los pueblos han afluido en masa hacia la metrópoli fenicia. Esta se sentía orgullosa por su opulencia material (soy una nave de perfecta hermosura). Pero esta altivez será la causa de su ruina. Es cierto que se halla en una posición geográfica inigualable: en el corazón de los mares están sus confines. Tiene factorías comerciales en todos los puntos principales del Mediterráneo. Tiro, como una nave majestuosa, se abre camino hacia el mar en su posición insular. Y a realzar esta posición privilegiada concurrieron los mejores artífices. Nada se ha ahorrado para dotar a la magnífica nave: los cipreses de Sanir, los cedros del Líbano, las encinas de Basan y la mejor madera de boj trabajado en marfil se ha puesto a su disposición para su estructura exterior. El mejor lino de Egipto, los toldos más bellos de color, de púrpura de Elisa, sirvieron para dar realce y magnificencia a la magnífica construcción. Y en correspondencia a la categoría de la espléndida nave estuvo el personal que la sirvió: los remeros de Sidón y de Arvad y los mejores armadores de Guebal 6. Nada se ahorró para que la obra saliera perfecta. Tiro era realmente una reina entre los mares, y por su hermosura y su posición geográfica logró convertirse en centro comercial del universo. El profeta va a enumerar los distintos pueblos y mercancías que afluían a la gran ciudad fenicia. El fragmento es interesantísimo desde el punto de vista histórico y geográfico, ya que encontramos la enumeración de los distintos productos de las diversas regiones del mundo entonces conocido.

Tiro, centro comercial del mundo

Esta sección está escrita en prosa y es considerada por algunos autores como adición erudita posterior. El autor sagrado declara en principio que todos los pueblos se daban cita con sus navegantes para llevar y cambiar las mercancías con la reina del comercio de la época. En primer término enumera los pueblos que contribuían con sus mercenarios de guerra a crear el gran imperio fenicio: de Paras, Lud y Put, regiones del nordeste de áfrica, cuyas gentes habían sido tomadas como soldados mercenarios de los comerciantes de Tiro. También contribuían con gentes de guerra al servicio de Tiro las gentes de Arvad y de Jelec y los Gammadim, de la costa siria.

Ruina de la nave

Después de enumerar a los pueblos que suministraban sus guerreros a Tiro, el autor comienza a enumerar las regiones con que traficaba y los productos que recibía a cambio de sus múltiples mercancías. En primer lugar, la lejana Tarsis con sus tradicionales productos›metálicos de plata, hierro y estaño 10. Dentro de la zona del Mediterráneo estaban Javan, Túbal y Mesec, que proporcio naban  esclavos y bronce. Los pueblos de origen indoario ofrecían sus característicos caballos y corceles. En el mar Rojo estaba Deddn, que ofrecía el marfil recibido de la India. Edom, al sudeste del mar Muerto, servía de intermediario para recibir los productos típicos de la península arábiga, púrpura, recamados, coral y rubíes, productos todos provenientes de otros comercios del mar Indico. Entre los pueblos con los que comerciaba Tiro no faltaban Juda e Israel, que entregaban sus recursos naturales de aceite, miel y trigo de Minnit, ciudad de Amón, en TransJordania, que daba nombre a una clase de trigo que después se cultivaba en Palestina. Damasco ofrecía sus finos de Jelbón y lana de Sajar. Las ciudades de Arabia, como Vedan y Yaván de Uzal, ofrecían sus característicos productos aromáticos y aun hierro. Deddn, también en esta zona del desierto arábigo, ofrecía sus sillas de montar. Las tribus típicamente beduinas de Cedar aportaban la carne de sus rebaños esteparios. Y de nuevo las ciudades de Arabia Sebd y Regma traían sus aromas y piedras preciosas. No faltaban las aportaciones de Mesopotamia: Jarán, Carine, Edén, Asiría y Kilmad. Con estos nombres se cierra la prolija enumeración de los pueblos que traficaban con Tiro. El autor sagrado ha logrado en ella dar una  profunda impresión de la opulencia de la ciudad fenicia, que ha de contrastar con la trágica suerte que le espera.

A pesar de que Tiro se creía segura en su opulencia comercial, también para ella le llegará la hora del máximo castigo. Sus negocios han sido demasiado lucrativos, abusando de su posición comercial excepcional. Todos los pueblos dependían en cierto modo de sus mercancías, y en este sentido había mantenido una hegemonía tiránica sobre pueblos menos prósperos. Tiro caerá al mar empujado por el viento solano, el ejército de Nabucodonosor, que viene del oriente en una primera embestida, y después el de Alejandro Magno, quien, después de vencer a Darío en Licia, cayó sobre la costa fenicia, subyugándola totalmente. La caída de Tiro en el corazón del mar, con todos sus mercaderes y marineros, causará el estupor de sus admiradores. Los marineros de otras naves, consternados y temerosos de que les suceda lo mismo, se bajarán a tierra y entonarán una elegía por la triste suerte de la que era reina de los mares, con las típicas demostraciones de duelo: gritos de desesperación y de dolor, polvo sobre la cabeza, revolcones en tierra, rasura de los cabellos e indumentaria de saco. Todos los que recibían beneficios de la gran metrópoli, los habitantes de las islas, las costas del Mediterráneo, sentirán el escalofrío del miedo, pues no estarán seguros, habiendo caído la que parecía omnipotente.

Pero no faltará quien se alegre por la destrucción de Tiro. Ella se había alegrado de la ruina de Jerusalén, pero ahora los mercaderes de los pueblos silbarán irónicamente contra ella, pues ha desaparecido la gran competidora comercial, la monopolista de las riquezas de la tierra: la magnífica entre todas las ciudades se ha convertido en objeto de espanto para todos los pueblos, porque han visto a donde ha llegado tanta gloria pasada: ya no serás más por los siglos, es el terrible veredicto del que dirige los hilos secretos de la historia, del omnipotente Yahvé de Judá. [/private]

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